Escrito por María José Harismendy / Nº 246 /  03 May 2017
Música y danza: Ingredientes de una receta perfecta

La danza y la música son manifestaciones artísticas que favorecen el desarrollo de los niños en múltiples aspectos. También forman parte de un aprendizaje lúdico, con el que descubren su mundo interior y aprenden a relacionarse con su entorno.

Como padres muchas veces nos preguntamos qué podemos hacer para enriquecer la vida de nuestros hijos. La duda que nos planteamos es cómo los podemos ayudar a potenciar sus talentos y habilidades o qué actividad les pueden ofrecer mayores beneficios. Una de las respuestas está en el arte, específicamente en la danza y música.

Ambas disciplinas están estrechamente vinculadas y, juntas, ofrecen un sinnúmero de beneficios en los más diversos ámbitos. Otorgan tanta experiencia positiva a los niños, que si somos capaces de incorporarlas en nuestra rutina diaria brindaremos a nuestros hijos enriquecedoras experiencias de aprendizaje, ya que ambas permiten integrar y desarrollar de mejor manera procesos corporales, emocionales y cognitivos.

Al practicarlas, los niños se relajan, estimulan su creatividad, mejoran su psicomotricidad, desarrollan aptitudes cognitivas y aumentan su capacidad de concentración y memoria, entre otros aspectos. Además, la música y la danza son poderosas herramientas de comunicación, una vía de expresión que permite explorar el mundo interior a través del movimiento. Los niños exteriorizan sus emociones, desahogan su enojo, demuestran su felicidad y alegría, y son conscientes de su corporalidad, lo que les permite relacionarse con sus pares de una manera diferente, más lúdica y directa.

María Teresa Almarza, coreógrafa y profesora de danza, recalca la importancia que tiene el movimiento y los sonidos en el desarrollo de la personalidad de los niños. “La música y la danza tienen una cosa maravillosa, ambas te permiten transmitir emociones y expresar lo que muchas veces no puedes decir en palabras. El lenguaje corporal es muy potente, ya que ayuda a los niños a vencer su timidez, y así se sienten aceptados y validados por sus pares, lo que obviamente incide en su autoestima”, señala.

Su rol en la educación

Hoy, en los colegios se priorizan las clásicas asignaturas en desmedro de aquellas que promueven las artes. El profesor de la universidad de Harvard, Howard Gardner, autor de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, sostiene que un buen sistema educativo tiene que alimentar y fomentar todas las formas de inteligencia. “Incluidas las relacionadas con el arte; en caso contrario, descuidaría parcelas fundamentales del potencial humano y frenaría el desarrollo cognitivo de los niños”, señala el académico. En este sentido, Gardner recomienda favorecer la afición de los niños por el arte en cualquiera de sus formas, no solo como un medio de expresión sino también como un modo de acercarse al mundo que los rodea.

Para la psicóloga clínica Consuelo Tonkin, la música y la danza tienen un gran poder, ya que entregan valiosos aprendizajes, estimulan la imaginación y los procesos creativos. “Aumenta también la capacidad de sociabilizar, ya que les ayuda a fortalecer sus aptitudes para establecer relaciones fuertes y sanas con otras personas”, agrega.

Otros estudios, como el que se realizó en los colegios públicos de Rhode Island, en Estados Unidos, demostraron que los alumnos que iban más atrasados en algunas materias, al ser expuestos durante algunos meses a una hora más de música, habían logrado equiparar su aprendizaje con el resto de sus compañeros.

Por eso, la invitación es a buscar las instancias para desarrollar estas disciplinas artísticas, porque alternativas hay. En casa, podemos empezar por escuchar música junto a nuestros hijos: el compartir gustos musicales no sólo afianzará aún más la relación, sino que propiciará una instancia diferente para compartir. Asistir juntos a conciertos puede ser una gran idea.

También podemos averiguar los diferentes talleres extra programáticos que muchas veces imparten los colegios o aquellos que los municipios han diseñado especialmente para sus vecinos. Hoy, además, la mayoría de las comunas cuentan con una entretenida y variada cartelera cultural, una gran oportunidad de acercar a los niños al arte y la cultura.

CUANDO TU HIJO/A CANTA

Incrementa la habilidad para incorporar nuevos sonidos, lo que resulta muy beneficios en el aprendizaje de nuevas lenguas.
Favorece a mejorar el lenguaje (por medio de las letras de las canciones).
Contribuye a la discriminación auditiva (se incrementa la selección auditiva, por ejemplo, dentro de la sala de clases).
Mejora y aumenta los períodos de concentración.
Mejora la memoria a largo plazo.
Ayuda a mejorar el rendimiento académico, las habilidades de lectura y enriquecen el vocabulario.
Aumenta la autoestima.
Reduce el estrés.
Mejora el ánimo.
Ayuda a sociabilizar con otros (por ejemplo, compartiendo gustos musicales con padres y amigos).
Potencia las habilidades en la resolución de problemas.

CUANDO TU HIJO/A BAILA

Estimula los sentidos, el equilibrio y el desarrollo muscular.
  Favorece el control sobre el cuerpo, a través de un mayor desarrollo de las motricidades gruesa y fina.
  Mejora la postura.
  Al ser un ejercicio aeróbico, ayuda a fortalecer músculos, a aumentar la resistencia y la flexibilidad.
Ayuda a tener una percepción real de mi cuerpo y a prevenir trastornos alimenticios. Además, la liberación de endorfinas provoca sensación de felicidad, lo que ayuda a manejar cuadros depresivos.
Ayuda a controlar la ansiedad, libera el estrés y relaja el cuerpo.
Permite distinguir lateralidad (derecha-izquierda).
Potencia la autoestima.
Mejora el control rítmico del cuerpo y mejora la coordinación.
Ayuda a sociabilizar y a trabajar en grupos.

 

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