Escrito por Javiera Cisternas y Ximena Greene / Nº 246 /  25 May 2017
Problema familiar: La mala calidad del tiempo libre

No existe duda de que los beneficios que reciben los niños que crecen en familias que se divierten juntas son múltiples. La recreación, entendida como el proceso en el cual nos divertimos, descansamos y alivianamos la carga de la semana, no solo es beneficioso para la salud mental, al reducir los niveles de estrés, sino que también potencia la creatividad y las habilidades sociales.
Sin embargo, diversos estudios y encuestas nacionales e internacionales demuestran una fatídica tendencia: cada vez son menos las familias que le dedican tiempo al ocio y la recreación, lo que perjudica profundamente
su calidad de vida.

Chile es uno de los cuatro países de la OCDE que más horas de trabajo suma por año y, por consiguiente muchas familias luchan día a día para lograr un equilibrio saludable entre la oficina y el hogar. El escaso tiempo libre que dejan las exigencias laborales, no solo en carga de trabajo sino también en tiempos de traslados, generalmente se destina a cumplir con otras responsabilidades, lo que deja para el último distraerse o disfrutar con la familia.

De acuerdo a una encuesta realizada el año 2013 por el programa Puente del Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS), este fenómeno es aún más preocupante en las clases sociales más vulnerables, cuyo escaso tiempo libre es aprovechado para cumplir con otras responsabilidades, como cuidar a algún familiar enfermo o incluso atender segundos empleos.

Sin embargo, e independientemente de que el tiempo libre escasea, es importante esforzarse por buscar un espacio para divertirse en familia, romper la rutina, darse un respiro e incluso aprender cosas nuevas. Es saludable y muy necesario.

LA FAMILIA MODERNA

De acuerdo al artículo Estresados, cansados y apurados: Un retrato de la familia moderna, publicado en el New York Times en noviembre de 2015, la vida en familia a nivel mundial está cambiando. Cada día son más los matrimonios en los que ambos padres trabajan, lo que tiene consecuencias positivas para la familia tales como mejores estándares de vida y un enriquecedor mundo social fuera del hogar.

No obstante, la Encuesta sobre Familia y Sociedad, desarrollada por la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica durante el segundo semestre de 2014, evidenció el impacto social de las nuevas estructuras familiares, además del papel que desempeñan madres y padres en el trabajo y en el hogar. Abrumados por la cantidad de trabajo, perderse la vida de los hijos, cansados de la cantidad de cosas que hay que hacer en la casa y no poder estar “ahí” para la pareja son algunas de las principales quejas de la familia moderna.

Para la socióloga y directora del Centro de Investigación sobre Género en las Profesiones de la Universidad de California en San Diego, Mary Blair-Loy, esto    genera un estrés para los padres que trabajan y que está afectando tanto la vida en el hogar como la de los niños. “Este ya no es un problema individual, es un problema social. Necesitamos una respuesta como sociedad”, señaló.

Otro estudio, encargado por una agencia de viajes estadounidense que buscaba fomentar las vacaciones en familia, llegó a la conclusión que las familias modernas solo dedicaban ocho horas semanales en promedio a realizar actividades en conjunto. Las altas exigencias laborales de los padres, la enorme cantidad de tareas en el hogar y el abuso de la televisión y las nuevas tecnologías, habían reducido a 36 minutos en promedio el tiempo durante la semana y a solo dos horas y 20 minutos durante sábado y domingo.

Beneficios de pasar tiempo juntos:
Estrecha lazos y desarrolla fuertes vínculos afectivos.
Entrega a los niños una posición en  el núcleo familiar.
Otorga espacios necesarios para que los niños puedan expresar sus pensamientos y sentimientos.
Refuerza la autoestima y el desarrollo personal de los niños.
Entrega la oportunidad de que los niños aprendan del comportamiento de nosotros, los padres.
Crea una instancia más para que los niños puedan absorber los valores que les queremos entregar.
Fomenta la comunicación y proporciona un espacio para el refuerzo positivo.

EL ROL DE LA TELEVISIÓN

En Chile, la situación no es muy distinta. Según los datos entregados por la encuesta del FOSIS, un 72,5% de los chilenos dice preferir los fines de semana para ver televisión y escuchar radio.

