Escrito por Priscilla Heiss P. / Nº 251 /  29 September 2017
Cómo establecer lazos duraderos con nuestros hijos

Cinco personajes de diferentes disciplinas nos proponen ideas para estrechar los vínculos afectivos y dejar huella en nuestros niños. ¿La clave? Tiempo de calidad y actividades simples.

Si se trata de fomentar lazos afectivos sólidos con nuestros hijos, basta con mirar nuestra niñez y replicar todo aquello que nos hizo bien y lo que con los años nos dimos cuenta que nos faltó. Lectura, actividades al aire libre, momentos de música, juegos y manualidades son cosas simples que nos ayudarán a sumergirnos en el mundo de nuestros niños y conectarnos de manera especial.

1) “Picasso dijo: ‘todos los niños son grandes artistas hasta que dejan de ser niños’. Con esta frase invito a los padres a realizar y fomentar actividades manuales y artísticas con sus hijos, pero también a opinar sobre sus trabajos. No sólo digamos ‘qué bonito te quedó!’, ya que al tener una actitud apropiada frente a su quehacer plástico los ayudamos a que en el futuro sean jóvenes con ideas propias, capacidad de crítica y opinión. La clave está en escucharlos. También recomiendo que los trabajos sean expuestos en lugares privilegiados de la casa y valorados como únicos; esto les hará saber que todos somos distintos y que nuestras obras no son mejores o peores, sino diferentes”.

(Suyin Chang, profesora de Artes Plásticas e ilustradora. En el año 1990 abrió el taller de creación artística ENTRETE en Arica y desde esa fecha trabaja con niños y jóvenes, a los que contagia su amor por el arte.)

2) “Aunque la lectura me parece una actividad bastante solitaria, creo que es una manera maravillosa para estrechar lazos entre padres e hijos. Sumergirse en las páginas de un libro permite que los niños hagan volar la imaginación, ejerciten la memoria, se sensibilicen frente a las situaciones o personajes, aprendan a escuchar y concentrarse, conozcan el mundo, adquieran nuevos conocimientos y mejoren su lenguaje, entre tantas otras cosas esenciales para la vida y el alma. Invito a que cada noche los padres se den el tiempo y les regalen a sus hijos momentos de lectura que nunca olvidarán. También pueden visitar alguna biblioteca pública o librería para que se familiaricen con el mundo de los libros y vayan conociendo sus gustos y preferencias”.

(Alejandra Doepking, escritora y autora de Karlchen-el, libro que cuenta la historia de un niño colono alemán en el sur de nuestro país, con el que recibió el premio al mejor libro infantil otorgado por el diario El Lector.)

3) Para esta educadora, los juegos de mesa educativos son una excelente oportunidad de estrechar lazos afectivos con los niños, además de ayudarlos a desarrollar la memoria, la concentración, el respeto a los turnos y la tolerancia a la frustración. “Sin duda, son juegos que le sirven a los niños a conocerse ellos mismos, como también a sus padres y de esta forma estrechar lazos. En esos momentos los niños se sienten importantes, saben que los padres están ahí para enseñarles, dirigirlos y ayudarlos en algo que comienza como un juego se crean vínculos y se transforman en momentos familiares especiales”, señala.
Y es que, precisamente, en la infancia el juego tiene un rol fundamental en las familias, porque permite educar, transmitir valores, pero sobre todo hacerlo de una manera lúdica y entretenida. Los favoritos de esta profesora con sus propios hijos son el juego de cartas Uno, dominó y ajedrez.

(María de los Ángeles Correa, educadora de párvulos y post-grado en Psicopedagogía en la Universidad Andrés Bello.)

4) “Los niños disfrutan del movimiento y de la posibilidad que les da el ser protagonista de su acción. Es a través del cuerpo y de su capacidad de moverse que inician la exploración y el conocimiento del mundo que los rodea. En esto los padres tenemos un rol protagónico, ya que acompañamos a nuestros hijos en este proceso a través de la conexión emocional. Debemos recordar que a los niños les encanta sentirse valorados y acompañados. Un claro ejemplo de esto es cómo buscan constantemente nuestra mirada cuando están jugando, corriendo o haciendo algo que implica un desafío para ellos: ‘¡Mamá, mira!’, suelen decir en medio del juego. Correr en la plaza, subir árboles, jugar a la pinta, a la pelota o explorar son algunas ideas fáciles y simples que permiten que se den instancias afectivas muy ricas. A veces nos complicamos y pensamos que para vincularnos y entrar al mundo de los niños tenemos que desplegar un sin fin de juguetes y materiales, sin embargo las herramientas están en nosotros mismos”.

(Mireya Sepúlveda, psicóloga clínica de la Universidad Diego Portales.)

5) “Estrechar vínculos se trata de compartir un juego más y hacerse de algunos instrumentos, lo que esté más a la mano: palmas, cacerolas y desde luego la voz. Lo demás es elegir una canción o una partitura, según el gusto de cada cual, y comenzar a tratar de cantar, más menos como quien intenta encontrar el extremo de una madeja de lana: al principio parece imposible, pero una vez que le pillamos el ‘cómo’ la cosa comienza a darse gentilmente, sin desmedro de que a veces puede ser oportuna la ayuda de un músico profesional que ilumine un poco la ruta al menos hasta que la familia-orquesta se sienta lo suficientemente cómoda como para realizar sus canciones por sí misma”, señala Nicolás Faúnes. “Hoy se dispone de todo lo imaginablemente necesario para simplificar y potenciar la práctica musical en familia: partituras, tutoriales, grabaciones, profesores, asociaciones, tiendas de música e instrumentos. Ante cualquier actividad nueva, lo más difícil es atreverse a dar el primer paso. Pero una vez franqueada esta prueba, la música podrá surtir su efecto en el living mismo de su casa”.

(Nicolás Faúnes, licenciado en música de la Universidad Católica de Chile, profesor de flauta traversa e integrante del Ensamble Residente del Teatro del Lago.)

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