Escrito por Daniela Aguilera / Nº 248 /  27 July 2017
El poder de la familia (y la comunidad) en la escolaridad completa

Aún cuando, según los datos entregados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Chile tiene las cifras más bajas en cuanto a abandono escolar de la región, hoy existen casi 149 mil niños y jóvenes de nuestro país que no aprovechan uno de los derechos más básicos del mundo moderno: la educación.

De acuerdo a un proverbio africano, se necesita todo un pueblo para educar a un niño. Un dicho popular con un claro mensaje: toda la comunidad tiene un papel esencial que desempeñar en el crecimiento y desarrollo de sus jóvenes. Además de la función vital que ejercen los padres y los miembros de la familia en la formación de un niño, la sociedad también tiene la responsabilidad de asegurar una educación de alta calidad para todos los estudiantes.
A pesar de que los estudios, la experiencia y la evidencia señalan los beneficios de estas asociaciones, los problemas familiares, la precariedad económica en el hogar y el bajo nivel de compromiso de los adultos responsables en los estudios de los hijos son algunas de las principales razones que influyen directamente en la deserción escolar en nuestro país.

Y es que pese a que nos hemos modernizado, que hoy formamos parte de la OCDE y que las condiciones económicas han mejorado enormemente en los últimos 20 años, la cancha en materia de educación aún no es pareja. Hay un tema dramático en cuanto a la configuración educacional en nuestro país, en donde más de alguien conoce el caso de algún chiquillo o chiquilla, que siendo adolescente, dejó de ir a clases porque tuvo que empezar a trabajar para ayudar a su familia u otras tantas razones, y nadie se extraña que así sea.

Es por eso, que para hablar de deserción, el primer paso lógico es diferenciar dos términos que frecuentemente son confundidos: deserción y abandono.

• Abandono Escolar: Es la proporción de estudiantes que, habiendo comenzado el periodo escolar, se retiran de éste durante el mismo año, sin finalizar el grado.

• Deserción Escolar: Considera la salida del sistema escolar como una situación de permanencia en el tiempo. Se considera deserción cuando se ha estado al menos dos años fuera del sistema escolar.

PRINCIPALES FACTORES

De acuerdo a las últimas cifras de la Encuesta Casen, de los cerca 4 millones de escolares en establecimientos educacionales en el país, hay 149 mil niños y jóvenes, casi el 3.9% de la matrícula escolar total, que están fuera del circuito. Y más preocupante aún, en Chile, hasta 2012 había 229 mil niños trabajando, de los cuales 94 mil eran menores de 15 años.

Para la Fundación Súmate, ligada al Hogar de Cristo, y que cuenta con cinco colegios en La Granja, Maipú, Renca, Padre Hurtado y Lota, existen razones claras, duras y preocupantes que respaldan la necesidad de la existencia de iniciativas que refuercen la retención escolar. Ejemplo de ello son los datos que señalan que un estudiante de bajos recursos tiene seis veces más posibilidades de desertar sus estudios, y que Primero Medio (14 años) concentra la tasa más alta de abandono escolar, con 25 mil estudiantes.

Sin embargo, no es ningún secreto que los estudiantes con bajos niveles socioeconómicos son más propensos a abandonar el colegio. Una de las razones que se esgrimen puede ser que los estudiantes con este tipo de antecedentes tiene padres que también abandonaron la educación en algún momento y no están dando el mejor ejemplo para sus hijos.

Otros factores que pueden influir en esta situación son la inestabilidad familiar, en donde los padres u otros parientes cercanos entran y salen de sus vidas sin percatar el daño que les hacen a los niños. Estas circunstancias tienden a terminar con el sufrimiento del trabajo escolar del estudiante, un retroceso en sus calificaciones, y la eventual frustración que los lleva a salir del sistema escolar.

La participación de los padres, la familia y la comunidad en la educación se correlaciona con un mayor rendimiento académico ya que al trabajar en conjunto, los estudiantes tienden a mejorar su asistencia en los establecimientos educacionales, permanecen más tiempo en la educación formal e ingresan con mayor frecuencia en programas de nivel superior. Los investigadores destacan este pacto triple como la clave para abordar la crisis de la deserción escolar, y señalan que entre mayor sea la asociación mayores son los beneficios. Al establecer una interacción entre los adultos y los niños no solo se desarrollan habilidades o capacidades importantes, sino también un aprendizaje afectivo que refuerza su autoestima y formación de valores.
Hoy en día, el modelo antiguo de educación debe ser reemplazado por un enfoque mucho más inclusivo, en donde las asociaciones entre la escuela, la familia y la comunidad incluyen a madres y padres, padrinos, abuelos, padres adoptivos, otros parientes y cuidadores, líderes empresariales y grupos comunitarios, orientadas en todos los niveles, vinculadas al logro estudiantil y al éxito escolar.

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