Escrito por Jorge Velasco / Nº 245 /  27 marzo 2017
Efectos de la luz azul: Sí hay de qué preocuparse

La tecnología puede ser una aliada como una herramienta de entretenimiento, educación y ayuda para que los niños resuelvan problemas. Pero una exposición de más de dos horas diarias, como promedio, a elementos con pantallas LED u otras similares (televisores, smartphones, tablets y computadores) pueden generar profundas alteraciones en su comportamiento.

Es posible que más de alguna vez hayas estado mirando el televisor o navegando en tu computador, tablet o smartphone antes de irte a dormir y que después no hayas podido conciliar el sueño con tanta facilidad. Y es mucho más probable que a tu hijo le haya pasado algo parecido. ¿La razón? La luz azul.

La luz azul es la que emiten los dispositivos electrónicos con pantalla LED, LCD o similares. Debido a que es muy energética, una exposición prolongada y constante puede producir fatiga visual y, como consecuencia, dolores de cabeza.

Hay que considerar que estar frente a una pantalla constituye una actividad sedentaria. Abusar de esta conducta, por lo tanto, llevaría a los niños a aumentar de peso y también a perderse varias vivencias “reales” en las que experimentan el mundo.

Sin embargo, esto es solo lo más tangible y evidente. Que tu hijo se “pegue” al tablet, a la consola de juegos o al smartphone podría, además, tener otros efectos físicos y psicológicos.

Recomendaciones para crear un modelo familiar de uso de las tecnologías

Busca un momento y lugar adecuado para conversar sobre el papel que tiene la tecnología en nuestras vidas y cuáles son los mejores usos para convertirlas en nuestras aliadas. Podemos debatir sobre su funcionamiento, aportes, ventajas, inconvenientes y riesgos.

Esfuérzate para que el diálogo sea bidireccional y respetuoso. Los niños deben escuchar nuestros argumentos, pero nosotros también los suyos.

Expliquémosles el sentido de las normas que queremos aplicar, en relación con los medios audiovisuales y con las nuevas tecnologías. Seguramente protestarán en un primer momento, pero acabarán entendiendo nuestros argumentos.

Trastornos neuronales

Una de las consecuencias más drásticas de la luz azul se da a nivel neuronal. “Se ha observado que la sobreexposición a la luz azul podría suprimir la secreción de melatonina -conocida como la hormona del sueño-, lo que genera un estado de vigilia más prolongado y una disminución del tiempo y eficiencia de sueño”, explica Romina Santibáñez, neuróloga infantil de la Clínica Somno.

Como consecuencia, se produce el trastorno del ciclo sueño-vigilia y todo lo que esto conlleva (hiperactividad, irritabilidad, agresividad y alteraciones en la sociabilización), lo que afecta a largo plazo el comportamiento y el rendimiento escolar. Incluso podría promover alteraciones hormonales y la evolución del tamaño y peso de los niños.

Consecuencias psicológicas

Cuando el cerebro de un niño está constantemente expuesto a una estimulación externa virtual (juegos, películas, navegación web) dada por elementos con pantallas azules, explica la psicóloga infanto-juvenil Doris Riquelme, sus tiempos de concentración disminuyen y esperará que el mundo “real” funcione de esa misma forma. Esto podría provocar dificultades para mantener la atención en las cosas que suceden a un ritmo “normal” y sin una gratificación inmediata, como sucede muchas veces con los juegos electrónicos y la vida online.

Hay que destacar que, en los casos de la televisión y especialmente de los juegos electrónicos, se corre el riesgo de que el límite entre la realidad y la fantasía sea difuso, se promueve la competencia y a veces la violencia, por lo que la mediación de un adulto es fundamental.

Lo importante, resalta Doris Riquelme, es que el niño no deje de experimentar la vida más lúdica y “de verdad” por estar exponiéndose a los equipos electrónicos con pantalla. “Es bien sabido que el juego es una actividad infantil fundamental para ensayar conductas, habilidades y roles que le permitirán al niño adaptarse a la vida adulta, así como también movilizar y enriquecer su mundo interno. Mientras más tiempo pase un niño o una niña frente a una pantalla, menos tiempo estará disponible para establecer una relación ‘cara a cara’, perdiendo oportunidades para aprender elementos de las comunicación analógica con un otro, disminuyendo su bagaje de habilidades sociales y, en algunos casos, fomentando el aislamiento”, concluye.

¿Qué medidas tomar ante la exposición a la luz azul?

Controla el tiempo. No debe ser superior a dos horas al día.

  Evita que tus niños utilicen aparatos que emiten luz azul antes de acostarse. Apaga los equipos al menos una hora antes de dormir.

  Que la distancia entre el niño y la pantalla sea menor a dos metros, de manera de disminuir el efecto de la radiación.

  Saca el televisor y/o el computador de la pieza y trata de ubicarlos en un lugar común de la casa, lo que ayudará a diferenciar el espacio de descanso del de actividad. Además, esto aumenta la posibilidad de contralar los contenidos.

Come sin ver televisión ni otras pantallas.

Decide junto a tus niños qué programas o páginas verán y qué juegos usarán.

Que el uso de tecnologías para nuestros hijos sea coherente con el uso que hacemos como adultos y con nuestras conductas.

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