Escrito por María Ester Roblero / Nº 249 /  10 August 2017
Los mejores consejos para el primer año de casados

El libro How to be married, es una recopilación de consejos que la periodista de viajes Jo Piazza recibió durante su primer año de matrimonio de parte de mujeres casadas de 20 países de los cinco continentes.

A los 35 años de edad Jo Piazza, conoció a su marido, también norteamericano, en un barco en las Islas Galápagos. Apenas tres meses después, se comprometieron y muy pronto se casaron. Fue entonces que ella comenzó a preguntarse: ¿Cómo hacer que un matrimonio funcione en un mundo en el que ya no hay necesidad de estar casado? ¿Cómo una feminista de carácter fuerte e independiente, como ella, podría compartir la vida para siempre con otro?

En una entrevista, Piazza relató que le aterraba especialmente el primer año de matrimonio pues había leído que muchos autores lo llaman “el año del cemento húmedo”, debido a que es en esta época cuando se construye el futuro familiar, se crean hábitos que quedan para el resto de la vida y a la vez se establecen los límites a través de los cuales cada miembro de la pareja mantiene su propia identidad.

Jo-Piazza-249Comenzó a reflexionar sobre cómo las mujeres alrededor del mundo lo hacen para compartir un mismo espacio, el dinero, el tiempo y todos los demás aspectos que afectan a dos personas que deciden unir sus vidas.

Fue entonces que decidió viajar alrededor del mundo haciéndoles aquella pregunta a cientos de mujeres: ¿Cómo lo hacen ustedes? Recorrió 20 países incluido Chile; a veces sola, a veces con su marido. El resultado es el libro How to be married, que lleva por subtítulo: “Lo que aprendí de las mujeres reales en los cinco continentes acerca de la supervivencia en mi primer año de matrimonio”. Algunos de estos consejos son:

DINAMARCA: Deja de lado tu teléfono y crea un hogar cálido

La periodista cuenta que en la mayoría de los países occidentales hombres y mujeres le aconsejaron dejar de lado el celular cuando estuviera junto a su pareja. Y esto porque a diario ese pequeño aparato electrónico puede recibir más atención que nadie alrededor. Sin embargo, en este libro cuenta que en ningún lugar del mundo encontró una decisión más firme de parte de hombres y mujeres sobre este tema que en Dinamarca. “Cuando uno está con su cónyuge, realmente tiene que estar con su cónyuge”, le dijeron.

Junto a esta idea, la autora se encontró con el vocablo danés Hygge, sin traducción al español, pero que podría definirse como “el arte de la creación de intimidad”, o la capacidad de construir un hogar donde las personas se sientan acogidas. Muy en boga en los países nórdicos, invita a abrazar la vida y las relaciones reales sin las interacciones virtuales. Este concepto lo viven especialmente las familias jóvenes, cuando con la llegada de los hijos el tiempo de calidad es vital y para las cuáles el teléfono es el demonio que separa a las parejas y a los padres e hijos.

Holanda: Da prioridad a tu familia como lo más importante en tu vida

La autora recuerda en su libro que los Países Bajos siempre clasifican entre los más felices del mundo. En Holanda comprobó que esa felicidad se debe en gran medida a que las mujeres no permiten que sus carreras interfieran en sus relaciones afectivas o en su vida privada. La mayoría de las mujeres holandesas (75%), casadas o no, optan por trabajar a tiempo parcial con el fin de tener más tiempo para su matrimonio, sus hijos, o sus aficiones y su bienestar personal. Jo Piazza compara esta realidad con la de su país, Estados Unidos, donde para muchas mujeres esto sería igual al fracaso. Las mujeres holandesas llaman a esta opción “la decisión liberadora” y no ven su elección como un retorno al patriarcado. La autora escribe que a pesar de todo el ideal profesional de las mujeres en Holanda, se encontró con que ellas sienten un amor aún más feroz por la familia y están dotadas de un gran sentido práctico centrado en mantener la unidad familiar.

México: Purifícate de tus inseguridades

En México le aconsejaron liberarse de esa pesada mochila de inseguridades y traumas con que muchas veces se llega al matrimonio: si tus padres se separaron no significa que vayas a hacerlo tú, si tu primer novio te engañó debes tener miedo de que tu marido haga lo mismo… Simbólicamente, el marido de esta escritora, que la acompañaba en esa parte del viaje, se sometió simbólicamente a una ceremonia purificadora para echar fuera toda su basura emocional y comenzar a escribir su matrimonio en una pizarra limpia.

