Escrito por Jorge Velasco / Nº 260 /  20 August 2018
Carles Monereo: Educación para la ciudadanía

El doctor en psicología y experto en educación Carles Monereo, habla de la importancia de enseñar competencias para que los niños y jóvenes se desenvuelvan asertivamente en el mundo real, y resalta el rol del profesor como un verdadero guía en el proceso educativo.

El doctor en psicología Carles Monereo fue uno de los expositores del Quinto Congreso de Educación, realizado por Seminarium Certificación durante el primer semestre de este año. En el evento habló sobre la identidad del docente y del estudiante en el proceso educativo. Sin embargo, más allá de esta temática en particular, para este académico e investigador español, la educación del siglo XXI enfrenta una serie de desafíos. “Debemos ver cómo introducir la realidad en la escuela, que aquello que los niños y niñas aprendan sea más auténtico y, por lo tanto, más útil para su vida como ciudadanos. Por lo tanto, habría que introducir actividades que sean muy fidedignas con lo que pasa a su alrededor”, afirma.

Se trata, en resumen, de una “educación para la ciudadanía”, que se aparte de un modelo donde la memoria juegue un papel primordial y que busque identificar problemas frecuentes que se producen en la sociedad para así enseñar a niños y jóvenes a afrontarlos. “En este momento no es necesario llevar muchas cosas en la cabeza, ya que hay dispositivos como los teléfonos móviles que permiten acceder a muchos conocimientos. Lo que hay que saber es cómo buscarlos, cómo seleccionarlos y utilizarlos. Para mí la pregunta no es, por ejemplo, qué tienen que saber los niños sobre la Revolución Francesa, sino para qué les va a servir”, afirma este experto español en temas de educación.
Para Monereo, lo importante no consiste en confeccionar un listado de competencias que debe cumplir un alumno per sé, sino preguntarse qué asuntos fundamentales afrontará cada niño y niña como ciudadano una vez que salga de la escuela. Son, según dice, asuntos prácticos que les permitirán sobrevivir en la sociedad, abordando temas tales como de qué manera comprar un pasaje de avión, solicitar un crédito, relacionarse con otros y una larga lista de acciones para desenvolverse en el día a día.

¿Cómo se puede llevar a la práctica la educación para la ciudadanía en la sala de clases?
– Por ejemplo, si mis alumnos tienen que planificar un viaje, que averigüen y aprendan cómo deberán vestirse en el país al cual van a visitar, qué moneda tiene o qué idioma habla, entre otros aspectos. Para que ellos sean capaces de manejar esta información, primero hay que enseñarles cómo conseguirla. Por lo tanto, primero se deben definir los problemas a resolver y, luego, articular el conjunto de conocimientos y contenidos para conseguir esos objetivos.
Para ello se pueden utilizar diversas metodologías, como podría ser la elaboración de un proyecto. En este caso, se podrían hacer grupos de alumnos que se comporten como agencias de viajes que deban buscar la información de un país, realizar boletines publicitarios de su agencia y aprender cómo podrían viajar a cierto destino.

¿Cómo se logra una educación que se haga cargo de las características tanto de los profesores como de los alumnos?
– Me parece importante tener en cuenta la identidad de cada uno. Por lo tanto, no basta con tomar a un profesor y enseñarle un nuevo método. Es necesario cambiar un poco su manera de entender y vivir su profesión. Por eso, yo propongo una formación que intente hacer más un cambio de identidad. Y con los alumnos es lo mismo: intentar ver cuáles son sus maneras de ver el mundo, de dónde viene cada niño, qué cosas les interesan y qué cosas saben, cómo lo hacen para aprender. Hay que tener información de los niños como aprendices y también sobre cómo enseñan los profesores. Por lo tanto, hay que entender muy bien la perspectiva de cada uno para, a partir de eso, tomar decisiones que favorezcan el aprendizaje. Hay un aforismo que dice que ‘para enseñar latín a Juan, hay que saber latín, pero sobre todo hay que saber mucho sobre Juan’.

¿Qué rol debiera desempeñar la evaluación en el proceso educativo?
Lo primero que debiera pensar el profesor es cómo va a evaluar a sus alumnos y cómo va a garantizar que serán competentes como ciudadanos. La manera de evaluar determina la forma en que aprenden los estudiantes. Por lo tanto, es muy importante definir la evaluación y, luego, explicarles muy bien qué se quiere de ellos. Cuanto mejor les explique qué es lo quiere el profesor y cómo lo quiere, mejor ellos van a aprender.

