Escrito por Equipo Hacer Famila / Nº 257 /  28 abril 2018
Cómo proteger a tu guagua y tus niños en los días fríos de invierno

Tanto el otoño como el invierno son estaciones especialmente complicadas para el cuidado de nuestros niños, por eso es importante prepararse para la llegada del frío y así tratar de evitar las molestias típicas de estas estaciones.

VÍSTELOS POR CAPAS:
Piluchos, poleras camisetas, patitas y buzo. Aunque suene mucha ropa, las capas te ayudarán a vestir y desvestir a tus hijos de forma más rápida en caso de que tengan frío o si están muy abrigados. Otra ventaja, es que cuando te toque mudarlos, si está vestido con capas, evitarás que tu guagua quede completamente pilucha y pase frío.

• NO EXPONERLOS A CAMBIOS BRUSCOS DE TEMPERATURA:
Debido a que el sistema de termorregulación de los recién nacidos aún está en desarrollo es importante no exponerlos a cambios bruscos de temperaturas y tratar de salir con él en las horas del día cuando los contrastes no son tan fuertes.

• CUIDALOS DE LOS AMBIENTES SECOS:
Las estufas y los sistemas de calefacción, generalmente secan el aire de la casa. Un ambiente demasiado seco puede hacer que las mucosas de la nariz se resequen y el organismo no logre expulsar de manera correcta las impurezas, lo que puede ocasionarle dolor de garganta y tos.

¿SABÍAS QUÉ?
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Las partes más adecuadas del cuerpo para sentir la temperatura corporal de tu guagua son la nuca, la frente y el cuello.

 

probioticos-257Alimentos probióticos: ¿Moda o salud?

Aunque no lo sepas, el tracto gastrointestinal de tu hijo es tan exclusivo como sus huellas digitales. Cada niño (y adulto) tiene trillones de microbios diferentes que viven en él, y no hay dos que tengan la misma mezcla de bacterias.
Muchas de ellas están ahí desde su nacimiento. Otras se traspasan a través de la lactancia, ya que la leche materna contiene sustancias conocidas como prebióticos que promueven el crecimiento de insectos sanos. Ellos suministran nutrientes a las bacterias vivas y aumentan su capacidad de sobrevivir y prosperar en el intestino de tu hijo. Una vez que los niños comienzan a comer alimentos sólidos, su microflora intestinal cambia, la que luego se mantendrá casi constante a lo largo de su vida.
Algunas investigaciones han demostrado que consumir probióticos a través de alimentos o suplementos puede afectar positivamente el equilibrio de bacterias de tu hijo y, por consiguiente, su salud. Dos de las cepas más comunes de bacterias benéficas que se producen de forma natural en nuestro cuerpo se llaman Lactobacillus y Bifidobacterium, y generalmente son usados los fabricantes de alimentos en sus productos. El mercado está plagado de cepas específicas de cada uno. Pero, ¡ojo! no solo la cepa es lo que importa, sino también la dosis.

En resumen: Los probióticos se consideran seguros para los niños sanos. Y aunque se necesita más investigación antes de que los médicos puedan comenzar a recetarlos para enfermedades infantiles específicas (como lo hacen con los antibióticos), sin duda vale la pena discutir la idea con tu pediatra.

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