Escrito por Jorge Velasco / Nº 257 /  29 May 2018
Miriam Martínez: “Hay que encontrar los libros correctos para el niño adecuado y sus intereses”

Esta académica de la Universidad de Texas, con más de 40 años de experiencia en educación en Estados Unidos, estuvo de visita en Chile para hablar sobre una de sus especialidades: cómo fomentar la lectura de los niños de Kínder y el primer ciclo básico en las salas de clases.

“Los niños leen un 50% más si tienen libros dentro de su sala de clases. Cuando los estudiantes tienen tiempo y libros disponibles, es mucho más probable que lean”, afirma la académica Miriam Martínez, quien estuvo de visita en Chile a fines de marzo invitada por la Universidad de Los Andes. Profesora del departamento de Aprendizaje y Enseñanza Interdisciplinaria de la Universidad de Texas en San Antonio, Martínez es una experta en integrar la literatura infantil en programas de alfabetización.

Lleva décadas trabajando para fomentar la lectura de los niños en las salas de clases y realizando investigaciones para integrar bibliotecas en ellas, especialmente en alumnos de Kínder a quinto básico. “Se necesita destinarles un espacio especial y confortable con una capacidad para al menos cinco o seis estudiantes, con una buena selección de libros, bien organizados y a los cuales se les puedan ver las portadas, porque eso invita a abrirlos”, comenta esta socióloga y doctora en educación lectora, mientras muestra fotos con ejemplos: rincones que simulan árboles bajo los cuales sentarse a leer, mesas y sillas de colores que se ven acogedoras, cómodas y lúdicas. “Crear bibliotecas dentro del aula ayuda a que en sus tiempos libres los niños sepan que entretenerse leyendo es una muy buena alternativa”, agrega.

¿Quién es?
Miriam Martínez es especialista en literatura infantil, análisis de textos e integración de la literatura en programas de alfabetización. Socióloga de la Universidad de Alabama, tiene un doctorado en educación lectora de la Universidad de Texas, donde es académica actualmente. Es coautora de Children’s books in children’s hands, un libro de texto destinado principalmente a estudiantes universitarios. Su obra más reciente, Teaching and learning through children’s literature, se encuentra actualmente en imprenta y está preparando Reading aloud and reading along in the preschool classroom, que saldría en 2019. Entre otros reconocimientos, en 2006 recibió el Premio Arbuthnot de la Asociación Internacional de Lectura.

¿Por qué es importante que los niños aprendan a leer a una edad temprana?
– Mientras más lean cuando son pequeños, se transformarán en mejores lectores en el futuro. Y si realmente son motivados a leer, serán lectores para toda la vida. Es bueno que comiencen a interactuar con los libros cuando apenas tengan un año, para crear un hábito. Pueden aprender a amar los libros desde muy pequeños sin leerlos, pero preparándose para ser lectores.

¿Cómo define a un lector?
– Leemos por distintos motivos. Por eso, a quienquiera que suela leer, sin importar qué lee, lo considero un lector.

¿Cuántos libros se recomienda tener por niño en una biblioteca en la sala de clase?
– Muchos sugieren contar con cuatro a ocho libros por niño, con una amplia selección de títulos, géneros y tipos. Por ejemplo, en una clase de 30 alumnos eso podría llegar fácilmente a unos 100 libros, lo que les entrega a los alumnos muchas opciones.

¿Cómo se logra que una biblioteca realmente se utilice?
– Además de los factores físicos, están los sociales. A veces los niños ignoran estas bibliotecas y en otras tantas, las usan mucho. En estos últimos casos hemos visto ejemplos en los cuales la profesora es una amante de los libros, trae nuevos títulos y les cuenta a sus alumnos sobre ellos, los promueve y se los lee en voz alta. Y es que solo con tener los libros en la sala no es suficiente, sino que los profesores tienen que darles tiempo a los niños todos los días para que lean. Hemos encontrado también que debe haber un momento para que puedan conversar y compartir sobre los libros que están leyendo. En Kínder quizás necesiten 15 minutos de lectura, pero en quinto básico este tiempo se puede extender a 30 minutos.