Niños con capacidades diferentes

Para Carles Monereo, la integración de niños con capacidades diferentes en una sala de clases es un aspecto que ayuda a preparar a los estudiantes para vivir en sociedad. “En la vida diaria, las personas tienen relaciones con otros que presentan dificultades de distinto tipo. La escuela tiene que ser un reflejo de la sociedad, en la cual se aprenda a tratar de manera diferente a los compañeros”, explica.

Eso se traduce en el trabajo en clase, donde Monereo apoya la labor en equipos. “En la sociedad actual, la gente trabaja en redes”, afirma. Estos grupos no pueden quedar al arbitrio de los educandos –existe la tendencia natural a querer estar con los mejores-, sino que se debe buscar la heterogeneidad y, al mismo tiempo, la equivalencia en género y habilidades.

El desafío de las TIC

En las últimas décadas, la irrupción de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) han marcado la pauta de las nuevas tendencias en educación y establecido nuevas formas de enseñar y aprender. Las nuevas generaciones, sobre todo aquellas nacidas después del año 2000, tienen una manera muy distinta de relacionarse con su entorno y con los otros.

No obstante, Carles Monereo resalta que se ha hecho un énfasis excesivo en el tema de las tecnologías. “Por una parte, me gusta esa frase que dice que ‘el profesor que pueda ser sustituido por un computador, merece serlo’, porque si va a hacer lo mismo que un computador, realmente su presencia no es necesaria”, señala. La clave, enfatiza este académico de la Universidad de Barcelona, está en cuál es el verdadero rol de un educador. El buen profesor debe ir mucho más allá de ser una fuente de contenidos, sino establecerse como alguien que discute, provoque, sugiere y seduzca a sus alumnos.

“Si alguien cree que enseñar es repetir, va a utilizar el computador para repetir. Pero si piensa que enseñar es entender, lo va emplear para explicar, discutir y construir conocimiento. Por lo tanto, el tema no es el computador en sí, sino el uso que se le da. De hecho, hoy en día los profesores lo utilizan mucho para temas básicos, como hacer power points, y los estudiantes, para buscar y copiar información”, explica.

¿Cómo se le puede dar un uso más interesante a las TIC en la educación?
– En aspectos puntuales: si un profesor está en clases y un alumno le pregunta sobre una palabra, podrían buscar, en conjunto, las distintas acepciones que tiene. Es un ejemplo de cómo se pueden emplear las TIC para complementar lo que está pasando en el aula. También pueden usarse para hacer proyectos con otras escuelas, realizar foros en los cuales un profesor plantea un problema y los estudiantes de distintos centros o clases entregan distintas respuestas y se produce una discusión.

¿Qué características tienen los niños que son nativos digitales?
– Creo hay una cierta banalización del tema. Porque muchas veces, más que navegar en Internet, naufragan. No saben, por ejemplo, cuándo una información es mejor o más fiable que otra. En este momento hay una cierta falta de competencias para buscar información fiable. Algunos creen que no hay vida más allá de Google, porque todo lo buscan ahí. Y, en cambio, hay muchas otras bases de datos con información más apropiada o más rigurosa. Otros solo toman información de la primera página de búsqueda y nunca llegan a la segunda. Entonces, cómo formar a los niños para que sean capaces de seleccionar y decidir, es algo que tienen que hacer los profesores.

¿Qué balance debe haber entre tradición e innovación en una sala de clases?
– Se puede usar un computador como el peor de los lápices. Entonces, hay que hacer un uso inteligente de las tecnologías. Lo importante no está en el instrumento, sino en los objetivos de la educación.

PROFESORES COMPETENTES

“Las personas nos formamos y construimos nuestra identidad a partir de enfrentar incidentes en la vida. Eso está bien, porque te prepara”, afirma el experto español.

Tomando esta consideración, el grupo de investigación SINTE de la Universidad de Barcelona, que coordina Monereo, se ha dedicado a estudiar cuáles son los principales incidentes que se producen en las aulas en los distintos niveles educativos, con el objetivo de preparar mejor a los profesores para enfrentar desafíos concretos. “Ser competente consiste en ser capaz de afrontar los incidentes prototípicos que suceden en una profesión”, afirma.

¿Cuáles son estas principales problemáticas que se dan en las salas de clases en la actualidad?
– En educación media, por ejemplo, tienen que ver con la disciplina en el aula. Eso se podría resolver si, al principio de un curso, el docente establece un contrato o compromiso con los alumnos sobre qué se puede hacer y qué no y por qué. Y en ese convenio se podrían establecer consecuencias por incumplimiento. Y en el caso de la universidad, el incidente que más tenemos tiene que ver con la evaluación: los estudiantes creen que es más difícil de lo que se hizo en clases o que se preguntan cosas que no se explicaron.

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