Para Eduardo Valenzuela, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica, la pasión familiar de permanecer en la casa y ver televisión (y ahora Internet) ha jugado un papel rotundo en cómo usamos el tiempo libre. En ese mismo contexto, el sociólogo estadounidense y profesor de la Universidad de Harvard, Robert Putman, responsabiliza a la televisión de la caída de la asociatividad. “En vez de vincularse con otros en alguna actividad de interés mutuo, la gente se queda en casa viendo televisión, ya que ésta ofrece un falso sentimiento de pertenecer a una comunidad”, explica.

Sin embargo, la televisión o las nuevas tecnologías no tienen toda la culpa. El bajo interés por la recreación de la ciudadanía en nuestro país alcanza cifras abismantes. La misma encuesta del organismo estatal señaló que el 78,1% de los chilenos nunca asiste a espectáculos artísticos los fines de semana, lo que confirma que nos hemos ido transformando en una sociedad que cada vez utiliza menos los espacios o instancias relacionados a la distracción y el ocio.

Si bien la Encuesta Nacional de Participación y Consumo Cultural 2015, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes llegó a la conclusión de que los visitantes a los museos pertenecientes a la DIBAM aumentaron en un 20,6% respecto al 2014, la cantidad de funciones de artes escénicas disminuyó en un 5,8% y los espectáculos públicos musicales en un 6,4%.

FORTALECER VÍNCULOS

Frente a este escenario, es importante volcarse a los estudios y encuestas más positivas que evidencian que aquellas familias que se divierten juntas desarrollan fuertes emocionales que no solo generan seguridad emocional en los hijos, sino también una oportunidad para observarlos y aprender sobre ellos.

De acuerdo al libro Happy Parents, Happy Kids, Parenting advice for the twenty-first century (Padres felices, niños felices, Consejos de crianza para el siglo XXI) del filósofo budista japonés Daisaku Ikeda, el trabajo más importante de los padres es demostrarle a sus hijos cómo vivir una vida satisfactoria y feliz. En su libro, Ikeda explica que mediante el ejemplo y nuestra propia conducta debemos proporcionarle a nuestros hijos un plan de cómo vivir la vida, dejando en claro que a veces nos volvemos tan ansiosos por criar niños exitosos que se nos olvida la importancia de pasar tiempo con ellos.

Frente a esto, la profesora de Orientación Familiar del Diplomado Familia y Sociedad de la Pontificia Universidad Católica, Paulina Jonhsons, explica cómo los momentos recreativos fortalecen los vínculos familiares y el reconocimiento de las características propias de cada uno de los integrantes. “Permite conocer a los hijos, conocerse como pareja y descubrir lo propio, lo típico y lo característico de cada uno y de cada familia. Se disfruta del aporte de cada miembro, promueve el crecimiento, da fuerzas para superar dificultades y da espacio al sentido del humor”, señala.

Independientemente de cuál sea la actividad con la que su familia más disfrute, divertirse juntos ayudará a fortalecer la unidad familiar y crear oportunidades para enseñar y fomentar el crecimiento. La docente explica que es fundamental planear las actividades pensando en todos los integrantes del grupo familiar. “Es importante que el panorama no sea una imposición, sino un tiempo planeado juntos, en donde todos puedan identificarse con algo que les resulte significativo”, concluye.

TIEMPO LIBRE, TIEMPO DE CALIDAD
Las actividades que motivan niños felices y sanos son innumerables y no tienen que ser caras o de difícil acceso. A veces simplemente es necesario recurrir a un poco de creatividad y convertir algo simple en una oportunidad de estrechar lazos. Aquí hay algunas sugerencias para empezar:

1. Prepara una comida en familia: Este es un completo panorama que puede comenzar con la selección del menú, la compra los ingredientes, hasta poner la mesa e incluso lavar los platos y ordenar la cocina todos juntos.

2. Juega en familia: Los juegos de mesa o las cartas permiten que todos se relajen y disfruten de la compañía de los demás.

3. Sale a pasear: Actividades como senderismo, caminatas, ciclismo o picnics al aire libre son ideales para pasar un tiempo juntos alejados de la televisión o el celular.

3. Crea nuevas tradiciones familiares: Inventa con tus hijos algún panorama que repitan semanal o mensualmente, como los viernes de película o los desayunos de los domingos. Independiente de la actividad que escojas, asegúrate como padre de ser el primero en cumplir con los horarios y el tiempo necesario.

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