¿Cuáles son los libros más recomendados para fomentar la lectura?
– Durante todo un año de investigación que hicimos con mi colega William Teale en cursos de Kínder, analizamos si los libros eran predecibles (más repetitivos) o no y cuáles eran los que las profesoras leían más en voz alta. Encontramos que un libro no predecible era seleccionado 5,5 veces por los niños a lo largo del año, pero uno predecible era elegido, en promedio, en unas 11 ocasiones. En este último caso, un ejemplo exitoso es Brown Bear, Brown Bear, What do you see?

También vimos qué hacían los niños con ellos. En muchas ocasiones solo los hojeaban y en otras conversaban con algún compañero, pero en algunas pretendían leer, quizás recordando lo que les leyó su profesora en voz alta. Es algo que les ayuda en su proceso de alfabetización. Solo en el 11% de las veces con un libro no predecible, los niños hicieron una lectura emergente, pero esta cifra subió a 42% con uno predecible. Es una gran diferencia.

También nos dimos cuenta que, al momento de escoger un libro, aquellos títulos que la profesora nunca había leído en voz alta sólo eran seleccionados cuatro veces al año. En tanto, si los había leído una sola vez, eran elegidos 7,6 veces, y si habían sido leídos en forma repetida, los alumnos los buscaban en 13,4 ocasiones por año.

¿Qué problemas puede tener la implementación de las bibliotecas en la sala de clase?
– Que el educador o la educadora no promueva los libros como debiera, que no hable sobre ellos o que no dé el tiempo necesario para leer.

¿Qué impactos han tenido sus investigaciones sobre el fomento lector a través de bibliotecas en las aulas?
– En la década del noventa, con mi colega William Teale fuimos invitados por un colegio de San Antonio, Texas, para trabajar con los profesores y crear un programa de lectura en voz alta. También implementamos bibliotecas en todas las salas de clases. Cada docente participó en la confección de las unidades de trabajo y hubo un gran impacto. Durante el primer año que trabajamos en ese colegio, solo el 8% de los niños de cuarto básico leía. Tres años después, lo hacía el 75%. Si bien todavía había una gran brecha por superar, el colegio había hecho un gran salto.

Leer en casa

Para Miriam Martínez, le lectura no solo se puede promover dentro del aula, sino también en los hogares. “Hay que empezar cuando los niños son muy pequeños, leyéndoles en voz alta. Muchos padres se toman un tiempo antes de que sus hijos duerman para leerles. Además, tienen libros al alcance de los niños para que puedan tomarlos, interactuar con ellos y verlos como algo que está al alcance habitualmente”, comenta.

¿Qué es más importante para incentivar la lectura en los niños: el colegio o el hogar?
– Probablemente los dos. Sin embargo, sospecho que un niño que proviene de un hogar que promueve la literatura y la lectura, pero que va a un colegio que no lo hace, de igual forma es probable que le gusten los libros.

¿Por qué a algunos niños no les gusta leer?
– Quizás porque nunca ha visto a la lectura como algo valioso o ha estado frente a libros que le gusten. Creo que hay que encontrar los libros correctos para el niño adecuado y sus intereses. Eso toma tiempo, pero puede marcar la diferencia.

¿Bibliotecas en aulas chilenas?

Si bien esta fue la primera ocasión que Miriam Martínez visitó Chile, pudo conocer algunos establecimientos educacionales y vislumbrar su realidad. “En uno de ellos vimos bibliotecas en las aulas, con una buena cantidad de libros y un espacio adecuado para la lectura. Pero en otro, el lugar de la biblioteca era muy pequeño, con quizás ocho o diez libros. Sin embargo, en una ocasión me tocó ver que una profesora hacía un tiempo especial de lectura y los alumnos sabían bastante bien qué hacer, lo que mostró que estaban habituados a ello”, recapitula la académica estadounidense.

¿Qué libros tener en una biblioteca escolar?

Libros de calidad.
Libros en los que los niños se vean a sí mismos.
Libros de todos los géneros.
Libros con un rango de niveles de lectura.
Copias suficientes para seguir la lectura en voz alta.
Libros relacionados con el enfoque de la unidad de trabajo.
Libros que los profesores creen que ningún niño debería perderse.

¿Cómo es una buena biblioteca en la sala de clases?

Con libros accesibles y organizados bajo algún sistema de clasificación.
Equipada con un mínimo de ocho libros por niño.
Con asientos o alfombra para sentarse cómodamente.
Bien iluminada.
Tranquila.
Con estantes abiertos.
Adornadas con pósters y elementos alusivos a la lectura.

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