Escrito por María Ester Roblero / Nº 251 /  30 October 2017
5 situaciones de los casados que ponen a prueba a los amigos

Los amigos, los verdaderos y auténticos amigos, son co-protagonistas de la felicidad de una pareja y de una familia. Como todos los vínculos, la amistad va madurando y se adapta a las distintas etapas de la vida. La psicóloga María Elena Larraín comenta cinco situaciones que involucran a muchos matrimonios y a sus amigos, y que no siempre tienen una pacífica salida.

• Los amigos y los recién casados:
En el balcón del departamento los ceniceros desbordados de colillas y adentro, en la cocina, el lavaplatos repleto de loza y vasos sucios. Esa es la foto que podría sacar cada domingo por la mañana una pareja de recién casados, cuyo primer hogar se transformó también en el primer lugar de acogida del grupo de amigos solteros. Los primeros en casarse, los primeros en poner la casa para los panoramas del fin de semana. Al cabo de un par meses, ella reclama por un poco de intimidad algún sábado y él le encuentra razón, aunque teme que eso sea el principio de una estrategia que los aísle del grupo.
¿Cuán común es esta situación? ¿Se trazan nuevos límites a los amigos después del matrimonio? María Elena Larraín comenta que al inicio de la vida matrimonial esta situación puede ser bastante común. “Para los amigos es muy atractivo el hogar de los recién casados como lugar de reunión, y para éstos también es muy entretenido recibirlos por primera vez como dueños de casa. Pero si alguno de los dos busca un mayor resguardo de su espacio eso es totalmente comprensible, de hecho sería lo natural. Que esto puede afectar sus relaciones de amistad por no estar siempre dispuesto a ofrecer su hogar, es algo posible pero no algo que necesariamente tenga que ocurrir. Los amigos, los buenos amigos, también entienden que la pareja necesita su espacio”, señala.

• Los amigos y la pareja que se separa:
Antiguamente se temía la llegada de la comezón del séptimo año, una forma liviana de llamar a las primeras crisis matrimoniales. Pero hoy ocurre que muchos antes, incluso apenas un par de años después de casarse, y sin dar tiempo a que pase la tormenta, un par de amigos del grupo de siempre se separan. Todos habían sido inseparables: fines de semanas y vacaciones compartidas. Los hijos, como sobrinos. Y de pronto, quiebre. Surgen las versiones de uno y las versiones del otro. Podrían formarse bandos, a favor de éste o de aquél. Más aún, aparecen otras preguntas: ¿Quién se queda con los amigos? ¿Quién seguirá presente los fines de semana y en las vacaciones?

¿Cómo afecta a un matrimonio la separación de una pareja de amigos? ¿Qué actitud se debiera mantener con uno y con otro para no tener que “desechar” a uno de los amigos para seguir viendo solo al otro? “Afecta como una pérdida importante. Todos los amigos sufren con los que se separan y más cuando eso tiene como consecuencia que se pierden o distancian algunos, ya sea por dolor o por rechazo de parte de alguien. Aquí se juegan lealtades bien y mal entendidas. ¿Quién se queda con los amigos? Esto no es de simple y fácil respuesta, los amigos no son propiedad de nadie, la amistad es un don recíproco por lo que algunas amistades profundas perdurarán a pesar de la separación, otras se perderán”, comenta María Elena.

• Los amigos y la segunda adolescencia:
Todos de 40 años, con hijos escolares, y de pronto los amigos -ellos- deciden formar un club de Tobi donde queda tajantemente prohibido el ingreso de sus mujeres. Sus actividades van desde el happy hour un día a la semana hasta una excursión para avistar aves…, todo sirve para volver a sentirse libres, solos, sin niños dando vueltas alrededor. Y ellas, por justicia, reclaman ese mismo derecho y organizan viaje al otro lado de la cordillera. El problema es que al regreso, han oído algunas confidencias y quieren compartirlas (¿confrontarlas?) con su cónyuge.

