Escrito por Priscilla Heiss P. / Nº 257 /  23 mayo 2018
Ambientes sanos niños sanos

Es precisamente en la primera infancia donde el ambiente juega un rol trascendental y único en el desarrollo de nuestro niños. Este no solo ayudará a formar personas seguras y felices, sino que incluso puede facilitar a que ciertas características genéticas no se expresen ni causen trastornos negativos durante la vida.

Muchos padres han vivido la incertidumbre y el susto de que sus hijos hereden ciertas características genéticas que puedan provocarles problemas en su desarrollo, tanto físico como emocional. Pero si bien cada persona viene con una carga genética, los estudios y la experiencia han demostrado que el ambiente es un factor fundamental en el desarrollo de los niños y en su adultez.

Paulina Arango, psicóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, doctora en Psicología de la PUC y profesora de la Universidad de los Andes, explica que es fundamental saber que desde el nacimiento cada persona tiene formas de relacionarse, lo que se conoce como desarrollo del temperamento y que corresponde a la base biológica de la personalidad.

“Esto no significa necesariamente que sea una base genética, pero se considera que gran parte de ella está influenciada por los genes”, explica Arango. “Cuando hablamos del temperamento nos referimos a una serie de características que tiene el niño desde que nace, dentro de las cuales podemos identificar: cómo son sus ciclos de sueño, de alimentación, qué tanto expresa sus emociones positivas o negativas, si es o no irritable, si es fácil o difícil calmarlo cuando llora, si es inquieto, etc.”, agrega.
Cuenta, también que características como cuán fácil o difícil un niño se calma, tiene que ver con cómo los papás responden en los primeros meses de vida a las necesidades de los niños y el cuidado que les dieron. Y es así como se puede deducir que el ambiente es un factor fundamental en el desarrollo y que siempre estará entrelazado con las características genéticas de cada individuo.

APEGO SEGURO

Desde aquí se puede entender la importancia que se ha dado a la teoría del apego, la que fue propuesta de manera pionera por el psicoanalista inglés John Bowlby a finales de los años sesenta. En ella, el apego se propone como la primera relación del recién nacido con su madre o con un cuidador principal que se supone es constante y receptivo a las señales del pequeño o el niño de pocos años.

Respecto a lo anterior, la psicóloga y profesora asociada de la Universidad de Chile, María Eugenia Monata, ha señalado que la teoría del apego es un enfoque actual que permite confirmar que mediante una relación segura con un cuidador estable y continuo se puede consolidar un adecuado desarrollo cognitivo y mental del niño que llegará a ser adulto, aún tomando en cuenta los riesgos genéticos.

AMBIENTES SALUDABLES

A pesar de que la carga genética es muy fuerte, hay cosas que se pueden hacer en el ambiente para que la probabilidad de que tus hijos tengan alguna condición disminuya. De acuerdo a investigaciones, lo psicosocial, es decir,  cómo es el contexto o el ambiente en el que los niños crecen, pueden disminuir las probabilidades de que ciertos genes se expresen y de que se desarrolle algún trastorno psicológico.

Ejemplo de ello es una investigación reciente, llevada a cabo en la Universidad de Northwestern, en Estados Unidos, que determinó que el ADN, es decir, el material genético que recibimos de nuestros padres y que define algunas de nuestras características físicas y de personalidad, puede ser modificado durante la niñez por el medio ambiente que nos rodea e influir en el desarrollo de enfermedades durante los años venideros.

Esta investigación, publicada en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America), indica que las situaciones de vida en la infancia, como el estatus socioeconómico, la ausencia prolongada de los padres, la duración de la lactancia y la exposición a los microbios, pueden causar cambios en algunos genes relacionados a la inflamación, lo que incide en qué tan propensos somos a ciertas enfermedades. Lo anterior es conocido como cambios epigenéticos provocados por el medio ambiente y que pueden tener efectos duraderos en la salud.

No es la primera vez que este tipo de investigaciones indican que el ambiente o las situaciones en la infancia como el divorcio de los padres o la pérdida de un ser querido afectan la salud de las personas, lo que refuerza de manera especial el concepto de que la niñez es una etapa clave y de suma relevancia por su capacidad formativa, tanto mental como física.

CLAVES PARA DESARROLLAR UN BUEN AMBIENTE FAMILIAR:

• El amor por encima de todo: Esta suele ser la receta más importante para criar niños en un ambiente favorable. Abraza, besa y diles mil veces a tus niños la importancia que tienen para ti.

• Enseña y aprende a comunicarte con tu familia: Tiempo de conversación, de juego, de comidas en familia, de películas. Hay decenas de formas de comunicarse de manera sencilla.

• Fomenta un ambiente contenedor: Un lugar donde los niños se puedan sentir queridos, que los padres los entienden, donde hay límites, mucho cariño y respeto.

• Comienza siempre con el ejemplo: La relación de los padres debe ser ejemplo para los hijos, por lo que un trato cariñoso, de amor, confianza y respeto son la mejor herencia.

• Construye rutinas familiares especiales: Define un día para hacer alguna caminata, una comida especial, algún juego de mesa. Estas simples actividades te ayudarán a vivir en armonía.

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