Escrito por Teresa Arteaga / Nº 244 /  16 January 2017
¿Padres estructurados o cálidos?

¿En qué momento de la vida familiar se puede reconocer qué tipo de padre encarnamos en la familia? Lisa Damour responde que la hora de la comida, cuando se comparte la mesa, es la hora de la verdad.

¿Qué es tiempo de calidad? ¿Cuánta cantidad de tiempo hay que pasar con los hijos? La psicóloga Lisa Damour nos propone a través de su blog del New York Times dos nuevos conceptos para llegar a la respuesta que buscamos. Olvidemos aquello de calidad vs. cantidad y centremonos mejor en estructura vs.calidez.

De partida, señala Lisa Damour, en muchas familias hay padre y madre y de nada sirve que sólo uno entregue calidad y otro cantidad, o viceversa. En cambio, los conceptos de estructura y calidez apuntan a la estabilidad de la familia y al ambiente que se respira en el hogar.

Tres tipos de padres: autoritarios, indulgentes, descuidados

Lisa Damour escribe: “A principios de la década de 1970, la psicóloga Diana Baumrid identificó dos componentes esenciales de la crianza de los hijos: estructura y calidez. Normas y afecto. Los buenos padres, con un correcto sentido de autoridad, tienen ambos. Su ejemplo es en sí mismo la base de la familia y además se dedican con amor a sus hijos”.

Décadas de investigación han documentado que a los hijos educados por este tipo de padres les suele ir bien en sus estudios, disfrutan de salud psicológica y no se meten en problemas. Por el contrario, los adolescentes con padres autoritarios (alta estructura, baja calidez), padres indulgentes o permisivos (baja estructura, alta calidez) o padres descuidados (bajos en ambos) no les va tan bien.

La hora de la verdad: la cena

¿En que momento de la vida familiar se puede reconocer qué tipo de padre encarnamos en la familia? Lisa Damour responde que la hora de la comida, cuando se comparte la mesa, es aquella hora de la verdad. Y ésto varias razones:

1. Por el desafío que implica reunir a toda la familia en la mesa: En el caso de los padres descuidados (bajos en estructura y en calidez) son ellos quienes no se sientan a comer con sus hijos. En el caso de los padres permisivos (baja estructura, alta calidez) permiten que sus hijos coman a cualquier hora o viendo TV…, y en el caso de los autoritarios (alta estructura y baja calidez) hacen de la hora de comer un momento tan tenso y penoso, que sus hijos apenas hablan, lloran …, y huyen.

2. Porque la hora de la cena es cuando los hijos cuentan sus cosas. Los hijos de esta edad sí tienen temas que comentarnos, chistes que compartir, preguntas que formular. Las recompensas de un equilibrio entre estructura y calidez consisten en sobremesas largas y entretenidas, aun cuando los niños sean pequeños. Si todos tragan en silencio y están apurados por irse de la mesa…., ojo, hay que autoanalizarse.

3. Porque ofrecer una comida rica y una dieta equilibrada es en si misma una muestra de equilibrio entre estructura y calidez. Hacer de las comidas una prioridad en nuestra mente, presupuesto, tiempo e imaginanción es una comprobación palpable de que cuidamos la estructura y la calidez. Los padres que no saben gestionar sus compromisos terminan ausentes de la cena familiar. Y estructura sin presencia no existe, como tampoco es posible la calidez a distancia.

Comer juntos en el verano

Si queremos que en etapas posteriores, adolescencia y juventud, nuestros hijos se reunan con  nosotros en torno a al mesa… éste es el momento de crear el hábito. Comer juntos ya es una victoria en sí misma, escribe Lisa Damour. Y sus batallas no son que los niños no den vuelta el vaso, coman de todo o usen la servilleta. Las batallas buscan que hablen, confíen, rían, confidencien… Si el horario de trabajo durante el año significa que la cena no siempre puede ser compartida, en vacaciones casi no hay excusas. Y de haberlas, bueno, será el almuerzo. Pero alrededor de la mesa se logra la estructura y el calor de la vida familiar.

Por supuesto -escribe esta autora- el rito de la cena no garantiza que la adolescencia de los hijos vaya a ser más fácil en el futuro. Pero para los padres que están buscando educar y comunicar interés por sus hijos, la hora de cenar no es un mal momento para comenzar.

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