Escrito por Priscilla Heiss P. / Nº 257 /  25 mayo 2018
Explorando nuestras raíces

Saber de dónde venimos, a quién nos parecemos o qué profesiones tenían nuestros antepasados son detalles que nos acercan a nuestra historia, que nos regalan seguridad y nos ayudan a construir los cimientos de nuestra propia vida.

En la naturaleza, las raíces de los vegetales cumplen un rol fundamental, ya que por medio de ellas las plantas reciben todos aquellos elementos necesarios para la fotosíntesis y la generación de energía. Pero, además, son aquello que les regala equilibrio en tiempos difíciles, como cuando ha mal clima o erosión de los vientos. Es en ellas donde las plantas encuentran fuerza.

Una analogía similar es lo que nuestras raíces familiares cumplen en nuestra vida, y por las que los niños suelen sentir especial atracción: el país de dónde vienen, los nombres de sus abuelos y bisabuelos, sus lugares de nacimiento o a qué se dedicaban.

De acuerdo a Carmen Gloria Soto, profesora de primer ciclo del Colegio Kopernikus, en Frutillar, para los niños de 8 a 11 años, donde transitan desde un mundo concreto hacia lo abstracto y simbólico, la familia juega un papel crucial. Es en ella donde se inicia y transmite la enseñanza de los valores y el sentido de la vida. Un aprendizaje continuo que se transmite de padres a hijos, como fuente primaria y con nuestra historia como fuente secundaria. “Es por eso que en la mayoría de los casos nuestra familia nuclear y extendida no es recordada por el dinero que ganaron o por el éxito en su carrera profesional y sí, en cambio, por el tiempo compartido, por las conversaciones, por las aficiones en común, por su actitudes y comportamientos, por el grado de afinidad y confianza que los niños pueden identificarse y lograr proyectarse”.

Cuando los padres les hablamos a nuestros hijos acerca de sus abuelos y la historia familiar, ellos encuentran ejemplos cercanos que los remontan a situaciones o mundos con los que se pueden relacionar. A veces, incluso, pueden encontrar ejemplos con respecto a sus ideas, opiniones y creencias: si algunos de los abuelos viajó desde muy lejos para darle una nueva oportunidad a su familia, o si estuvo relacionado en política o si debió trabajar desde muy joven para ayudar a sus papás. Todas experiencias que quedan plasmadas en su memoria y les ayuda a abrir un mundo que no conocen desde cerca.

Algunas formas de acercarlos a sus raíces puede ser cocinando alguna típica receta familiar, viendo fotos antiguas o haciendo entrevistas a los abuelos o bisabuelos si es que los tienen. De ellos pueden descubrir experiencias de vida, los momentos históricos en los que vivieron, lo que resulta una maravillosa fuente de conocimiento.

Otra excelente forma de contarles a nuestros niños sobre su historia es haciendo un árbol genealógico en el que puedan descubrir de dónde vienen y se puedan encantar con las características de algunos de sus antepasados.

Aquí te damos algunas entretenidas ideas para hacer en familia. ¡Manos a la obra!

• Menos es más:
Con algunos sencillos materiales como ramas u hojas secas, cartulina, tijeras y algo de pegamento, puedes ayudar a tus hijos a construir una versión colorida de su propia familia. No siempre se requiere de tantos elementos, y puedes comenzar por tu núcleo familiar.

• Entre más antiguo mejor:
A quién no le han preguntado: “Mamá, ¿cómo se llamaba tu abuela?”. Para contarle a tus hijos quiénes eran sus antepasados, de dónde venían o a qué se dedicaban, arma un lindo libro de cuentos en donde pueden pegar recortes de diario o algún recuerdo que esté escondido en el baúl de la casa. Usa fotos antiguas para darle un toque especial.

• Un gran mural familiar:
Cualquier pared de tu casa puede ser el lugar ideal para que tus niños sepan de dónde vienen y se maravillen con sus raíces. Si son buenos para el arte, dibuja o pinta un gran árbol con ramas suficientes para poner a todos los miembros de la familia. Si las manualidades no son lo tuyo,  existen calcomanías que te pueden hacer la tarea más fácil. Busca fotos entretenidas, de viajes, paseos, vacaciones o celebraciones y pégalas junto a tus hijos, mientras les vas contando las anécdotas de cada experiencia.

• Una línea de tiempo:
Juntos y en familia pueden trabajar construyendo una línea de tiempo de los abuelos o bisabuelos. Para los niños siempre es entretenido imaginarse los contextos en los que ocurren las cosas. Se pueden buscar las fechas importantes como nacimiento, matrimonio, muerte y asociarlos con ciertos hechos históricos de Chile o el mundo. O si nuestros antepasados llegaron de Europa, conocer los años y saber más acerca de su llegada: si fue por problemas económicos, por alguna guerra o simplemente por aventureros. Este tipo de actividades te unen de manera especial a esas historias, te hacen imaginar, pensar y darle importancia a aquel hilo conductor que  cada familia tiene.

libro-acordeon-257• Un libro de recetas familiares:
Cada familia tiene alguna receta bien guardada, esa que ha pasado de generación en generación y que cuenta parte de nuestra historia, incluso nos cuesta compartirla porque es especial, y sin maldad siempre resguardamos algún secretillo de su elaboración. Esas son las recetas que dan el aroma especial a la cocina de la abuela, de las mamás, hijas y nietas y que luego se van transformando en un tesoro familiar. Alguna torta especial para cada cumpleaños, un delicioso postre cocinado a fuego lento, algún guiso o una carne preparada con los ingredientes secretos de las abuelas.
Reúne junto a tus hijos las recetas que más les gustan. Compren un cuaderno de tapa dura y fórrenlo con una tela bonita, peguen recortes o fotos en su tapa y una etiqueta con el nombre: “Nuestras mejores recetas familiares”. Aquí vayan lentamente escribiendo las preparaciones más queridas, más ricas, que siempre se llevan aplausos y que ocupan un lugar especial de la cocina de la familia.

cajas-recuerdos-257• Una caja especial:
Todos hemos heredado algún objeto especial de algún antepasado: el libro de un abuelo, un mantel bordado, una foto, un juguete, un reloj o un plato de porcelana. A los niños les encanta tener una especie de caja de los recuerdos, donde poder meter todas esas cosas que hablan del pasado, que incluso huelen a cariño, a momentos especiales y que nos transportan y conectan con nuestra historia familiar.

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