“Estas iniciativas pueden ser frecuentes en las primeras etapas del matrimonio en las que aún se hace difícil y doloroso aceptar las renuncias que conlleva formar una familia, renuncias de tiempo, de autonomía…”, señala María Elena Larraín.  “Los clubes de Tobi o de Mafalda pueden tener en principio una función de proteger y mantener los modos de vinculación de solteros. Sin embargo, si el fin de estos clubes es el de revivir la soltería, puede ser riesgoso, y signo de una nostalgia de deseos más infantiles o inmaduros, como puede ser un paréntesis en la vida de quien está casado. Los resguardos dicen relación con la unidad, lealtad y confianza entre los cónyuges. Las confidencias que se pueden oír son delicadas, más aún comentarlas con el cónyuge; pero por otro lado el marido/mujer debe llegar a ser el mejor amigo con el que se comparte todo, no hay secretos. ¿Cómo conciliar esto? Buscando siempre el mayor bien en toda situación. Si comento algo, ¿será bueno? ¿A quién?, ¿Puedo comentarlo? ¿No es acaso parte de la intimidad de una de las amigas que nos confío esto con carácter de confidencia? ¿Con qué fin voy a comentar esto? ¿Por copucha? Estos temas deben ser analizados y reflexionados al interior de la pareja, se debe poder compartir y comprender lo complejo de compartir todo los temas de las conversaciones entre amigos. La amistad es una apertura de la propia intimidad y requiere que eso se respete. Si este principio no se cuida, las amistades se pueden romper y los clubes terminar llenos de conflictos por traspasos indebidos o imprudentes de información”, afirma.

• Los amigos y la cesantía de uno de ellos:
A veces le toca al más exitoso; al que siempre había tenido buenos trabajos pero que no había ahorrado nada. Otras, al que siempre vivió en la cuerda floja de la inestabilidad laboral. El hecho es que un amigo cesante y con problemas económicos pasa a ser un tema para todos. Lo mismo o más grave aún, cuando alguno enferma de modo crónico y cambian todas las dinámicas familiares, laborales y sociales.

¿Cuán importante es sentir el apoyo de los amigos en los momentos difíciles de la vida? Con respecto a la ayuda económica, ¿cuál es el límite? “Es muy importante sentir el apoyo de los amigos, apoyo real y concreto que a veces será pasar datos y otras incluso ayudar materialmente en lo que se pueda. En el caso de los problemas económicos, el límite lo deben poner de común acuerdo marido y mujer. El presupuesto familiar es de ambos y si se hace caridad también es importante estar de acuerdo. El límite puede ser como decía san Alberto Hurtado, hasta que duela si la otra familia es muy cercana y están pasándolo muy mal; otras veces habrá que analizar y sopesar la conveniencia de hacerlo y de qué manera, de forma estable, ocasional, frecuente… La ayuda más importante de una verdadera amistad radica en el cariño, la comprensión y la solidaridad con que se acompañe a quien está en la situación de cesantía o de enfermedad”, comenta.

• Los amigos y la enfermedad de los padres:

Todos sabemos que el ciclo de la vida afecta a todos y que los seres humanos envejecen y mueren. Pero no por que lo sepamos, nos afectará menos cuando nos toque asumir la enfermedad de lo padres, más si es larga. Hay casos en que los amigos entienden o están viviendo el mismo proceso. Pero en otras ocasiones, a alguno le toca vivirlo muy en solitario y de hecho queda excluido de ciertos panoramas -salidas o vacaciones- porque no puede dejar a sus padres ancianos o enfermos.

¿Cómo madura la amistad? ¿Qué tan importante es sentir el apoyo de los amigos en situaciones como ésta? “La amistad madura con el sufrimiento, con acompañar en los dolores y con el compartir esas experiencias con los amigos. Obviamente también compartiendo lo positivo. Así se consiguen amistades realmente valiosas y profundas, mucho más que si se comparten pasatiempos. Si algún amigo tiene a sus padres enfermos, un buen amigo se preocupará, preguntará, ofrecerá ayuda. Comprenderá lo difícil que le resulta perderse actividades entretenidas y ofrecerá maneras de darle sentido a esas renuncias y sacrificios por quienes le dieron la vida”, señala María Elena.

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