Escrito por Priscilla Heiss P. / Nº 255 /  19 marzo 2018
Walter Heilmann: “La naturaleza enseña mucho más que cualquier juguete caro”

Destacado docente alemán, asesor experto en temas de inclusión y metodología Jenaplan, además de un ferviente creyente de que los colegios debieran tener más oportunidades para que los niños salgan y tengan experiencias de aprendizaje ligadas a su entorno, la naturaleza y todo lo que los rodea, Walter Heilmann conversó con revista Hacer Familia sobre los desafíos en educación básica para la familia de hoy.

Por más de cuarenta años, Walter Heilmann se desempeñó como docente y luego director del colegio Rosenmaarschule en la ciudad de Colonia, Alemania. Durante este tiempo puso en práctica de manera exitosa la metodología de Jenaplan -que promueve el multigrado en la sala de clases, es decir tres niveles en un mismo curso-, además de una enseñanza en la que los proyectos, el descubrir el entorno y la autonomía de los alumnos, son aspectos fundamentales.

Con los años, dio una batalla admirable para que niños con necesidades especiales pudieran recibir educación como cualquier otro alumno e hizo de la palabra “inclusión” su lucha poniéndola en el mapa de la educación de Alemania. Como resultado de su experiencia, hace dos años este país promulgó una ley que permite que niños discapacitados puedan asistir al recinto educacional que sus padres elijan, siendo el Estado el responsable de asegurar que las condiciones de los establecimientos sean las óptimas para recibir todo tipo de discapacidades y dificultades.

Actualmente, Walter es asesor del colegio Kopernikus en Frutillar, primer establecimiento educacional en toda América que adoptó la metodología Jenaplan, consciente de que los niños de hoy se enfrentan a un mundo en constante cambio, que las habilidades blandas son muy relevantes en el proceso de enseñanza al igual que el aprender del entorno, ser disciplinados y trabajar la autonomía.De su experiencia en su país, de la riqueza del multigrado, y de la importancia de la inclusión en las aulas y en la sociedad, habló con revista Hacer Familia.

Christiane-Flint_Walter-Heilmann_255Usted dirigió un colegio que trabaja con la metodología de Jenaplan, en donde el sistema multigrado es la base. ¿Cuál cree que es la riqueza de esta metodología?
– Creo que es una muy buena manera de copiar lo que pasa en cada familia, donde los hijos aprenden de sus hermanos, de su entorno, del diario vivir, sin tantas explicaciones. El otro aspecto positivo es que permite hacer uso de las diferentes habilidades que tiene los niños y cómo ellos aprenden los unos de los otros. Esa es la idea de Jenaplan, poner niños de diferentes edades juntos. Aunque se trate de algo un poco más complejo que eso, ya que también se necesitan reglas, es un sistema claro que hoy vemos muy exitoso. Por otro lado, la heterogeneidad de los niños en una sala de clases es vista como una riqueza enorme para aprender, para crecer y para que cada uno encuentre su espacio. En Alemania, más de un cinco por ciento de los establecimientos educacionales trabaja con este método; en Europa la mayor cantidad de colegios Jenaplan está en los Países Bajos, el que a mi juicio es uno de los sistemas más democráticos en términos de educación.

En la metodología de Jenaplan los proyectos son un tema fundamental. ¿Cuál es importancia de ellos?
– La verdad creo que tiene mucho que ver con la vida real. Los niños ven el mundo de varias formas, entonces es importante poner esa mirada en los proyectos, y empezar con lo que realmente es importante para ellos: las matemáticas, geografía, lengua, etc.

En Alemania reciben miles de migrantes cada año, lo que también está pasando en Chile. ¿Siente que este sistema es positivo para esos niños?
– Sí, sin duda. En los colegios con esta metodología cada niño puede encontrar su lugar, ellos aprenden cómo trabajar juntos, forman grupos de colegio, de trabajo, de sala, de padres. Entonces me parece muy favorable para niños como los refugiados o hijos de migrantes que muchas veces llegan con todo tipo de carencias.

De acuerdo a lo que ha visto en Chile, ¿qué cree que se puede hacer para mejorar y caminar hacia un sistema de este tipo o parecido?
– Creo que lo importante es confiar en que todos los niños quieren aprender y deben tener la oportunidad. Ellos deben crecer en autonomía, no solo “tragar” lo que los profesores les enseñan, sino desarrollar el pensamiento crítico. Creo que se puede cambiar la mentalidad, sobre todo la de los profesores, quienes deben confiar y creer en que se puede mejorar, en que los niños quieren aprender, que son capaces. Yo soy consciente de que es difícil para los profesores porque siempre están bajo mucha presión, (en Alemania también es así), pero para empezar con este tipo de mentalidad hay que ser muy valientes y estar convencidos.

