Escrito por María José Harismendy / Nº 252 /  20 October 2017
Solidaridad sustentable

A fines de los noventa, nació Debuenafe, una fundación que con los años ha sabido compatibilizar con gran maestría los conceptos de solidaridad, emprendimiento y sustentabilidad.

Las palabras emprendimiento y sustentabilidad, hoy no son ideas desconocidas para nadie. Pero hace 18 años, nadie hablaba de ello. No formaban parte de nuestro vocabulario. No hasta la ONG Debuenafe (www.debuenafe.cl).

Esta organización nació como respuesta a una necesidad que un grupo de amigas de universidad detectó hace muchos años en un viaje que hicieron a la región de la Araucanía. En esa ocasión, vieron la cruda realidad que vivían las mujeres en los sectores rurales de esa zona, en donde el acceso a fuentes de trabajo era muy limitado.

Motivadas por la hoy directora de la fundación, María de la Luz Larraín Riesco, decidieron revertir esta situación y darles un empujoncito a esas jefas de familia que necesitaban generar ingresos para mejorar su calidad de vida sin dejar de lado la crianza de sus hijos.
Muchas de ellas hacían artesanía tradicional chilena, y las fueron animando a que la venta de sus productos podían transformarse en un valioso aporte para sus hogares. De a poco, y con harto trabajo en terreno, fueron convenciéndolas de lo que eran capaces de hacer, y que si tenían ganas, podían doblarle la mano al destino.

La gran interrogante era cómo hacerlo. Decidieron apoyarlas y se comprometieron a acompañarlas en este desafío. Para ello, las asesoraron y capacitaron bajo la tutela de la Organización Mundial de Comercio Justo (WFTO, por sus siglas en inglés), para que sus creaciones fueran piezas fabricadas con materias primas 100% naturales, de primera calidad.

CÍRCULO VIRTUOSO

Una vez diseñado el modelo, llegó la hora de ver cómo podían financiarlo, ya que muchas de las artesanas necesitaban dinero para echar a andar su emprendimiento. “Ahí nos vimos enfrentadas al primer desafío. Un día empecé a sacar de mi casa todas esas cosas que no usaba hace tiempo; ropa, juguetes de mis niños, loza… y cuando dejé mi casa con lo justo y necesario, me fui a instalar a la casa de mis amigas y las motivé a que hicieran lo mismo”, recuerda María de la Luz.

Así, bajo el predicamento de darle una segunda vida a las cosas, se fueron a instalar a una plaza de la población Germán Riesco, y rápidamente vendieron todo. Ahí entendieron que esa era la manera de juntar la plata que necesitaban, así que ampliaron el círculo de recolección y organizaron bazares en distintas comunas y colegios. Para la directora de Debuenafe, la idea siempre fue vender estas cosas que estaban en perfecto estado a precios justos, y así darle la posibilidad a gente de pocos recursos de tener cosas buenas.

Hoy, la organización tiene dos bazares donde se vende lo mejor de lo que recolectan, y que pacientemente decenas de voluntarias clasifican. Cuentan con 25 centros de acopio en distintos sectores de la capital, los que esperan seguir aumentado, y así poder cubrir más sectores de la capital.

Otro eslabón de esta gran cadena es la tienda Cordillerana (www.cordillerana.cl), ubicada en el Pueblito de Los Domínicos, y en la que la Fundación, vende todos los productos que le compran mensualmente a sus artesanas, lo que les permite a éstas tener una entrada fija cada mes.

Actualmente, son centenares las mujeres de las regiones de la Araucanía, de los Lagos, de los Ríos y Arica y Parinacota que han mejorado su calidad de vida gracias a la oportunidad que les brindó esta organización. Eso es lo que llena de orgullo a su directora, “cuando una mujer decide emprender; averigua, estudia, conversa con otras personas, aprende a negociar y a valorar su trabajo. En resumen, vive una experiencia que revoluciona su vida y lo más valioso de esta situación es que después de experimentar esto no hay vuelta atrás. Nadie quiere retroceder, sino que el foco ahora está en avanzar”, señala.

