Nº 242 /  30 November 2016
Ricardo Capponi: “Éste es un mal libro y punto”

 “Los grandes enemigos de la vida sexual son, por un lado la represión y por otro la disociación, y el libro 100 preguntas sobre sexualidad adolescente promueve la disociación de la sexualidad”, explica el psiquiatra Ricardo Capponi. Agrega: “Es un libro que quiere impactar y en el tema de la sexualidad es muy peligroso hacer cosas que busquen impacto”.

Ha sido una de las voces que con más fuerza y fundamentos se ha levantado en contra del libro 100 preguntas sobre sexualidad adolescente, publicado por la Municipalidad de Santiago hace un mes para ser distribuido en los colegios de esa comuna. Sin embargo, el análisis de este psiquiatra apunta al desinterés en informarse que hoy tienen los adultos sobre la correcta educación sexual de niños, adolescentes y jóvenes.

“Es muy curioso esto, porque por un lado las ciencias sociales han progresado tanto y nos han mostrado cómo ser felices y lograr mayor bienestar afectivo; pero por otro lado, la tecnología nos ofrece una serie de tentaciones materialistas que nos nos llevan y convierten a una especie de hedonismo donde queda muy fuera la realización afectiva personal. Entonces la sociedad está mucho más encandilada con esta segunda manera de tomarse la vida y eso lleva a que no haya una preocupación real por el desarrollo integral de la persona”.

En ese contexto el libro 100 preguntas sobre sexualidad adolescente, según el especialista, es un mal libro que de manera muy trivial trata de dar respuestas a preguntas que legítimamente pueden hacerse los jóvenes, pero que se deben responder entregando contexto y una mirada que integre lo afectivo a la sexualidad humana.

100-preguntas-2¿Qué lo llevó a levantar la voz en contra de esta publicación?
– Porque es muy grave una intervención en la que se considera la sexualidad solamente desde el punto de vista biológico y no se toma en cuenta el afecto. Eso significa matar el erotismo que es la fuente de atracción de la relación de pareja. Lo más importante hoy día para que las parejas tengan una buena vida sexual es que les demos una educación para que el día de mañana puedan ser buenos amantes entre ellos, y para ser buen amante se requiere haber tenido una educación que integre la afectividad a la excitación sexual y esto es un proceso que se inicia en la infancia y termina en la adolescencia tardía y se educa a través de todos estos años en la medida en que el niño y el adulto se van encontrando con otro cuerpo y ese proceso es un proceso complejo que debe ser muy bien educado. Los grandes enemigos de esto son, por un lado la represión y por otro la disociación, y el libro 100 preguntas sobre sexualidad adolescente promueve la disociación de la sexualidad.

¿Cómo promueve esta disociación?
– Al plantear “no importa la edad del comienzo de la vida sexual, basta con que sientas que el otro te gusta para tener relaciones sexuales”, o “no te preocupes si tienes algunas dificultades porque con la práctica te vas a recuperar”…, se está entregando una idea de la sexualidad muy maquinal, como si fuera andar en bicicleta, y no se van incorporando las emociones y los afectos a este complejo proceso que es el encuentro sexual. Así se trivializa.

¿Por qué cree usted que no se incorporó lo afectivo?
– Porque este libro se hizo en un estilo muy salubrista, que no incorporó la dimensión de la afectividad en la sexualidad. Está centrado en la sexualidad como biología, sin tener en cuenta la dimensión profundamente psicológica. Tiene un par de preguntas, una sobre los celos y otra sobre cómo mantener la relación amorosa, pero muy superficiales.

Abordaje psico-bio-social

Para el Dr. Ricardo Capponi en este libro se manipula la descripción de la situación sexual de los jóvenes planteando “que está al extremo, que hay que realizar una intervención de manera urgente y que los padres están desesperados…” Y la verdad es que hay siete programas de educación sexual propuestos por el Ministerio de Educación que venimos trabajando hace más de 15 años. Yo soy director de uno de ellos. Algunos de estos programas llevan 20 ó 25 años y han aportado mucho al tema de la educación sexual, especialmente bajando las tasas de embarazo y de enfermedades de transmisión sexual. Estos programas que son una manera seria de enfrentar la sexualidad, con toda una psicopedagogía detrás, son la solución del tema. No es llegar y lanzar un libro y  responder preguntas. No. Las preguntas no se responden de esa manera, las preguntas se responden a través de un proceso de enseñanza realizado psicopedagógicamente.

