Escrito por Ximena Greene / Nº 248 /  26 July 2017
Apoyando la calidad desde la primera infancia

Convencidos de que una educación inicial de calidad impacta positivamente en el desarrollo de los niños y niñas, generando más y mejores oportunidades para ellos, la Fundación Educacional Choshuenco lleva más de seis años trabajando tanto a través de la administración de un jardín infantil y centro de familia en la región Metropolitana, como de la implementación del programa de calidad y liderazgo pedagógico QUIK en centros educativos de la red pública de educación parvularia a lo largo de Chile.

Aprender a convivir con otros niños, establecer vínculos afectivos con adultos diferentes a los de su familia, desarrollar su autonomía para satisfacer gradualmente sus propias necesidades, sentirse seguros, descubrir en sí mismos y reconocer en otros diferentes formas de expresión, desarrollar el pensamiento, enriquecer su lenguaje y construir su identidad, son algunas de las habilidades que se aprenden y desarrollan desde muy temprano en la educación inicial.

Contribuir a la calidad de la educación inicial de niños y niñas de contextos vulnerables, que asisten a jardines infantiles y salas cuna en nuestro país, es la principal misión de la Fundación Educacional Choshuenco, ligada a la familia von Appen Lahres. Y es que de acuerdo al estudio Perry School Project, una educación inicial de calidad incide positivamente en los niveles de adaptación de los estudiantes, así también como en el estudio y formación profesional; y disminuye los rechazos en la admisión escolar, las repitencias, los niveles delictuales y los grados de dependencia de asistencia social.

Para cumplir su misión, la Fundación ha definido dos grandes unidades, que en conjunto enfocan y potencian su trabajo.

ÁREAS DE IMPACTO

La primera unidad corresponde a la administración de Centros Educativos Choshuenco, compuestos por salas de cunas, jardines infantiles y centros de familia de alta calidad e impacto. En ellos se implementa un modelo de gestión pedagógica elaborado por la Fundación, que considera cinco pilares centrales: el Curriculum High Scope; el trabajo con los padres como primeros educadores; el trabajo intenso del lenguaje como elemento de desarrollo cognitivo de los niños y niñas; la incorporaración y promoción del arte, la música y la creatividad; y la promoción de una relación saludable y positiva con el medio ambiente y la naturaleza.

Hoy administran el Centro Educativo Ángel de la Guarda en la Comuna de Colina, y próximamente abrirá sus puertas el Ángel Gabriel en una zona cercana al Campamento San Francisco en la comuna de San Bernardo. Durante este semestre comienza también la construcción de un centro educativo en la población La Bandera, en conjunto con la Sociedad de Instrucción Primaria (SIP).

Por otra parte, el área de Asesoría y Acompañamiento a equipos pedagógicos, se encarga hoy de implementar el programa alemán de calidad y liderazgo pedagógico QUIK (Qualität In Kindergarten), con el cual, -contextualizado a la realidad chilena-, se busca fortalecer y potenciar las competenecias de liderazgo pedagógico de las directoras de jardines infantiles, en un proceso orientado a la mejora continua de estos centros educativos.
Este innovador proyecto trabaja durante dos años con grupos de 20 a 25 jardines de la red pública de educación parvularia, en un ciclo de calidad de siete pasos, que comienza con una autoevaluación de los equipos con respecto a un ámbito de calidad definido. Continúa con la generación de una propuesta de fortalecimiento de la calidad -ajustada a su realidad y posibilidades-, que luego ponen en práctica y evalúan.

El programa busca orientar el trabajo pedagógico hacia una lógica reflexiva, colaborativa y de empoderamiento de los equipos, que reforzará el liderazgo pedagógico de la directora y la calidad de los procesos de manera constante y permanente; y se basa en el uso de un manual de desarrollo de la calidad y un catálogo de criterios de la calidad.

De acuerdo a una Técnico en Párvulos que participó del programa en la Región de La Araucanía durante el año pasado, “se han descubierto potencialidades en integrantes del equipo relacionados al liderazgo. No solo la directora ha fortalecido sus competencias, los otros integrantes del equipo QUIK también hemos crecido en ese aspecto. Al realizar la socialización de las sesiones hemos podido tomar un rol activo, y con los conocimientos adquiridos durante las sesiones y en la práctica, ya no somos los mismos que comenzamos, nos sentimos parte fundamental de los procesos de aprendizaje de los niños y niñas”.

De esta manera se realizan seis sesiones presenciales de trabajo con las directoras y supervisoras técnicas de las instituciones; dos sesiones ampliadas en las que participan además parte de los equipos pedagógicos de los centros; dos visitas de tutoría a cada jardín para acompañar al equipo in situ; y reuniones periódicas dentro de los jardines infantiles, con todo el equipo educativo, para el desarrollo interno de las distintas etapas del ciclo de calidad.

“Las ideas que han ido surgiendo en las diferentes sesiones con las compañeras de otros centros, han sido importantes y las hemos podido ajustar a nuestras realidades”, nos cuenta una directora que participa del programa en San Antonio.

Para que los programas sean exitosos, se requiere el involucramiento activo de toda la comunidad educativa y la colaboración de distintas instituciones, entre las que se encuentran JUNJI, la Fundación Integra, otros sostenedores, organizaciones sin fines de lucro, universidades y empresas del sector privado.

Hoy cuentan con 6 programas terminados y 5 en desarrollo, totalizando un trabajo con 240 jardines infantiles en más de 25 comunas en 6 regiones del país: Arica y Parinacota, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, La Araucanía y Los Ríos.

Su sueño es que cada vez más jardines infantiles formen parte del programa QUIK, creando comunidades de aprendizaje entre ellos; y seguir creciendo en la administración de Centros Educativos Choshuenco.

¿Por qué QUIK?
Para aportar a la calidad de las prácticas pedagógicas al interior de jardines infantiles que operan en contextos vulnerables.
Porque es un programa replicable, que se articula coherentemente con distintos proyectos educativos y propuestas pedagógicas, lo que permite trabajar con jardines infantiles muy diversos.

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