India: Practica la gratitud en tu relación

Las mujeres indias que viven en pequeños pueblos a lo largo de las orillas del río Brahmaputra le aconsejaron a la autora tener expectativas razonables sobre su cónyuge y jamás comparar su matrimonio ni su relación con la de otras parejas porque eso siempre lleva a sentirse insatisfecho. En su lugar, la animaron a practicar la gratitud, ser verdaderamente agradecida por las cosas buenas que su marido aporta a la relación a través de expresiones verbales regulares de agradecimiento. Prestar atención a lo positivo que su pareja hace en lugar de señalar lo negativo. Incluso un pequeño mensaje de texto diciendo gracias puede aportar a la felicidad de ambos, sobre todo cuando los dos están tratando de hacer malabares con las exigencias de la paternidad.

just-married_249Kenia y Tanzania: Amplia la tribu que te presta ayuda

En Kenia y Tanzania Jo Piazza estuvo con mujeres de las tribus polígamas Maasai y Samburu. Independiente de que ella no se imaginara siquiera compartiendo a su esposo, estas mujeres la hicieron reflexionar sobre cómo en Occidente nos aislamos del resto de la sociedad. “Formamos una pequeña tribu de dos. Y luego se introduce a un bebé y nos convertimos en una tribu de tres que a veces paga a otras personas que nos ayudan”, escribe. Pero en las tribus Samburu las mujeres reconocen que necesitan de las otras mujeres para compartir las cargas físicas, psicológicas y emocionales de la crianza de los hijos. Y los hombres necesitan de los otros hombres. El consejo: “Es imperativo que ampliemos nuestras tribus en Occidente”.

Israel: Cuida de ti misma

La autora asegura que uno de los consejos más sabios que recibió vino de las mujeres judías ortodoxas en Jerusalén. “Es fácil perderse en un matrimonio,” le dijeron. “Es fácil que por cuidar al marido y a los hijos, uno olvide nutrirse a sí misma. Toma tiempo para ti y tu matrimonio será mejor para él”. Este consejo vino de mujeres en una de las zonas más convulsionadas del mundo, que llevan a sus hijos a la escuela todos los días a pesar de las amenazas de guerra. Son fuertes y sin miedo. Viven listas para proteger a sus familias, y a la vez están conscientes de que esa fuerza podría perderse si se descuidan a sí mismas. “Da un paseo sola, medita, toma un baño, prepara tu comida favorita…”, le dijeron. “Si no te cuidas no estarás preparada para cuidar a otra persona”.

Suecia: Buscar la igualdad de roles, pero no todo el tiempo

Debido a las generosas políticas de permiso parental (18 meses de licencia), muchos maridos en Suecia optan por repartir este permiso post natal con sus esposas. Muchos hombres entrevistados por Jo Piazza le confesaron que esta experiencia les confirmó que las mujeres se llevan el 80% de la carga del hogar y que después del post natal se propusieron intentar equilibrar esa ecuación. Sin embargo, las mujeres le aconsejaron no mantener una hoja de cálculo mental de lo que hace cada uno cada día. Porque la vida tienen muchas vueltas, a veces le toca más a alguno y otras al otro. Es un juego largo, le aconsejaron y los cómputos se ven al final de la vida.

Meghalaya, India: No uses, ni dejes que él use el dinero como control

Las tribus de las montañas Khasi y Jaintia de Meghalaya, en India, son una de las pocas comunidades matriarcales que quedan en el mundo. Allí, los bienes materiales se transmiten a través de la hija menor de una familia. Todos los niños toman el nombre de la madre en lugar del padre. El hombre al casarse se muda a la casa de su esposa y se lleva una sola maleta con sus cosas. Las mujeres dirigen los hogares y controlan las finanzas. Sin embargo, cuenta Jo Piazza, a pesar de que las mujeres tienen el poder adquisitivo, le aconsejaron que las decisiones se deben hacer entre ambos, en virtud del compromiso matrimonial y familiar, y no por el control. La autora señala que este fue un consejo muy importante para ella, proveniente de un mundo donde los hombres por lo general ganan más que sus esposas, especialmente cuando ella dejan de trabajar para tener hijos. Una relación donde quien gana el dinero hace sentir al otro que no puede opinar no es una relación sana.

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