Escrito por Claudia Baeza / Nº 243 /  21 December 2016
Regala arte: Lenguaje, libertad y opinión

El arte no es sólo una disciplina, cuadros o pinturas, sino una manera de observar y vivir. Por eso, al regalar experiencias artísticas, a través de materiales para crear o de panoramas para hacer en familia, estamos regalando un abanico de posibilidades para crecer, desarrollarse y desenvolverse en el mundo.

El arte juega un papel mucho más importante de lo que creemos en el desarrollo de los seres humanos, sobre todo en la infancia. En los últimos años gracias a investigaciones y estudios se han comprobado los beneficios que generan las experiencias artísticas en los niños en su desarrollo emocional y cognitivo. Además de estimular el aprendizaje, desarrollar la percepción y la motricidad fina, el arte influye enormemente en su desarrollo personal y social.
Junto a Magdalena Hevia, licenciada en Artes Visuales y profesora de arte del Colegio Francisco Arriarán (SIP) y a Carol Arraya, psicóloga de la Fundación Sinapsis de Antofagasta, ahondaremos en tres grandes razones por las que consideramos importante regalar y compartir arte a los niños.

1. Regalar un nuevo lenguaje

El arte es un medio de expresión. Es un lenguaje no verbal que permite sacar al exterior parte de nuestro mundo interno que muchas veces ni siquiera conocemos del todo. Permite transparentar y enfrentar pensamientos y sensaciones para los que las palabras no son suficientes.
Para los niños, que están en pleno aprendizaje de su forma de hablar y expresarse, el arte les da la posibilidad mediante la creación de expresar sus emociones, sentimientos, experimentos, y luego poder referirse a ellos con libertad.

Para Magdalena Hevia, al momento de darle herramientas y materiales a un niño, le estás regalando una posibilidad para darse a conocer: “Generas un incentivo para que desarrolle la creatividad e ingenio, comunique, desafíe su mente, creando y experimentando a través de los colores, texturas y líneas. Lo haces ser conscientes de que el arte, es un medio por el cual puede comunicarse y darse a conocer”.

Carol Arraya, por su parte, propone que la razón principal para regalar arte a los niños es porque el arte está naturalmente en ellos y a través de éste pueden desarrollar el lenguaje de los sentimientos. “El arte viene con los niños, se mueve con los niños y se expresa a través de su imaginación y juegos artísticos; les permite hablar de sus miedos y penas, y a través de ello dibujar, actuar, bailar, cantar o confeccionar un mundo nuevo. Creo que cuando No regalamos arte a los niños, estos simplemente se pierden de despertar en ellos todos esos colores internos que necesitan combinarse y volar, es decir, pierden la riqueza que ya está en ellos lista para ser utilizada… Hay muchas formas de mostrar afecto: con un abrazo, con un regalo, etc. Pero al parecer los niños prefieren las cartas tipo dibujo, o cuadros confeccionados por ellos mismos. Es increíble como a ellos se les ocurre siempre esa idea ¿Quién se las dijo? Venía incorporado desde su interior”.

2. Regalar autonomía y libertad

Una de las mayores gracias del arte a lo largo de la historia es que ha sido una plataforma para cientos de artistas de poder exponer sus pensamientos con libertad. Al momento de dejar a los niños experimentar con diferentes materiales, dejarlos pintar, dibujar y moldear libremente, les estamos dando un espacio en donde son ellos lo que deben tomar las decisiones. Donde pueden equivocarse y al mismo tiempo solucionar, donde las reglas las van poniendo ellos mismos al momento de crear.

Es importante que al momento de acercarse al arte los niños puedan sentir que están libres, que nadie los va a evaluar, juzgar, ni presionar. Crear un ambiente seguro y divertido, donde el arte se vuelva algo cercano, no amenazante. A veces los temas prácticos como el miedo al desastre y a la suciedad cortan un poco las alas al momento de dejar a los niños disfrutar de las experiencias artísticas al máximo. De repente es bueno que chorreen, que manchen, que sientan la posibilidad de moverse, desplazarse y expresarse 100%, por lo que es bueno buscar la instancia para que puedan hacerlo. Y si esta la posibilidad de hacerlo junto a ellos ¡también!.

El lenguaje principal de los niños es el juego, por lo que ojalá su primer acercamiento a la experiencia artística sea jugando. Además de estar regalándoles una nueva instancia de juego, al momento de acercarse al arte de manera personal los niños se van sintiendo capaces de tomar iniciativas, hacer sus propios descubrimientos y proyectos lo que aumenta su seguridad y autoestima. Magdalena Hevia propone así que el arte es algo que engrandece al ser humano, que lo ayuda a comunicarse y que a su vez lo enriquece. Mucho más en el caso de los niños. “Creo que es fundamental conectarlos desde pequeños con el arte, que generen así un vínculo estrecho y de esa manera vean esta disciplina como algo amigable y cercano.”

3. Regalar autoconocimiento y opinión

Al hablar de arte el panorama se nos hace muy extenso. El arte abarca un millón de cosas; no sólo materiales, lápices y pinturas si no que también experiencias. Regalar arte no es sólo regalar una caja de lápices para que los niños pinten y aprendan a dibujar, también es regalar panoramas, paseos, conversaciones e instancias donde los niños puedan también tener una cercanía con el arte presente en el mundo, en los museos, en las calles incluso en la naturaleza.

El contacto directo con obras de arte hace que los niños desarrollen una mirada afectiva, sensorial y crítica. Que puedan dar su opinión de manera abierta, que logren comunicar lo que produce en ellos el arte. Magdalena Hevia cree que las visitas culturales y paseos en relación al arte son muy importantes en los niños y que aportan enormemente en su desarrollo personal y social. “Un paseo cultural, le da la instancia al niño de observar y reflexionar viendo diversas disciplinas artísticas, y también enriquecer su mente e imaginación. En estas instancias ellos pueden opinar, dar sus puntos de vista libremente. Y a nosotros como adultos, escuchar y ver su perspectiva transparente, su opinión sincera y sin pretensiones”.

Además, el arte al ser un lenguaje que saca a la luz parte de nuestro mundo interior nos hace enfrentarnos a nosotros mismos. Según Carol Arraya “cuando los niños hacen arte, descubren que ellos mismos son una hermosa creación, pueden descubrir el para qué viven, autorretratarse, hablar de sí mismos con colores y formas sin fin. También se vuelven más agradecidos de la vida, descubren los colores en la creación que los rodea y luego los plasman en cuadros valiosos para ellos; adquieren fe de un futuro mejor dibujando paisajes, calles y ambientes naturales tal como ellos siempre quisieron que fuera y se mantenga… Viven y sienten el arte que da vida y lo comparten sin dudar con el mundo adulto, en especial con su familia”.

Reportajes Relacionados

About Author

Carolina

(0) Comentarios de lectores

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *