Escrito por Daniela Vieira / Nº 243 /  18 December 2016
Te invitamos a una Navidad con sentido

Es fácil encontrarse desde octubre con publicidad y decoración de Navidad en los grandes malls y supermercados de las ciudades. Si no nos preocupamos de hablar con nuestros niños sobre el verdadero sentido de esta celebración, todo puede reducirse a consumismo. ¿Cómo hacerlo?

Conectándonos con el sentido religioso
La Navidad recuerda el nacimiento de Jesús en un pesebre. Es importante que conectemos a nuestra familia y en especial a los niños, con el origen de esta fecha y los valores que conlleva: alegría, agradecimiento, humildad. Para esto podemos hacer actividades concretas, como leerles cuentos sobre el nacimiento de Jesús, que ayuden a hacer el pesebre y mientras tanto ir contando la historia o asistir a misas especiales para niños en esa fecha.

Viviendo la caridad
La Navidad es una excelente fecha para poder ayudar a los más necesitados. Tomemos la iniciativa de asistir a los que más necesitan de nosotros. Pero no sólo donando el vuelto en un supermercado o pagando un monto de dinero por una caja Navideña para una familia de escasos recursos. Adoptemos una actitud más activa y vayamos nosotros como padres a algún hogar de ancianos, de niños en condición de riesgo o personas enfermas a donar cosas materiales, alegría y apoyo. Nuestro ejemplo es vital para que los niños aprendan. Participemos activamente asistiendo a personas que más lo necesitan y llevemos a nuestros niños con nosotros y hagámoslos participes del proceso. (Según su edad/etapa del desarrollo).

Realizando actividades familiares en Navidad que reflejen o concreten algún valor. Por ejemplo:

• Cocinar:
La cocina suele ser una muestra de afecto y cariño. Se podría instaurar la costumbre que en Navidad cada miembro de la familia (individualmente o en subgrupos) realicen alguna comida para la Noche Buena, o galletas para el viejito Pascuero, o algún postre que le guste a otro miembro de la familia. Cocinar para otro, implica hacer algo con cariño para otra persona y fomenta la empatía y los buenos vínculos familiares.

• Hacer regalos imaginarios:
Para no fomentar el consumismo, aparte de los regalos materiales, se puede hacer una ronda de regalos imaginarios, donde cada uno le regale algo imaginario a otro miembro de la familia. Esta actividad también ayuda a fomentar la empatía, el cariño y conectarse con los otros miembros de la familia. Es sorprendente y da mucha información, las cosas que regalan los niños. “Yo te regalo….. y se termina la frase con un regalo imaginario que se aútil para esa persona”. Muchas veces al hacer esta actividad en la consulta, los niños le regalan a sus padres, un reloj con más horas o más tiempo para poder compartir con ellos. O le regalan una maquina de teletransoportación para que lleguen a la casa apenas lo necesitan. También es muy lindo ver lo que regalan a sus hermanos: “Yo te regalo más amigos, más sonrisas, una pelota, etc. Puede ser cualquier cosa y es impresionante la información que entrega y el lindo ejercicio que hacen los niños (y los adultos) de conectarse con los demás y ponerse en el lugar de ellos.

• Regalos hechos con sus propias manos:
Si bien los niños pequeños no suelen manejar grandes sumas de dinero (espero así sea), es importante que ellos puedan regalar algo a los demás miembros. Proporcionémosles materiales para que puedan hacer un regalo. Un dibujo, figuras de plasticina, una obra de teatro o de títeres, una canción, etc…. Lo que sea, pero que hagan algo con cariño, pensando en el otro.

Cómo ven, es mucho más fácil comprar regalos que hacer todo o algunas de estas actividades. Esto no quiere decir que no les compremos regalos, pero que si, podamos incentivar en nuestras familias algo más allá de sólo lo material.

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