Escrito por Daniela Aguilera / Nº 251 /  25 September 2017
Operación verano

Cambia el horario de invierno y empieza el pánico. ¿Quién no se ha unido a la consigna del “verano sin polera”, ha renunciado a los carbohidratos y se ha puesto a hacer ejercicio? La constancia y el cambio de hábito real y consistente en el tiempo, son, al parecer, las claves del éxito.

Me pasa que llega septiembre y me empiezo a angustiar. Quedan sólo días para las Fiestas Patrias, y entre el 18 y la Navidad el tiempo pasa a la velocidad de la luz. Cambia la hora, cambia el clima, cambia la ropa y ¡horror! Los 4 o 5 kilos que subí este invierno se camuflaban debajo de la parka o el chaleco oversize, pero con polera y vestido, todo es diferente.

Comencé mi periplo a principios del mes pasado y di con un lugar que se llama Doctor Feelgood (www.drfeelgood.cl). Ahí, tienen un método para bajar de peso sin cirugías ni fármacos. La promesa se basa en alcanzar el peso ideal cambiando nuestros hábitos. Mediante un enfoque integral y multi disciplinario, compuesto por consultas periódicas con un especialista, ejercicios tres veces a la semana con un kinesiólogo y una evaluación semanal con una nutricionista, este sistema busca que alcancemos un cambio de mentalidad con respecto a nuestra alimentación y estilo de vida súper importante.

Los pro: con ese nivel de control, difícil salirse de la dieta. Los contra: me costó mucho poder ir tres veces a la semana a la misma hora sin fallar, y sumar una cuarta por la visita a la nutricionista. De todas formas, si se tiene tiempo, lo recomiendo por lejos.

Seguí el viaje, y llegué donde la nutricionista Magdalena Rossel (@nutriciomaidarossel en Instagram). Ella es muy estudiosa y sigue la corriente alimenticia de moda: baja en carbohidratos y alta en grasas buenas (LCHF en inglés). Partimos con un plan de alimentación bien estricto, en el que pretende ayudarme a dejar mi adicción por las cosas dulces (esto incluye la stevia, la sucralosa y los endulzantes). Los primeros siete días fueron espantosos, pero después se me empezó a pasar la angustia y aún sigo sus indicaciones. Ya veremos cómo me va con esto.

Tercer dato: volví a hacer deporte. Me fascina correr en la trotadora, ver series y escuchar reggaetón. Así que me inscribí en el gimnasio Sportlife de la esquina de mi casa (hay uno en casi todas las comunas a lo largo de todo Chile). Pasito a pasito he ido sintiendo esa cosa rica de cuando uno termina el ejercicio del día. Creo que en cosa de semanas el deporte constante volverá a ser una necesidad en mi rutina diaria, como lo era hace dos años, antes de que naciera mi tercer hijo y yo me alejara completamente de los gimnasios.

Así va partiendo mi Operación Verano. Ojalá lleguemos a fin de año con el mismo éxito y entusiasmo con el que estoy comenzando. ¡Suerte!

Reportajes Relacionados

About Author

Carolina

(0) Comentarios de lectores

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *