Escrito por Ximena Greene / Nº 245 /  27 March 2017
La economía de zero waste

Hoy en día, la cultura del desecho crea y elimina grandes cantidades de residuos todos los días. Pero un nuevo movimiento, filosofía o estilo de vida, pretende generar conciencia y ayudar a reducir al máximo posible la cantidad de basura que se genera en el planeta.

A medida que la contaminación avanza rápidamente en muchas ciudades y los recursos naturales se vuelven cada vez más escasos, la gente poco a poco se ha ido dando cuenta de que ese patrón debe cambiar. La búsqueda de soluciones comenzó hace varios años con el reciclaje, el compostaje y, luego, con la reutilización. Sin embargo, estos avances no han logrado frenar las toneladas de basura que se desechan todos los días en vertederos o incineradores.

Es en este contexto en que aparece el concepto de Zero Waste, que busca reducir a cero la basura mediante una gestión más eficiente de los recursos.
En su nivel más básico, consiste en reducir y eventualmente eliminar por completo la cantidad de basura que botamos. La mayor parte de lo que ahora desperdiciamos puede ser reciclado o reusado, pero existen otros tipos de desechos que son mucho más difíciles de eliminar. Para ello se plantea cambiar radicalmente el diseño de los envases de estos productos, de manera que puedan ser reutilizados y así contribuir a la conservación del medio ambiente. Ejemplo de esto son las bolsas de género u otras telas para comprar en el supermercado o utilizar envases rellenables para los productos que compramos y cocinamos.

Ejemplos concretos

Diversas ONG’s, como The Zero Waste Institute o The Zero Waste World, además de páginas webs y blogs, como la chilena Desperdicio cero o la española La Ecocosmopolita, señalan que el Zero Waste es un enfoque que no sólo busca manejar de manera más eficientes los recursos, sino abordar algunas de las causas del calentamiento global, además de proteger la salud humana y el planeta Tierra.

La prevención y control de la cantidad de basura que se bota por minuto en el mundo, junto con la ampliación de programas de reutilización, reciclaje y compostaje, es una de las estrategias más rápidas, baratas y eficaces para combatir el cambio climático. Y bajo esa mirada, se proponen algunas soluciones concretas:

1. Evita empaques y envases innecesarios:
Usa bolsas reutilizables cuando vayas a la feria o el supermercado.
Privilegia los envases de vidrio que después se pueden volver a usar para guardar otras cosas.
Compra a granel en frascos o envases que puedas volver a usar.

2. Toma conciencia de lo que compras o consumes:
Aprende a comprar lo justo y trata de evitar las compras innecesarias.
Prefiere ropa o productos de buena calidad. Pueden que sean un poco más caros, pero te aseguran una vida útil más larga.
Si necesitas hacer un regalo, trata de usar una bolsa de género o en un pañuelo. El papel de regalo generalmente termina en la basura.
Pide que tus cuentas de luz, agua, gas o autopistas te lleguen al correo electrónico.

3. Organízate:
En la oficina usa una taza reutilizable de loza u otro material resistente, en vez de vasos desechables.
Trata de llevar almuerzo desde tu casa y así evitarás comprar cosas que probablemente vengan en un envase poco amigable. Una gran idea es llevar ensaladas en frascos de vidrio.
Haz una menú semanal y así evitaras comprar más de lo necesario.

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