Escrito por Andrea Puyol M. / Nº 242 /  24 November 2016
¿Por qué mi hijo repitió?

Con dos promedios rojos y un promedio general bajo 5,0 el niño queda repitiendo. Esas son las reglas del Ministerio de Educación. Sin embargo, para la psicopedagoga Patricia Castro, el mal rendimiento académico es sólo la punta del iceberg y la decisión de no dejar que un niño pase de curso tiene múltiples causales.

“Un niño puede repetir por inasistencia prolongada sin justificación, pero también por inmadurez y cuando son más grandes, también puede deberse a problemas emocionales”, señala la psicopedagoga.

 

La repitencia en los primeros cursos de educación básica

El tema de la “inmadurez” es, según informa la especialista, más propio de la etapa pre escolar o primero básico. “Entonces se observan niños con un desarrollo de pensamiento más desfasado en relación a cómo debiera ser con sus pares; también pueden tener inmadurez en cuanto a las nociones previas al cálculo, como la seriación. Y si en eso está inmaduro, probablemente más tarde tendrá problemas en el área de las matemáticas. Por eso se aconseja que en esos cursos el niño repita, ya que es favorable para él tener más tiempo para adquirir estas nociones. Por otro lado, a un niño que no tiene conciencia fonológica, silábica y fonética, puede costarle luego en primero básico leer y si ve que sus compañeros sí leen, eso le puede significar una baja en su autoestima, o una conducta evitativa de no querer leer porque sabe que no puede y no es capaz. En esos casos se justifica el repetir por una inmadurez del sistema nervioso central, específicamente con las funciones ejecutivas superiores que están inmaduras, puede ser la atención, puede ser el nivel de razonamiento o una serie de otros factores.

patricia-castro-psicopedagogaLa psicopedagoga señala que a veces, a pesar de los consejos de los especialistas, se deja pasar a estos niños porque igual cumplen con la nota. “Eso no está del todo mal, siempre que ese niño reciba apoyo y tratamiento para superar su inmadurez. Tal vez repunte, pero también puede ser que no lo haga, y entonces hay que tomar decisiones de nuevo. También está el factor edad, si el niño es el más chico del curso y además tiene sus funciones cognitivas inmaduras, es bueno que repita. Ahí los profesores son claves para pesquisar los déficits y problemas que puede tener el niño y de ahí hay que evaluarlo y tratarlo”.

La repitencia en la prepubertad

¿Cuáles son las razones más frecuentes por las que los niños entre 10 y 14 años repitan?
– Siempre, a cualquier edad, el tema de la repitencia es académico. Pero las razones por qué hay un mal rendimiento académico no siempre es la inmadurez, sobre todo a esta edad. Estos niños puede estar cursando una depresión, pueden estar viviendo una situación en su casa que los tiene intranquilos, pueden estar enfermos, etc. Ese tipo de situaciones también se detectan en el colegio y por eso es tan importante el papel de los profesores que son quienes alertan a los padres. Un cincuenta por ciento de los niños que llegan a consultar a salud mental es por derivación del colegio. Ahora de ese cincuenta por ciento, solo el setenta y cinco se trata. Por eso que muchos llegan a repetir, porque esperan estar con la soga al cuello para hacer algo y ahí ya no se puede hacer nada. A los papás les cuesta mucho asumir que su hijo tiene un problema y piensan que es cosa de la profesora, o que es un problema de flojera o de tontera. Hoy se sabe que no existe ni la flojera ni la tontera, o sea un niño que está bajando el rendimiento académico es porque algo está pasando y por eso lo primero es que los papás acepten que hay un problema, que no es que el niño no quiera estudiar ni porque es flojo.

