Escrito por Priscilla Heiss P. / Nº 260 /  20 agosto 2018
El voluntariado 2.0

Poner a prueba la empatía, practicar la solidaridad, buscar la felicidad ayudando a otros, además de ejercer de manera responsable la ciudadanía son aspectos fundamentales para los jóvenes que quieran hacer del voluntariado una forma de vida.

Por mucho tiempo el voluntariado estuvo asociado a ciertos colegios y universidades o a actividades como misiones familiares o de grupos que tras alguna catástrofe se unían para ayudar a quienes se habían visto damnificados. Pero lo cierto es que hoy este tema ha logrado llegar más allá y ha conquistado a quienes son capaces de dejar de lado lo propio para preocuparse de otros.

Frente a esta realidad, Pía Mundaca, Cientista Política de la Pontificia Universidad Católica, ex Directora Social de Techo y ex Jefa de Políticas Migratorias del Departamento de Extranjería del Ministerio del Interior del gobierno de Michelle Bachelet, explica que hoy existe una nueva clase de voluntariado y que esta se caracteriza por tres claves que lo hacen diferente al que conocíamos.
La primera tiene que ver con una forma de relacionarse y cómo las decisiones que se toman tienen que ver directamente con cómo los voluntarios quieren vivir o con quién se quieren relacionar. “El voluntariado habla de una gratuidad al relacionarse con el otro, al querer aportar sin esperar mucho, en jugársela por cosas importantes. En ese sentido se trata de una forma de ir ejerciendo ciudadanía, porque se van relacionando con lo que está pasando, y eso es algo que los hace responsables y los invita a ejercer un rol más activo”, señala Mundaca.

El segundo aspecto se refiere a la búsqueda de la realización plena y humana que se puede encontrar a través de la entrega a otros. “El voluntariado invita a hacerte parte de una causa o de una convicción que involucra a otros, donde el “yo” por si solo no funciona sino siendo parte de una comunidad”, explica.
Por último, el tercer punto clave se relaciona con que este nuevo voluntariado se refiere a la felicidad que genera cuando se ayuda a otros con cariño, y en ese sentido Mundaca cree que esta entrega se trata de un imperativo ético. “No es el dar lo que te sobra sino que es una expresión de amor por otro que está pasando momentos difíciles”, señala.

BIENESTAR EMOCIONAL

Por su parte la psicóloga María José Lacámara explica que Martin Seligman, padre de la Psicología Positiva, asocia el bienestar emocional a cinco aspectos centrales: las emociones positivas, el compromiso con tus talentos, el significado, los logros y las relaciones positivas. “El compromiso que adquieren los adolescentes a través del voluntariado les permite desarrollar varios de estos puntos, sobre todo el tercer elemento que tiene que ver con pertenecer y servir a algún propósito que sea mayor. Supone ser parte de algo más grande, algo que le dé sentido a su vida”, explica.

Y, si bien, es la adolescencia en donde se viven los procesos y cambios más radicales, los que generalmente se asocian al egocentrismo y el egoísmo, María José explica que en esta etapa comienza también a nacer el altruismo. “Los jóvenes sienten la necesidad de querer cambiar el mundo porque ven que no es justo y que hay mucho que modificar. Es desde ahí donde comienza una búsqueda importante por definirse como personas y muchas veces existe un gran espacio para ser generosos con aquellos que más lo necesitan”, señala.

Además, las actividades como el voluntariado se enmarcan dentro de un contexto en el que los jóvenes comienzan a entablar relaciones sanas y que van orientadas a ponerse en el lugar de otros. “Así se dan relaciones positivas, y que sin ser el objetivo final pasan a ser protectoras en su vida diaria, ya que en general son relaciones que perduran más allá porque los une algo mucho más potente”, enfatiza.

MIGRACIONES: UNA GRAN OPORTUNIDAD

Desde hace algunos años, la llegada de grupos de migrantes a nuestro país ha sido un tema importante y que debemos abordar como sociedad. En este sentido, Pía Mundaca sostiene que hoy existe una posibilidad enorme en Chile para practicar el voluntariado de verdad y  ponerse en el lugar de estas personas. “Me parece que las migraciones son un tema intenso, que se tomó la arena política y social, pero creo que el gran desafío es cómo generar condiciones que releven la dignidad humana de estos ciudadanos, cómo logramos integrarlos, cómo evitamos la marginalidad. Las migraciones son hoy una oportunidad maravillosa de ser solidarios”, comenta.

Sin embargo observa con miedo cómo en Chile existe una mirada equivocada acerca de quienes llegan a nuestro país, asociada a un beneficio económico. “La discusión en esa línea es muy riesgosa, es decir valoramos al otro porque me aporta algo económico y ponemos la relación de valor y respeto a un nivel transaccional. Nos olvidamos que acoger a estar personas y ayudarlas es un ejercicio para relacionarnos con otros que no son como nosotros, que le damos riqueza a nuestras vidas, y que nos permite crear lazos afectivos con personas distintas. Es una fuente especial para practicar la solidaridad, la empatía, la compasión y de ejercer ciudadanía de manera responsable”, concluye.

¿Cuánto ayudamos a quienes nos necesitan?

Según la última versión de la Encuesta Nacional de Voluntariado realizada en 2014 solo un 6% de los chilenos hace o practica algún tipo de voluntariado o ayuda. De ese porcentaje:
28% realiza algún trabajo comunitario.
11% cuida y asiste a ancianos o gente de la tercera edad.
10% realiza trabajos de construcción.
7% hace clases o enseña en algún establecimiento.
20% realiza labores ligadas a la Iglesia.
18% cuida o asiste enfermos o personas discapacitadas.
10% cuida o asiste niños.
4% realiza asesorías o capacitación profesional a quienes lo necesitan.
4% lo dedica a actividades relacionadas con la entretención.

Fuente: Fundación Trascender y Adimark, 2014.

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