¿Dónde se han aplicado estos siete programas?
– Son programas que se aplican y que se han aplicado en colegios. Nosotros hemos trabajados con cerca de 400 colegios en los últimos 15 años y hay otros programas que han trabajado con más colegios. El punto aquí es que el Ministerio debiera tomar cartas en el asunto y darse cuenta que en los colegios no existe conciencia de la necesidad de un programa de Educación Sexual. Al final del día muchos colegios le quitan el cuerpo. Si el Ministerio de Educación obligara a los colegios al cumplimiento de la ley, porque hay una ley que obliga a los colegios a impartir clases de educación sexual de calidad, y fiscalizara todo, sería muy distinto. Esta despreocupación del Ministerio es un síntoma de la despreocupación de los padres, es decir, de los adultos. En definitiva la sociedad adulta no está tan interesada en que sus hijos realmente se desarrollen en una sexualidad sana.

¿Por qué pasa esto?
– Porque estamos en una sociedad en la que lo único que se valora es la eficiencia y la capacidad de obtener recursos materiales, por lo tanto los padres están preocupados de que sus hijos obtengan grandes puntajes en el SIMCE, en la PSU y que puedan seguir una gran carrera profesional. No se dan cuenta de la importancia del crecimiento emocional y del desarrollo de la inteligencia, que tiene que ver con el manejo del impulso agresivo, del impulso sexual y del impulso adictivo. De esto se está tomando recién conciencia. De hecho nuestro programa hace unos años empezó a incorporar junto al manejo del impulso sexual, el manejo del impulso agresivo y del impulso adictivo. Un sujeto sano sexualmente en la adultez es aquel que tiene un buen manejo de estos tres impulsos, pero de esto no existe mucha conciencia. Todavía pensamos que a nuestros hijos les irá bien si sacan altos puntajes, si tienen una buena carrera y si ganan harta plata en la vida. Lo cual es un contrasentido porque está demostrado que no es así. Y eso sucede porque los papás no valoran la importancia del desarrollo del mundo formativo que tiene que ver con el buen manejo de estos impulsos.

¿Desde qué edad se puede aplicar un buen programa de educación sexual?
– Desde los tres años. Nosotros lo aplicamos desde los tres ó cuatro años y ponemos a disposición de los colegios 400 talleres de tal manera que el colegio cuente con 20 ó 30 talleres por nivel. Talleres muy entretenidos que hacen que los alumnos aprendan a través de una experiencia. Porque esto de decirle lo que tiene que hacer y predicarle lo que tiene que hacer, no tiene ni una repercusión. Cada uno de los objetivos de estos talleres, depende de la edad del niño y/o del adolescente al que está dirigido. Y ese es otro de los errores que tiene este libro: es un manual que dice “para todos los adolescentes” y la capacidad mental y afectiva de un niño de 11 ó 12 años que ya entró en la pubertad y en la adolescencia, es diametralmente distinta a la de un joven de 18 años. Y eso refuerza el hecho de que es un libro que quiere impactar en vez de informar y en este tema de la sexualidad es muy peligroso hacer cosas que busquen impacto.

Hoy se debe enfrentar el tema del erotismo no desde un punto de vista filosófico o ideológico, se debe enfrenta desde el punto de vista científico con un abordaje psico-bio-social. Con buenos argumentos desde la psicología, con buenos argumentos desde la biología y con buenos argumentos desde la sociología y de la dinámica de grupos y familias. Más que motivar a los adolescentes a hacer preguntas, lo que se debe estimular es a que tengan experiencias en talleres. Ahí piensan, porque los adolescentes aprenden pensando, no a través de prédicas. Hay que ayudarlos a pensar y acompañarlos en este pensamiento, donde el establecimiento educacional informa y los padres y apoderados los acompañan.

Sobre si hay algo rescatable en este libro el doctor Capponi es enfático al decir que no: “Cuando uno está evaluando una situación tan delicada como es una intervención en el área del desarrollo sexual, no se puede evaluar sobre qué cosas son positivas y qué cosas son negativas, sino que hay que evaluar en términos globales según los resultados. En ese contexto este es un mal libro y punto”.

Las distintas miradas sobre un mismo tema
Estos son los siete programas que el Mineduc propone a las comunidades escolares, aunque cada cual puede generar su propio proyecto.

Universidad Católica de Chile: Teen STAR / www.teenstar.cl

Universidad San Sebastián: Programa de Educación en Valores, Afectividad y Sexualidad PAS / www.uss.cl/pas/

Universidad Católica de la Santísima Concepción: Aprendiendo a Querer / www.aprendiendoaquerer.cl

Aprofa Capacitaciones S.A.: Sexualidad, Autoestima y Prevención de Embarazos en Adolescentes / www.aprofa.cl

Cemera – Facultad de Medicina U de Chile: Adolescencia, tiempo de decisiones / www.cemera.cl

Depto. Psicología U. de Chile: Programa de aprendizaje en sexualidad y afectividad – PASA / www.pasa.cl

CESI Centro de Educación Sexual Integral Dr. Capponi: Curso de Educación Sexual Integral / www.cesi.cl

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