¿Cuáles son las señales que pueden ver los papás o los profesores?
– El niño está distraído en clases, desmotivado, la profesora ve que el niño no quiere aprender… También puede ser que presente síntomas de inseguridad, o baja tolerancia a la frustración, porque es tanto lo que no le resultan las cosas que al final ante cualquier problema tira la esponja. También hay niños a los que les cuesta seguir instrucciones, hay niños que no se atreven a preguntar y entonces luego los profesores dicen “es que este niño no quiere trabajar” y no es eso, es que el niño no entendió las instrucciones y no se atreve a preguntar qué es lo que tiene que hacer. Entonces queda como que no trabaja en clases. Sin embargo hay que ser enfáticos en aclarar que nadie no quiere trabajar, nadie no quiere hacer la tarea. Si pasa esto, es por una razón extra que hay que investigar. Hay niños que al no saber cómo empezar una tarea en clases prefieren hacer otras cosas como ir a sacar punta a los lápices, hacer cosas disruptivas, y así la tarea queda para la casa y ahí alguien lo podrá ayudar.

Lo lamentable es que muchas veces queda estampada esta frase no trabaja en clases y nadie se preocupa… y ahí queda todo. Hay muchas cosas que hacer para ayudarlo, como por ejemplo reducir las instrucciones de la tarea, bajar el ámbito numérico. Se pueden implementar estrategias para que ese niño sienta que puede trabajar, eso es lo importante. Es muy importante que él sienta que puede, porque si siente que siempre se le está destacando lo negativo, si él ya sabe que es el que no trabaja en clases porque ya le pusieron esa etiqueta y además llega a la casa y lo retan porque no trabaja en clases entonces es una profecía autocumplida.

Demasiado tarde

Según la opinión de Patricia Castro en nuestro país la mayoría de los colegios esperan demasiado para avisar a los padres que su hijo podría repetir y que advertir recién en noviembre no deja mucho tiempo reaccionar.

“Es importante entender que, aunque en algunos casos es aconsejable, la repitencia no es algo menor ya que puede llevar asociada como resultado que el niño tenga un auto concepto muy bajo y un convencimiento profundo de ser ineficiente. Además quedan separados de sus compañeros”. También es importante, en la opinión de la especialista, tener en cuenta que hay niños que tienen mal rendimiento académico sostenido y si a esos padres se les advierte de manera temprana se puede trabajar con ellos y con sus hijos desde más temprano en el año y revertir la situación. Sin embargo, hay niños que son buenos alumnos y a mitad de año, por una situación emocional, comienzan a bajar las notas y nadie advierte a nadie y a fin de año les dicen a los papás sin darles oportunidad de reaccionar.

“Yo en general no estoy de acuerdo con la repitencia a esta edad porque creo que el colegio debiera apoyar al niño. En países como Suecia, Reino Unido y Dinamarca, ya no existe la repitencia porque el criterio es que siempre se puede sacar adelante a un niño. Hoy en día todos los niños pueden aprender los contenidos escolares, además con el decreto 83 y con el DUA (Diseño Universal de Aprendizaje) todos los niños pueden aprender porque los colegios deben facilitarle los distintos andamiajes para que esto suceda”, enfatiza la psicopedagoga.

¿Cuánto influyen los hábitos de estudio en un mejor rendimiento académico?
– Los hábitos de estudio se pueden comenzar a formar desde primero básico. Si el niño crea un hábito y él sabe su rutina y lo va a hacer, ojalá la tarea sea lo primero que hagan luego que llegan del colegio y tomen té. Así quedarán libres para poder jugar y distraerse antes de terminar el día. La formación de hábitos es desde la casa. Se empieza por llevar la libreta de comunicaciones y el padre debe firmar. Desde más chicos deben acostumbrarse a cumplir. Por otro lado no es bueno que los padres utilicen el estudio como método de castigo.

Para saber:

El Ministerio de Educación en Chile puso a disposición de todos los establecimientos educacionales del país el Decreto Exento Nº 83, promulgado el 10 de febrero de 2015, que aprobó criterios y orientaciones de adecuación curricular para estudiantes con necesidades educativas especiales de educación parvularia y educación básica. Este documento contiene los principios y definiciones que orientan los criterios de adecuación curricular, buscando ofrecer oportunidades de acceso, participación y progreso de todos los estudiantes en el currículum nacional, teniendo como referencia las bases curriculares y la posibilidad de flexibilizar las respuestas educativas, en atención a las diferencias y características individuales.

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