Escrito por María José Harismendy / Nº 251 /  25 September 2017
Endeudamiento: Una oportunidad que puede transformarse en pesadilla

Créditos de consumo, avances en efectivo o tarjetas de crédito. Todas pueden ser un dilema. Lo más importante es evaluar bien nuestra situación y que el endeudamiento total no supere el 25% de nuestra renta.

Segundo semestre del año y los gastos en la mayoría de los hogares se incrementan de manera sustancial. Las Fiestas Patrias, el fin del período escolar, la Navidad, el Año Nuevo y las próximas vacaciones de verano amenazan con hacer tambalear nuestro presupuesto familiar. Y es frente a este escenario donde muchas personas deciden endeudarse para poder cubrir los ineludibles gastos de esta época.

Por eso, al momento de endeudarnos, debemos considerar qué tipo de crédito es el que más nos conviene. Existen varias maneras de conseguir financiamiento, pero los más comunes son el crédito de consumo, los avances en efectivo y las tarjetas de crédito.

Antes de aventurarnos a pedir un crédito, hay muchas variables que tenemos que evaluar. Lo importante es que seamos prudentes y asumamos este compromiso financiero de acuerdo a nuestra realidad, para que así podamos disfrutar de ese dinero y evitar así que el pago de cada cuota se transforme en una pesadilla a fin de mes.

En primer lugar, debemos determinar para qué utilizaremos esa plata. Por ejemplo, si compraremos un auto o queremos juntar todas nuestras deudas en una sola, nos conviene optar por un crédito de consumo. Según un estudio realizado por el Sernac, los créditos de consumo son hasta un 21% más económico que otras alternativas.

Ahora, si necesitamos montos de dinero más pequeños, la tarjeta de crédito es una buena alternativa, ya que muchas de ellas dan la posibilidad de pagar en varias cuotas sin interés. Si el número de cuotas es mayor a esa opción, debemos evaluar cuál es el interés que nos aplicarán y si seremos capaces de pagar en las fechas en la que se vence la cuota. Hay que tener en cuenta que el pago mínimo que se nos exigirá en poco disminuirá la deuda, pues un gran porcentaje del monto corresponde sólo a intereses.

Otra alternativa para pequeñas sumas de dinero son los avances en efectivo. Los expertos coinciden en que hay que tener mucho cuidado con ellos, ya que pese a que su trámite es expedito y no se exigen muchos requisitos a quien lo solicita, es un tipo de financiamiento en el cual podemos terminar pagando un monto hasta cuatro veces superior al que pedimos.

Otro factor primordial a considerar es nuestra capacidad real de pago. Para eso, hay que tomar en cuenta el número de cuotas y el plazo en el que pretendemos devolver el dinero, todo esto siempre relacionado nuestros ingresos. Para esto es esencial cotizar en distintas instituciones financieras, porque pagar en muchas cuotas nunca es un buen negocio: entre más cuotas más intereses, lo que eleva sustancialmente el monto final que terminaremos pagando.

Una vez que coticemos debemos considerar la tasa de interés que se nos aplicará y el costo de los seguros, comisiones e impuestos asociados. Todos estos costos saldrán agrupados en el CAE (carga anual equivalente) o CTC (costo total del crédito).

Una vez realizadas las simulaciones crediticias en las entidades que hayas escogido, la idea es comparar estos índices y elegir informadamente acerca de cuál es la tasa más baja a la que puedes acceder según tus condiciones.

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