Escrito por María José Buttazzoni / Nº 251 /  30 August 2017
Desafío minimalista: ¿Qué es lo que realmente necesitamos?

Muchas veces me he visto enfrentada a la prueba de que, de verdad, necesitamos muy pocas cosas materiales para vivir. Así y todo, nos llenamos de miles de objetos que no le agregan valor a nuestra vida, que no nos aportan nada y que, muchas veces, solo nos generan culpa porque no los usamos.

Buceando en Netflix me encontré con el documental Minimalism, que trata sobre dos personas que comenzaron a darse cuenta de que vivían rodeados de cosas que no le agregaban valor a sus vidas y que, además, hacían interferencia en otros aspectos más importantes, como en las relaciones personales, la salud y la felicidad. Por eso, comenzaron a desprenderse de todo hasta llegar a un estilo de vida muy minimalista, algo que les hacía mucho sentido, y así emprendieron una gira hablando de su nuevo estilo de vida.

El documental me llevó a seguir indagando en otros casos y, claro, me empezó a hacer sentido desocupar la casa preguntándome si las cosas que llenan mi espacio le agregan valor a mi vida o no, si me hacen feliz. Y así fue como comencé este desafío. Buscando aprender a desprenderme de cosas a las que me he amarrado emocionalmente por los siglos de los siglos, pero que ya ni siquiera me gustan, o ropa que ya no me pongo y creo que alguna vez la voy a volver a usar. Error ahí. ¡No se vuelve a usar nunca más!

El desafío dura 30 días. En el día uno sacas una cosa, en el día dos sacas dos cosas, en el día tres sacas tres cosas… en el día 25 sacas veinticinco cosas y así hasta llegar al 30. En total son 465 objetos que tienes que eliminar de tu casa y de tu vida.

Los primeros 10 días son fáciles, sobre todo cuando eres una persona cachurera como yo. Los siguientes 10 se van poniendo muy difíciles, pero del día 20 en adelante algo hace “click” y empiezas a mirar cada rincón de tu casa con otros ojos. Realmente vas viendo qué necesitas y qué usas, y se hace muy fácil sacar todo lo que está ahí varado y sin uso. Se forma un hábito. Lo que no lograste sacar en el día 10 pero que estaba en duda, al día 25 se va de todas maneras porque tu percepción hacia las cosas materiales comienza a cambiar.

Alrededor del día 18 me llamó mucho la atención lo cariñosos que estábamos todos en mi familia. Mis niños estaban súper regalones y tengo la sensación que tuvo que ver con el desafío. Tiene que ver con ponerle más atención a tu nido y a los que te rodean, y con empezar a centrarse en las cosas que realmente importan.

Desde el día 22 empecé a usar la técnica de que cada vez que estoy a punto de comprar algo, me pregunto si realmente lo necesito y si lo voy a usar: la mayoría de las veces no he comprado lo que tenía en la mano.

Ha bajado muchísimo mi nivel de consumo y he traspasado este ejercicio a mis niños. Cada vez que me piden algo, los hago pensar en si realmente lo necesitan, si lo van a usar o va a quedar botado en su pieza al día siguiente. Y a pesar de que no siempre se dan cuenta de que no van a usar el quinceavo juguete chino, y lo siguen queriendo por sobre todas las cosas, creo importante inculcar este hábito de auto preguntarse si uno realmente necesita algo.

Los treinta días ya pasaron y el desafío se acabó. No piensen que mi casa ahora se ve vacía, blanca y minimalista. Pero sí salieron 465 cosas que estaban por ahí escondidas, esperando ser usadas de nuevo, pero no… nadie las iba a usar nunca más. Pero otras personas sí, por lo que más hace sentido aún que tengan una segunda vida.

buttazzoni-250Mucha gente me ha dicho que hacen este tipo de limpieza dos veces al año en un día, y está muy bien, pero creo que al hacer esto en un período de 30 días, en que todos los días debes pensar, evaluar, elegir y desprenderte de cosas, se va formando un hábito que ojalá dure para siempre y que seamos capaces de traspasarlo a nuestros hijos.

Es importante entender que el desafío no pretende que vivamos en espacios vacíos y blancos, solo que saquemos aquellas cosas que no aportan nada a nuestra vida. Si tienes una colección de 500 libros y te fascina leer, te encanta compartir tus libros y te llenan el alma, ¡no tienes que deshacerte de ellos! Pero si tienes una colección de libros que heredaste de alguien y no lees, y no te gusta ni el olor de los libros, quizás te sacas toneladas de encima al regalárselos a alguien que si los va a apreciar.

Siento que desde que hice este desafío he ordenado mejor mi cabeza, mis prioridades, mi casa y mi closet. Siento que tengo más tiempo, que despejé interferencias molestas de mi casa. Identifiqué con mayor claridad el estilo de ropa que uso, por lo que ahora puedo seleccionar mejor qué compro, y no volver a gastar en una cantidad de cosas que terminan con etiqueta al fondo del closet.

Se los recomiendo 100%. Atrévanse a mirar todos los rincones de su casa con ojo crítico y a sacar lo que no usamos ni queremos. Van a ver resultados positivos y que van a mejorar en un aspecto sus vidas. Pequeños cambios, en distintas áreas, generan bienestar.

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