Escrito por Priscilla Heiss P. / Nº 256 /  06 abril 2018
6 elementos para fomentar el hábito de la lectura

Los beneficios que tiene el mundo de la lectura en los niños y jóvenes son asombrosos. Enseña a tener una actitud crítica, curiosidad por conocer otras realidades, paciencia, mirada analítica, espíritu reflexivo y un mejor desempeño a la hora de resolver problemas. Puede que los medios cambien, y que hoy los libros digitales tomen fuerza, pero lo que realmente importa es que nuestros hijos sean capaces de sentir una necesidad bonita y especial por la lectura.

1. Convencernos que la lectura es una habilidad fundamental

Marcela Henríquez Aravena, profesora de Lenguaje del Liceo Polivalente Carlos Montané Castro de Quirihue, en la Región del Biobío, ha sido distinguida por Elige Educar como una de las mejores docentes del país, y fue nombrada por la Fundación británica Varkey como finalista del Global Teacher Prize, una distinción que la califica como uno de los mejores 50 profesores del mundo. Antes de partir al foro mundial de educación en Dubai, Marcela nos cuenta que leer es una habilidad transversal tanto para el sistema escolar como para la vida de las personas fuera de las aulas. “Un escolar que desde los primeros años de vida va desarrollando y adquiriendo el hábito lector podrá relacionarse con él mundo desde la libertad que le otorga la capacidad de comprenderlo y, desde esta perspectiva, es que fomentar la lectura se vuelve vital”, comenta.

En este sentido, esta destacada docente de nuestro país nos recomienda entender y convencernos de la importancia que tiene el hábito de la lectura en nuestros hijos o alumnos del colegio, más allá de lo estrictamente académico. “La persona, o el niño que lee y que, fundamentalmente, comprende aquello que lee, ha desarrollado una competencia que impactará mucho más allá de la vida escolar, ya que hoy más que nunca vivimos en una sociedad que requiere de ciudadanos críticos y capaces de aprehender por sus propios medios el mundo que los rodea”, señala Marcela.

2. La importancia de ser mediador

Existen casos en los que algunos niños que no han tenido un buen ejemplo “lector” se enfrentan a un panorama desfavorable, frente aquellos que han visto diariamente a sus padres, abuelos o profesores encantarse con la lectura. En este sentido la profesora Marcela Henríquez señala que ser “mediado” significa ser aquella persona que acerca a otros al mundo de la lectura de una manera fascinante, mágica y no como una obligación.
Para Loreto Iglesias, Directora General de la Fundación Crecer con Todos, la mejor manera de fomentar la lectura es con el ejemplo. Ser modelo, leer cerca de los hijos, hacerse socio de una biblioteca como familia o investigar recomendaciones, indagar en cuál es el último título top ten e introducir en la conversación familiar temas relacionados con los libros.

3. Conocer los gustos del futuro lector

Saber sobre los pasatiempos, gustos, hobbies o cualquier interés que los niños y jóvenes tengan, es fundamental a la hora de ayudarlos a encantarse con la práctica de la lectura. Daniela Sánchez, Encargada de Proyectos de la Fundación Había una vez, recomienda algunos títulos que pueden ser interesantes entre los 11 y 14 años:

Los libros de Harry Potter y Percy Jackson.
Libros de Roald Dahl (Matilda, Charlie y la fábrica de chocolates, Los Cretinos, entre otros).
Cómics y novelas gráficas (tan variados como Asterix, La invención de Hugo Cabret y Emigrantes).
Biografías de personajes que admiren o que les resulten interesantes (Ejemplo: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes).
Libros de manualidades o inventos.

La ficción es una de las alternativas fascinantes para esta edad. “Ser lector no significa solamente leer literatura. En las bibliotecas nos encontramos con grandes lectores de libros de historia o de ciencias, que a veces no se sienten lectores frente a quienes leen novelas o poesía. En ese sentido siempre intentamos que se valore el interés de cada uno”, agrega Daniela Sánchez.

4. Fomentar la lectura en un momento especial del día y acompañados

Cuando los niños están cómodos, sin distracciones y en un ambiente que les agrada es cuando mejor pueden disfrutar de las páginas de un libro. Y es que en general se trata de una práctica que requiere de tranquilidad. En este aspecto Loreto Iglesias, de Fundación Crecer con Todos, señala que para lectores de entre 11 y 14 años se sugiere generar el hábito en la noche antes de dormir ya que acompañar a los niños en la lectura en este momento del día nos permite crear un espacio fuera de preocupaciones y deberes cotidianos, es un momento íntimo, de tranquilidad, que llama a la calma y facilita el disfrute por esta actividad.

5. Utilizar la “tentación”

Está claro que la literatura como tal no es la única manera de fomentar el mundo la lectura en los niños. Es fundamental recordar que los textos informativos o los cómics son buenos aliados. Y es que cuando alguien lee sobre lo que le interesa empieza el proceso que luego lo llevará a buscar más información y más libros. No se debe pensar que la lectura de textos informativos como automóviles o dinosaurios no es correcta, sino que sin duda será la que llevará a interesarlos por otros temas.  En la casa se pueden poner canastos y estantes con libros y revistas a la vista que sean atractivos para cada uno de los miembros de la familia: libros de cocina, folletos de ciencia, revistas de autos, libros de animales y novelas conocidas que vayan tentando y que les permitan descubrir sus preferencias.
En este sentido, Loreto Iglesias explica que la diversidad de formatos y géneros literarios les permite interactuar con todas las convencionalidades del lenguaje y propósitos comunicativos. Esto no solo facilita la comprensión en distintos contextos comunicativos, sino que también ofrece modelos para la expresión oral y escrita enriqueciendo las habilidades comunicativas en su globalidad.

6. Mirar el lado bueno de la tecnología

Aunque la experiencia de tener un libro en las manos, dar vueltas sus páginas, sentir el peso o descubrir sus ilustraciones es un aspecto esencial, es importante recordar que nuestros hijos nacieron bajo otros códigos de comunicación y eso es una realidad. Es por ello que no debemos cerrarnos a la idea de que puedan encontrar información en un iPad, en el Kindle o navegando, por supuesto con el resguardo que ello requiere.

Hoy se pueden encontrar cientos de títulos gratuitos en Internet, lo que es un beneficio frente al alto precio que a veces tienen los libros impresos.

Podemos darle una mirada amigable a la tecnología, pero al mismo no dejar que se pierdan la experiencia de tener un libro en las manos.

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