Escrito por María de los Ángeles Saavedra / Nº 255 /  19 March 2018
Alcohol y drogas en preadolescentes: Prevenir en equipo

Algunos pueden pensar, ingenuamente, que el alcohol y las drogas están a muchos kilómetros de sus casas. Pero la verdad es que hoy esta es una práctica recurrente en jóvenes de todos los sectores socioeconómicos. Por lo tanto, una alianza entre los colegios y los padres es fundamental para abordarlo y, en el mejor de los casos, tratar de evitarlo.

Enterrar botellas en las plazas, inyectar alcohol en frutas o meterlo en envases de mermelada y luego esconderlo en la ropa interior, son solo algunos de los trucos que los jóvenes ocupan para poder acceder a un trago durante sus fiestas. Hoy, este tipo de prácticas comienza a temprana edad, y puede tener consecuencias en el desarrollo físico y emocional de nuestros hijos.

Según el 11vo. Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar realizado por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) el año 2015, dos de cada tres estudiantes que han consumido alcohol lo probaron antes de los 15 años, siendo los 13,8 años la edad promedio de inicio de consumo. El problema continúa cuando esto deja de ser suficiente y los estudiantes pasan a probar drogas. En ese sentido, este mismo estudio indica que la edad promedio de inicio de consumo de marihuana es de 14,5 años. Es más, la misma institución indicó este año que el número de casos de ingesta de estas sustancias, en la población infantojuvenil, tuvo un aumento de un 11%..

Nelson Silva, Biólogo de la Universidad de Chile y Orientador de la Universidad Católica, con más de 30 años de experiencia con jóvenes de colegios británicos, cree que hay una negligencia por parte de los cuidadores de los niños, ya sean los papás o quienes están con ellos durante el día. “Si lo hacen es porque el alcohol está disponible en las casas, un niño de sexto básico no compra alcohol”, dice enfático y agrega que es común ver que en las fiestas de fin de año y para el 18 de septiembre, hay adultos que, con actitud inofensiva, le ofrecen a los niños un traguito. “Ese es el primer error y que no sorprenda que estas sean las instancias donde un menor comience a beber, por incitación de un familiar. Cuando son más grandes, a los 13 o 14 años y van a fiestas, ya es por presión de sus pares”, recalca el orientador.

Todo parte por la familia

En una entrevista para radio Bío-Bío, Patricio Bustos, Director Nacional de Senda, comentó que el reciente aumento en el consumo responde a situaciones en que los niños y jóvenes están solos y mantienen poco diálogo con sus padres.

Paola es periodista y mamá de dos adolescentes, de 15 y 12 años, respectivamente, y tiene claro que lo más importante es estar presente. “Aunque nos de lata a veces, hay que llevarlos a los cumpleaños de los amigos, conocer a los niños con los que se juntan y a sus papás, y eso nos permite de alguna manera orientar sus amistades”, explica sin dejar de lado la importancia de tener conversaciones honestas con los niños –acordes a su edad– pero con un lenguaje claro y sin eufemismos para que entiendan los riesgos y complicaciones a las que se exponen ante ciertos comportamientos.

En ese sentido, en la Red de Colegios de la Sociedad de Instrucción Primaria (SIP), institución sin fines de lucro que hoy entrega educación gratuita a 17 colegios de sectores vulnerables del Gran Santiago, entienden lo importante que es el compromiso del entorno para prevenir el consumo. Tal como explica Elisa Izquierdo, Coordinadora del Departamento de Formación, trabajan en la formación continua para apoderados porque el vínculo familia-escuela es clave para ellos. “Trabajamos con los Centros de Padres, realizamos Seminarios de Apoderados de toda la red, y también acogemos y derivamos las problemáticas familiares específicas que se presentan en relación al consumo”, cuenta y agrega que para lograrlo trabajan con diversas instituciones que los apoyan. En ese contexto, tanto Corporación Esperanza como Fundación Paréntesis, a través del Programa Primera Respuesta y Orientación al Alumno (PROA), entregan atención a estudiantes que se han iniciado en el consumo y a sus familias.

