Escrito por María de los Ángeles Saavedra / Nº 256 /  06 abril 2018
¡Todos a incluir y jugar!

La inclusión es una palabra que, hoy en día aparece en muchas de nuestras conversaciones. Hablamos de una nueva ley laboral, de los colegios, de los inmigrantes y de nosotros mismos. El mundo está tomando una dirección hacia la no discriminación. ¿Pero alguna vez nos hemos preguntado qué pasa con nuestros niños y cómo se relacionan con su entorno? ¿Son los juguetes representativos de nuestra sociedad?

El juego es tan importante para nuestros hijos, que hasta ha sido reconocido como un derecho por la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Además, según un estudio de la Academia Americana de Pediatría, es en estas instancias donde los niños pueden crear y explorar mundos, conquistando sus miedos a la vez que toman roles de adultos.

Entonces, si partimos de la base de que las horas de recreación son fundamentales, no solo porque los entretiene sino que porque es un camino hacia el desarrollo social, motor y sensorial, entendemos por qué es importante que todos los niños puedan estar representados en los distintos escenarios que se imaginan al jugar. Pero ¿y si ese mundo no los incluye?

Gracias al ingenio de algunos, hoy existen juguetes que incorporan la sociedad cada día más diversa en la que vivimos, sin vergüenzas ni prejuicios. Sin ir más lejos, la fundación británica Toy Like Me (Juguete como yo) fue la primera organización en plantearse este problema a viva voz. Rebecca Atkinson, periodista, consultora creativa y directora de la institución, siempre mostró interés en cómo la industria de la entretención para niños no representaba en lo más mínimo las diferencias en sus juguetes. Es por ello que, junto con otros papás de niños con algún tipo de discapacidad, decidió lanzarse en esta cruzada virtual con la esperanza de que sus hijos fueran interpretados en sus juguetes favoritos.

inclusive-play-tower-256En su página web, Rebecca cuenta que habiendo crecido con un audífono de apoyo auditivo, recuerda de primera fuente cómo se sentía ser una niña que nunca se vio representada en la industria, y qué es lo que eso puede causar en la autoestima. “Excluir en el juego significa que está bien excluir en la vida real”, cuenta y explica que su principal objetivo era lograr que marcas importantes, como Mattel, Lego o Playmobil, pudieran sumar de manera positiva la discapacidad en sus productos.

Es así como, al otro lado del océano, Rebecca Atkinson y su equipo con plasticina en mano, modelaron sillas de rueda, parches de ojos, bastones y perros lazarillos, los pegaron en muñecos Playmobil y se los enviaron a sus creadores para que ellos los reprodujeran. Incluso abrieron peticiones de firmas online para ayudar a crear conciencia en estas compañías. Y lo lograron. Hoy, existen piratas minusválidos, hadas con implantes auditivos y princesas con parches en esta marca y en otras, que tienen dentro de su stock. Juguetes que representan a esos niños con capacidades diferentes.

Ana María Rodríguez, psicóloga de la Clínica Universidad de Los Andes, asegura que para los niños en general, ver la diversidad en los elementos del juego es muy conveniente, tanto para el desarrollo de la autoestima de unos como para la empatía de otros. “De esta manera, ellos pueden ser conscientes desde pequeños que hay ciertas diferencias, pero ninguno es mejor que otro. Además, es importante ver de qué modo nos podemos ayudar entre todos, pues aprender a ponerse en el lugar de los demás es una habilidad fundamental desde la infancia”, explica, asegurando que generar una cultura de inclusión desde temprana edad, se transforma en algo natural para los pequeños, no les llama mayormente la atención, en incluso valora las distintas capacidades.

De todos modos, para la psicóloga la sana inclusión debe contar también con el ejemplo de los padres y adultos. “Los niños son muy perceptivos y están atentos a las bromas que nos hacemos o al modo de relacionarnos que tenemos los adultos con los demás”, advierte. Por lo que la tarea cae en nuestras manos: la tolerancia parte en la casa.

Estímulo fuera de serie

La inclusión en el mundo de los juguetes va más allá del aspecto físico de las muñecas. Hoy también existen lugares que ponen a disposición de los padres productos pensados especialmente para el desarrollo social, motor o sensorial de niños con dificultades.

Según una columna de Loren Alegría, Directora del Centro de Estimulación Integral Por Mí y Para Ti, publicada por la Fundación Mis Talentos, para los niños con déficits o con riesgo de padecerlos, la estimulación temprana es parte fundamental en el desarrollo de los primeros tres años de vida, ya que permite potenciar las habilidades físicas, cognitivas, sensoriales y afectivas en función de las áreas que tienen dificultad.

Según la Unicef, hoy en el mundo existen más de 93 millones de niños con alguna discapacidad, aunque los números podrían ser más altos. En Chile, en tanto, los niños con Necesidades Educativas Especiales (NEE) son casi un millón y corresponden a aquellos con trastornos del lenguaje o aprendizaje, hiperactividad o bien con desafíos permanentes como discapacidad auditiva, motora, visual o intelectual.

Es así como hoy existe una gran variedad de tiendas especializadas en la creación y venta de juguetes que están orientados a fortalecer las habilidades que estos pequeños necesitan, tales como juegos en braille, tarjetas que invitan a iniciar una conversación, juguetes sensoriales y hasta parques pensados especialmente para facilitar el acceso de todas las personas.

En ese contexto, los ingleses de Inclusive Play han tomado esto como su ethos. Partiendo de la base de que todos merecen jugar y entendiendo las dificultades que hoy existen para ello, esta compañía diseña, remodela y construye espacios de entretenimiento que incluyen actividades sensoriales, adaptaciones para sillas de ruedas, elementos interactivos que se accionan con la fuerza propia del cuerpo y otros, en parques a lo largo del Reino Unido.

INCLUIR-libros-256LECTURA INCLUSIVA

Ana María Rodríguez explica que, además del juego, también se puede incluir la literatura. Existen varios cuentos que se pueden representar que apuntan a la inclusión y empatía, como por ejemplo el clásico Patito feo.

Algunos libros que hablan de inclusión:

• Los Huguis: El Jersey Nuevo (Oliver Jeffers). Los Huguis son todos idénticos, piensan y hacen las mismas cosas, hasta que uno de ellos se teje un chaleco nuevo y diferente. ¿Cómo reaccionarán los demás Huguis? Una divertida historia sobre la individualidad.

El Cazo de Lorenzo (Isabelle Carrier). Lorenzo es un niño que va superando distintos obstáculos a lo largo del cuento. A través de metáforas, la autora espera representar el día de un niño diferente y cómo supera sus obstáculos.

• Amigos diferentes, amigos entretenidos (Marcela Beatriz Vargas Pinochet). Habla sobre cómo un grupo de animales amigos decide incluir a un búho en el juego, luego de que les pareció “extraño”. Este breve cuento está disponible en la página del gobierno www.crececontigo.gob.cl

• Casi como hermanas (Francisca Pía Luco Verdugo). Muy relacionado con la inmigración, este cuento relata la historia de amistad de Josefa y Pamela. También disponible para descargar en www.crececontigo.gob.cl

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