Escrito por María José Harismendy / Nº 250 /  30 agosto 2017
Niños a la banca

La relación que tienen los niños con el dinero ha tenido una gran transformación. El interés por administrar su plata y el aumento sustancial del uso de las tarjetas ha llevado a la banca a idear productos inspirados y adaptados a sus necesidades.

En la actualidad, muchos padres se ven enfrentados a la disyuntiva de cuál es la mejor manera de educar financieramente a sus hijos. La manera de hacerlo dependerá de la edad que tengan y qué modelo les acomoda más como familia. Es tanto el interés, no solo de los padres sino también de los niños, por tener su plata bien guardada y tener un fácil acceso a ella, que los bancos desde hace un tiempo comenzaron a ofrecer productos enfocados a los más chicos de la casa.

La más tradicional es la cuenta de ahorro. Aquí las operaciones son más limitadas y, tal como lo dice su nombre, está enfocada más a que los niños junten dinero en ella. Hay algunas que son más restrictivas que otras, por lo que todo va a depender de la institución financiera en la que se abra. Este instrumento es ofrecido por la mayoría de los bancos y, en general, su principal característica es que la mayoría no tienen ningún gasto de mantención y su rentabilidad no es muy significativa. Su apertura es muy fácil de hacer. Deben ser solicitadas por los padres o el tutor legal del niño, y los montos para abrirla van desde los $1.000 a $10.000 pesos. Algunas, incluso, tienen asociadas tarjetas para hacer retiros con o sin costo, sólo para mayores de 12 años.

Para los niños más grandes existen otros dos productos que les permiten realizar más operaciones. Estas son la cuenta vista y las tarjetas adicionales. A través de ellas, podrán recibir depósitos desde cualquier banco, comprar por Internet, hacer transferencias electrónicas, girar y comprar en Chile y en el extranjero. Por lo general, no tienen costos de mantención, pero eso va a depender de cada banco. Al igual que en las cuentas de ahorro, ambas deben ser gestionadas por alguno de los padres o el representante legal, ya que los menores no pueden ser los titulares.

Este es un producto altamente demandado hoy por los padres, especialmente para el tema de la mesada. Arturo Undurraga, agricultor y padres de 4 hijos, cuenta que a sus dos hijos mayores, de 13 años, les sacó una cuenta vista en la que les deposita mensualmente su mesada. “Lo hice porque encuentro que es más seguro que anden con una tarjeta que con el efectivo en los bolsillos. Además, porque creo que están en una buena edad para que aprendan a manejar su plata. Ellos la usan en lo que quieran, pero saben que si se acaba no hay más hasta el otro mes”, comenta.

Respecto a este tipo de cuentas, la psicóloga de la Pontificia Universidad Católica, Pamela Allende agrega que hay que ser muy consecuentes con el mensaje que queremos entregarles cuando le confiamos una a nuestros hijos, “Abrirles una cuenta es un voto de confianza, ya que son ellos los administradores de esta, pero a la vez hay que hacerles hincapié que si no son capaces de hacerlo de buena manera, se cierra o no hay más depósitos extra. Creo que son buenas herramientas para que aprendan de que el dinero no es un recurso inagotable y para que, en la adultez, sean productivos, eficientes y responsables con sus finanzas”, recalca.

Las alternativas son muchas, la clave es cotizar antes de hacer la apertura de una cuenta. Así podemos determinar, de manera informada, cuál es el producto que más se ajusta a lo que le queremos dar a nuestros hijos.

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