Nelson Silva, en tanto, recomienda capacitaciones orientadas a los padres que incluyan casos que los lleven a la reflexión. “Es importante entregarles siempre su cariño, acompañado del cuidado integral de sus hijos y que les entreguen las habilidades sociales en general: el no beber, no ser violento, entre otras”. Es ahí cuando surge la necesidad de poner límites, desde el cariño. “Yo creo que el consumo en los preadolescentes y adolescentes se debe a una mezcla entre que los papás los dejan que vivan la etapa de la vida y, por otra parte, que los niños hacen lo que quieren. Pero al dejarlos hacer lo que quieren, les puede destruir la vida”, enfatiza Paola. “En mi caso todos saben que soy bruja porque no ando con tonteras. Cuando llega alguien con mochila a una fiesta, yo pido que la abran, porque hay que poner los límites”.

El colegio: un gran apoyo

Los colegios han tomado un importante rol en la tarea de prevención. Por un lado, a través de los profesores jefe, y por otro, con aquellos encargados de las asignaturas de biología, química y educación física, que son los responsables de promover un estilo de vida sanos y los peligros del alcohol y las drogas.

Elisa Izquierdo asegura que en los colegios de la SIP se hacen capacitaciones de docentes, talleres para estudiantes y talleres padre-hijo. Además, cada establecimiento ha incorporado actividades propias a su idiosincrasia y necesidades que tienen como foco la prevención, tales como corridas saludables, día de la vida saludable, cicletadas padre-hijo, obras de teatro preventivas, entre otras. Agrega que estas acciones son efectivas cuando hay un equipo comprometido, en el que participen docentes, apoderados y estudiantes que se junten periódicamente y que lideren la agenda escolar.

El Gobierno de Chile cuenta con el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), entidad responsable de la elaboración de políticas de prevención de consumo de alcohol y drogas, además de  tratamiento, rehabilitación e integración social. “En cada uno de nuestros 17 colegios aplicamos el Continuo Preventivo de Senda. Nos parece que es un excelente material tanto en los contenidos orientados a cada nivel, desde la pre-básica a IV medio, así como en el material que presentan para las reuniones de apoderados”, explica la representante de la SIP.

PREPÁRATE PARA EL FUTURO

Si bien las charlas y capacitaciones son herramientas muy útiles, acá dejamos algunos consejos de otros papás para ayudarnos a enfrentar mejor esta etapa con nuestros hijos:

1. Ser siempre un ejemplo: Nuestros hijos aprenden por imitación, por lo que es importante sentar un ejemplo de comportamiento cuando ellos están presentes.

2. Tener la conversación: Hablar sobre los daños que produce el consumo del alcohol y drogas en la adolescencia, para sus relaciones afectivas y sociales.

3. A levantarse de noche: Aunque sea tedioso, hacerse la idea de irlos a buscar y a dejar a las fiestas y cumpleaños, saber con quiénes están y en qué condiciones. También sirve para escuchar sus impresiones sobre el evento, que pueden ser muy decidoras.

4. Estar presentes: Si los niños invitan a sus amigos a la casa, ¡estar presentes! Saber quiénes son los amigos que llegan y cómo se desarrolla la fiesta, así se pueden evitar situaciones desagradables.

5. Dime con quién andas…: Siempre saber con quién están y dónde. Si van a juntarse en la casa de un compañero, averiguar si es que van a estar los papás para evitar llevarse sorpresas después.

6. Conocer a los amigos: Darse el tiempo de conocer a los amigos y a sus papás, es una buena idea para saber qué tipo de panoramas van a frecuentar.

7. ¿Cuál es tu hobby?: Fomentar actividades que les apasionen y hagan que nuestros niños se sientan valorados hará que se sientan seguros de sí mismos y tengan menos opciones de recurrir al alcohol o las drogas para compensar alguna falencia.

8. Quererlos mucho: Aunque tengamos que quitarle un permiso y decirles que no, tener claro que lo estamos haciendo por amor y por su bien.

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