Además de lo que he podido ver en Chile, me parece que se podría ofrecer mayores oportunidades para que los niños salgan y se conecten con la naturaleza, y que puedan aprender de su entorno. Chile cuenta con lugares maravillosos, y la vida al aire libre puede ser un buen comienzo para hacer cambios. La naturaleza enseña mucho más que cualquier juguete caro; el solo hecho de estar afuera, jugar, nadar en el lago o explorar. Creo que todos los colegios debieran tener más oportunidades para que los niños salgan y tengan experiencias de aprendizaje ligadas a la naturaleza, los animales, y todo lo que los rodea. Por ejemplo, pueden aprender de geografía, matemáticas o biología si salen a explorar o van de excursión.

¿Cuáles han sido los resultados de los niños que han pasado por las escuelas que usan la metodología Jenaplan?
– Contamos con una larga experiencia y sabemos que nuestros niños son muy exitosos, ya que al visitar nuestras escuelas uno se puede dar cuenta que son protagonistas de su propio aprendizaje, que tienen una gran capacidad para organizarse, para ser independientes, y que luego en los colegios de educación media suelen ser los que hablan por el resto o que tienen un papel fundamental en los grupos.

LA IMPORTANCIA DE LA INCLUSIÓN

¿Cómo fue el camino para lograr que niños con necesidades especiales pudieran asistir al colegio Rosenmaarschule?
– Todo comenzó en 1981, cuando un grupo de padres nos pidió que recibiéramos a sus hijos con dificultades especiales, a lo que accedimos. Al año, suscribimos un contrato con el gobierno alemán a través del cual incorporamos profesores que pudieran atender y ayudar a esos niños para que pudieran avanzar y no quedarse atrás. Esto significó que desde muy temprano empezáramos a trabajar con equipos de profesionales de diferentes disciplinas, lo que permitió que creciéramos cada vez más y hoy nuestro colegio cuenta con 420 alumnos de los cuales 80 tienen algún tipo de discapacidad. Algunas, sin duda, son más graves que otras, pero esto no es motivo para asustarnos, y sentimos que hoy no tenemos límites para recibirlos. Sabemos que somos un colegio para todo tipo de niños.

¿Cuáles fueron las grandes dificultades en este camino hacia la inclusión?
– En un inicio creamos un equipo que no tenía mucha experiencia con necesidades especiales, que no conocía muy bien de qué se trataba. Partimos de la base que muchas veces lo desconocido genera temor, porque no sabemos cómo reaccionar, o cómo nos podemos preparar para enfrentarlo, pero hoy tenemos una experiencia de más de 30 años, en donde nuestros niños han crecido viendo que se trata de algo normal, que tienen amigos diferentes, y eso no es tema. Ellos aprenden que todos somos distintos, que no deben temer a las diferencias, que pueden hablar, comunicarse y encontrarse, y para ellos es mucho más fácil que para nosotros. Lo importante es decir que la inclusión no solo se trata de que niños discapacitados puedan ir a un colegio tradicional, es mucho más que eso. Eso es solo la punta del iceberg.

Y hoy, ¿qué desafíos en educación ve como relevantes en su país?
– Uno de los grandes desafíos de hoy tiene que ver con la duración de la jornada escolar. Veo muchos niños que vienen de familias monoparentales o en que ambos padres deben trabajar, lo que significa que los colegios deben ofrecer programas de jornada completa o extendida para hacerse cargo de esos niños. Es aquí donde debemos pensar cómo hacer colegios diferentes, crear lugares o programas educacionales que vean ese tiempo extra como una oportunidad para educar, ayudar a sus padres, y entregar experiencias valiosas.

METODOLOGÍA JENAPLAN

La metodología Jenaplan fue creada en 1925 por Peter Petersen, profesor de la Universidad Friedrich-Schiller Jena en Alemania.

¿Cómo funciona esta pedagogía?
El proceso de aprendizaje se construye a partir de situaciones pedagógicas previstas y planificadas por parte de los profesores a cargo. Parte fundamental son los trabajos colectivos, grupales e individuales, en donde se entrelaza la metodología de proyecto, el trabajo colaborativo y el trabajo individual.Mediante la puesta en marcha de diferentes proyectos se busca fomentar la curiosidad y la tolerancia entre los niños, y a través del trabajo en equipo, el reconocimiento de las fortalezas propias y de sus pares, así como también las debilidades y la búsqueda de solución.

Con evidentes bases humanas, sociales y escolares, esta pedagogía busca el desarrollo de la identidad propia de los individuos, el involucramiento con la realidad social y emocional, la búsqueda de conciencia crítica, además del desarrollo de la creatividad y del sentido social. También cumple un rol importante el cuidado y contacto con el entorno, de los recursos naturales y culturales, ya que busca asegurarlo a las generaciones futuras.
Los cuatro pilares fundamentales de esta pedagogía son: trabajo, juego, comunicación y conversación.

El Colegio Kopernikus en la ciudad de Frutillar es el primer establecimiento de América en tomar esta metodología que ha tenido mucho éxito en Alemania
y en los Países Bajos.

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