Escrito por Ximena Greene / Nº 248 /  29 June 2017
Obesidad infantil: Un problema de nunca acabar

De acuerdo al último estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Chile sigue siendo el país con más sobrepeso en la región. Además señala que somos la segunda nación con mayor consumo de alimentos ultraprocesados, lo que causa que un 7,2% de los niños menores de cinco años vivan con sobrepeso. Estas cifras no solo recalcan lo dramática de esta situación sino además nos demuestran que hemos fracasado en la lucha contra la obesidad infantil.

En marzo de este año se dieron a conocer las alarmantes cifras del estudio Mapa Nutricional 2016, que fue aplicado a más de 660 mil niños. En él se reveló una preocupante alza en los niveles de sobrepeso y obesidad en los alumnos de pre-kinder, kinder, primero básico y primero medio. Se prevé que si las tendencias continúan con su crecimiento actual toda la población del país estará con sobrepeso para el año 2040.

Para revertir estos índices, el Gobierno presentó a fines de 2016, el plan #ContrapesoJunaeb, el cual comenzó a funcionar a principios de este año. Este programa cuenta con 50 medidas, dentro de las cuales se incluyen “recreos participativos”, ensaladas todos los días y el reemplazo de la sal procesada por la sal de mar en las preparaciones distribuidas por la Junaeb.

Sin embargo, de acuerdo a la reconocida revista científica The Lancet, quienes durante los últimos años le ha dedicado múltiples artículos al exponencial aumento del sobrepeso en el mundo y a la trágica evidencia de que ningún país ha sido capaz de revertir esta epidemia, si bien el consumo de comida saludable ha aumentado en el mundo a través de medidas como esta, las estadísticas demuestran que la ingesta de comida chatarra, bebidas azucaradas y alimentos procesados ha aumentado aún más en el mismo período.

Para la doctora Ximena Raimann, pediatra nutrióloga de la Clínica Las Condes, Chile no está exento de este problema, y parte importante del sobrepeso en nuestro país obedece a que nos hemos ido “americanizado”. “Hoy tenemos más disponibilidad que nunca a la comida chatarra, rica en azúcares, grasas y calorías, y por otro lado ha aumentado drásticamente el sedentarismo y la falta de actividad física, producto de la entrada en masa de la tecnología y los dispositivos electrónicos”, explica.

A pesar de aquello, la especialista puntualiza que los grandes culpables de esta situación somos los padres. “No podemos culpar a la Junaeb, ni a los colegios, cuando somos los papás los que pasamos la mayor parte del tiempo con nuestros hijos”, enfatiza. Pero agrega que gran parte de esa culpa se debe también a la falta de educación e información sobre las fallidas políticas públicas y programas educativos que no han logrado penetrar en la sociedad.

En una carta publicada en marzo de este año en el diario El Mercurio, el doctor Fernando Vio del Río, académico del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile, INTA, señaló que el gran culpable del fracaso en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad en nuestro país ha sido el Estado, que durante más de 30 años no ha tenido una política clara, global, consistente, con un financiamiento sostenido en el tiempo.

Ante este escenario, debemos abordar el problema desde un nuevo enfoque y hacernos responsables de nuestra salud, porque la tarea de reducir las fatídicas cifras que nos sitúan como el país con mayor sobre peso de la región, deben ir más allá del ámbito gubernamental. Y en eso los expertos coinciden. Si bien la obesidad es un problema multifactorial, que debe abordarse desde distintos frentes, y la primera batalla se debe dar en el hogar. Para eso les dejamos una serie de recomendaciones (algunas ya conocidas, pero nunca está de más recordarlas) para que como familia podamos, en algunos casos, prevenir y en otros empezar a tratar, este importante problema de salud de alcance mundial.

RECOMEDACIONES PARA LOS PADRES

1. Alimentación saludable a nivel familiar: Si uno o más miembros de tu familia presentan obesidad o sobrepeso es fundamental cambiar el tipo de alimentación de toda la casa y no solo de los afectados. No se debe hablar de dieta hipocalórica o régimen especial en frente de los niños, sino que se habla de comida saludable. La palabra dieta se asocia negativamente a algo restrictivo, y lo que necesitamos es ir tomando conciencia que comer bien no significa tener que privarse de ciertos alimentos.

2. Crear hábitos y fijar horarios: Respeta un rango de dos a tres horas entre cada comida, y establece un lugar habitual en la casa para sentarse a comer. Este simple hecho es fundamental para la prevención de los distintos trastornos que se asocian al sobrepeso. Fija al menos una comida al día en familia, ya que de acuerdo diversos estudios, esta acción es un importante protector no solo de la obesidad, sino también de otros trastornos alimenticios como la anorexia o la bulimia, e incluso el abuso de drogas y alcohol.

3. Colaciones saludables: Para la doctora Raimann, de un tiempo a esta parte, los chilenos hemos ido aprendiendo a diferenciar cuáles son las cosas que hay que comer en las distintas comidas del día. Sin embargo, comer a deshoras o el picoteo entremedio, es un importante factor de riesgo. Para prevenir esto es muy importante tener a mano colaciones saludables y no cosas que pueden ser una tentación. A los clásicos frutos secos, lácteos descremados o verduras como el brócoli, apio o zanahoria, se pueden agregar bolitas de dátiles, avena y miel o barritas de coco y almendra.

4. Ser un modelo de actividad física: Como padres la mejor forma de enseñarle a nuestros hijos es mediante el ejemplo. Si nunca fuiste deportista o no haces actividad física en forma habitual proponte salir al menos una vez al día con tu hijo a andar en bicicleta, jugar a la plaza o incluso caminar. ¡Pero hazlo como un hábito! Actitudes como estas ayudan a motivar a los niños.

5. Limitar el uso de la tecnología: Si bien las pantallas ya son parte de nuestra cultura y es muy difícil no dedicarles parte importante de nuestro tiempo, limitar la cantidad de horas y el horario en los que se utilizan los diferentes dispositivos incide considerablemente en el peso. De acuerdo a un reportaje publicado en el diario El País de España en mayo de este año, son muchos los estudios que demuestran una correlación directa entre el consumo de televisión y ingesta de calorías que puede llevar al sobrepeso. El mismo texto señala que se ha calculado que hasta un tercio de los niños con obesidad no lo serían si no estuviera expuestos a la publicidad alimentaria por el abuso de las pantallas.

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