TENER LOS OJOS ABIERTOS

Una persona anualmente deja de usar alrededor de 10 kilos de ropa y artículos varios. La Fundación plantea que si logran captar un porcentaje significativo de ese volumen no solo pueden cambiarle la vida a cientos de familias chilenas, sino que también hacer una contribución importante a la preservación y limpieza del planeta.

Bajo esta premisa, es que Debuenafe recibe todo aquello que ya no utilicemos en nuestras casas. El mayor porcentaje de lo que recolectan es ropa, pero solo un 30% está en condiciones para la venta. Frente a esta situación se preguntaron qué hacer con el resto, ya que botarla no era una opción.
“La ropa es altamente contaminante. Si bien, los materiales como el algodón no demoran tanto tiempo en degradarse las fibras sintéticas, que hoy abundan en el vestuario, tardan décadas en desaparecer”, cuenta María de la Luz.

Un día una empresa constructora les donó un container, el que decidieron habilitaron como sala de venta en un sitio que arrendaban en Lo Barnechea, pero éste era frío y húmedo en el invierno. Pra solucionar esto, se les ocurrió forrarlo con desechos de ropa, y ¡santo remedio! Ese lugar helado se convirtió en un espacio calentito y durante el verano en un fresco contenedor.

Frente a ese simple hecho, se dieron cuenta que la ropa era un gran aislante, y comenzaron a investigar.

Mandaron prendas a guillotinar, después a desfibrar y luego a prensar y armaron una muestra que enviaron al Dictuc (Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad Católica) para que hicieran las pruebas correspondientes sobre la efectividad aislante que tenía esta lámina de ropa prensada. Para sorpresa de todos los resultaron fueron altamente positivos.

Así, postularon y se adjudicaron un fondo Corfo, el cual les ha permitido avanzar e incluso pensar en importar las máquinas necesarias desde Europa.
“Este proceso experimental de los rollos de aislante para viviendas ha sido maravilloso e inesperado. Ahora, lo que necesitamos es un socio, que se quiera hacer cargo de este negocio, ya que este tema se escapa a nuestra finalidad como Fundación” comenta María de la Luz. Asimismo, hace hincapié en lo importante que es estar alerta. “El azar nos presentó esta oportunidad, por eso siempre hay que andar con los ojos abiertos, porque una cosa lleva a la otra”, concluye.

¿Dónde llevo mis donaciones?

Punto Limpio Reciclaje Triciclo, Av. Paseo Sur 14500, Centro Comercial Piedra Roja de Chicureo. Colina.
Supermercado Santa Isabel, Carlos Ossandón 1301. La Reina.
Distintec, El Quillay 520, Parque Industrial Valle Grande. Lampa.
Punto Verde Parque Araucano, Cerro Colorado Nº 5051. Las Condes.
Junta de Vecinos UV C 17, Los Dominicos, Camino El Alba 8990. Las Condes.
Supermercado Santa Isabel, Av. Apoquindo 8450. Las Condes
Supermercado Líder San Carlos de Apoquindo, Camino El Alba 11865.Las Condes
Club de Tenis Martín de Zamora, Martín de Zamora 4571. Las Condes
DeBuenaFe, Comandante Malbec 13550. Lo Barnechea.
Punto Limpio Lo Barnechea, Av. Raúl Labbé 12099. Lo Barnechea.
Strip Center Los Trapenses, Av. Los Trapenses 3071. Lo Barnechea.
Supermercado Unimarc Mall Vivo, Av. José Alcalde Délano 10497. Lo Barnechea.
Supermercado Líder La Dehesa, Av. Las Condes 12916. Lo Barnechea.
Condominio Torre Portugal, Av. Portugal 71, Torre 7. Santiago.
Supermercado Unimarc Las Tranqueras, Av. Vitacura 8400. Vitacura.
Supermercado Unimarc, Av. Santa María 6940. Vitacura.
Club Deportivo Lo Cañas, Av. Monseñor Escrivá de Balaguer 5000. Vitacura.

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