Escrito por Jorge Velasco / Nº 250 /  29 August 2017
Cómo hacer que nuestros hijos usen sus teléfonos de manera inteligente

El celular o smartphone es mucho más que una herramienta para hacer llamadas y estar en contacto con nuestros hijos: es un acceso para ellos a todo un mundo de información y comunicación casi sin límites. Por ello, es recomendable tomar ciertas precauciones y establecer algunas normas básicas cuando se les entrega uno.

La entrega de un teléfono celular a un hijo es hoy un hecho que se puede postergar, pero que, a fin de cuentas, parece inevitable. ¿A qué edad hacerlo? Algunos expertos afirman que lo mejor es que no sea antes de los 12 años o que, al menos, los niños lo reciban en un momento en que comprendan bien sus derechos y obligaciones para con él.

La idea, en su origen, es positiva: tener una forma de comunicación directa, que permita a los padres estar atentos ante las necesidades de sus hijos y hacer más práctica, fácil y segura la vida diaria de toda la familia. Pero un smartphone es mucho más que un teléfono: es cámara de fotos y de video, un centro de entretenimiento, una multiplataforma de comunicación, una forma de salir al mundo y de relacionarse con él. Por eso, a las ventajas de pasarle uno a los hijos, hay que agregarle una serie de precauciones y responsabilidades que les permitan un uso adecuado.

Para elaborar un listado de consejos básicos, que orienten acerca qué hacer cuando se le entrega un teléfono celular a un niño, conversamos con Rafael Vergara, director del Colegio Huinganal, María José Calvimontes, directora de la consultora en comunicación Needo, y Andrea Campodónico, periodista y madre de dos niños de 12 y 5 años.

1. Dejar en claro que el teléfono no es un regalo.
“No debiera ser un regalo como cualquier otro, porque a un regalo es difícil ponerle normas o condiciones. Debiera ser, en principio, un bien familiar que se comparte con cierto hijo en particular”. (María José Calvimontes)

“No es conveniente que los hijos sean dueños del celular que usan, sino que lo sean los propios padres. Esto facilita que los niños hagan un mejor uso del dispositivo y que, en caso de no hacerlo, los padres puedan retenérselo temporalmente sin que el hijo pueda alegar una especie de ‘derecho de propiedad’”. (Rafael Vergara)

2. Establecer reglas claras y básicas.
“La entrega de un celular tiene que venir asociada a ciertas normas, súper básicas pero claras. En mi caso son estas: no se puede tener el celular en la mesa mientras comemos; el celular se usa hasta cierta hora, sobre todo los días de semana; está prohibido bajar juegos y apps sin mi autorización, aunque sean gratis; el celular y las redes sociales instaladas en él pueden tener claves, pero deben ser de conocimiento de los dos papás y, en caso de cambiarlas, también se tiene que informar”. (Andrea Campodónico)

“Lo importante es que estas reglas sean muy bien conversadas con los hijos, para que comprendan las razones que hay detrás y así facilitar que las hagan propias”. (Rafael Vergara)

3. Establecer herramientas de control.
“Hay múltiples maneras de controlar la actividad de los hijos en el celular. Una de ellas es que no manejen claves de acceso al dispositivo o que en casa no haya wi-fi abierto y de modo permanente, saber qué apps tienen descargadas, etc. Sin embargo, más que ser padres fiscalizadores, se trata de poner límites claros y estar en permanente diálogo con los hijos”. (Rafael Vergara)

“En el caso de las aplicaciones, como está asociado su teléfono a mi cuenta de App Store tiene que pedirme la clave. En cualquier momento puedo pedir el celular y revisar conversaciones, fotos o lo que yo estime conveniente. No es que lo haga siempre. Lo he hecho un par de veces y mi hijo tiene súper claro que en cualquier momento puedo pedirle su celular y revisar todo”. (Andrea Campodónico)

4. Estar atentos a contenidos inadecuados.
“Con respecto a la exposición a contenidos no adecuados, es deber de los papás adelantarse y tener esas conversaciones con los hijos antes de que eso ocurra. Como padres es imprescindible ser conscientes de que los niños pueden ser ‘nativos digitales’ en lo que se relaciona con el uso de los aparatos y las habilidades técnicas, pero que no lo son en cuanto al criterio y la responsabilidad necesaria para filtrar contenidos y responder asertivamente cuando se ven expuestos a mensajes inapropiados”. (María José Calvimontes)

“Mi hijo no puede aceptar ninguna solicitud de amistad de alguien que yo no conozca. Lo mismo en WhatsApp: no puede hablar con nadie que no sea de su grupo de amigos. En eso estoy permanentemente monitoreándolo. Siempre le pregunto con quién está hablando e incluso muchas veces le pregunto de qué habla. Me fijo siempre en quiénes hacen comentarios en las fotos que sube”. (Andrea Campodónico)

5. Promover el uso positivo y responsable.
“Hay que hablar mucho de estos temas con los hijos, pero sobre todo hay que darles un buen ejemplo, conocer las aplicaciones, redes sociales, videojuegos y plataformas que les interesan, sus riesgos y oportunidades. Esas oportunidades hay que aprovecharlas como aliadas educativas, promoviendo el uso positivo, creativo, responsable, solidario y humanizador de estas herramientas, que llegaron para quedarse”. (María José Calvimontes)

“Se trata de educar a los hijos en la autorregulación, para que ellos mismos sean capaces de discernir lo que les conviene y lo que les daña”. (Rafael Vergara)

6. Ser un buen ejemplo
“Si los hijos ven que sus padres hacen un uso sobrio y adecuado del celular, se les facilitará la tarea de hacer lo mismo. Algunos consejos prácticos para eso: que en las comidas en familia se prohíba el uso de celulares y estos se dejen a la entrada de la casa, no en los bolsillos de cada uno. O que los padres, a partir de cierta hora cuando el día termina, desconecten sus celulares hasta el día siguiente y que esto los hijos lo vean”. (Rafael Vergara).

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