Escrito por María de los Ángeles Saavedra / Nº 262 /  25 septiembre 2018
Vocación de gamer

El uso de videojuegos se ha masificado enormemente en los últimos años. Con una gran variedad de temáticas, desde historias en mundos fantásticos, hasta partidos de fútbol con jugadores reales, hacen de esta una atractiva entretención para nuestros hijos. Pero, si bien el uso de videojuegos no es negativo en sí mismo, la falta de regulación y control pueden provocar serios daños en las relaciones y autoestima de los niños y adolescentes.

En junio de este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó su nueva Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE- 11), donde declaró la adicción a los videojuegos como un trastorno mental. Así lo señala Benjamín Reyes, psicólogo de la Universidad de Los Andes, quien afirma que la dificultad para dejar de lado los videojuegos es parecida a una adicción a sustancias como las drogas o el alcohol. “Es por ello que la Asociación Americana de Psiquiatría también reconoce esta situación como un trastorno. Es decir, genera uso y dependencia, que se explica por la incapacidad para disfrutar de la vida sin los juegos digitales. Los niños piensan todo el tiempo en ellos, en cuándo volverán a usarlos y qué harán cuando lo hagan. De esta forma, van dejando de lado sus amistades, disminuyen su rendimiento académico y aumenta la deserción escolar. Aunque esto último sucede cuando son un poco mayores”, explica. En ese mismo contexto, la OMS describe que esta adicción puede llevar a los usuarios a dejar de dormir o comer, incluso gastar todo su dinero en videojuegos. A pesar de esto, es importante destacar que, al igual que con el consumo de alcohol, los videojuegos no son malos en sí mismos y, según la OMS, solo entre un 2% y un 3% de las personas que usan esta plataforma, son realmente adictos a ella. “Estos son muy estimulantes y atractivos, y consisten en una experiencia social a la que se accede para jugar con otras personas y eso genera adrenalina. Al ser socialmente reconocidos los éxitos del juego, aunque sea dentro de la misma red, lo convierte en una experiencia social real”, explica el experto.

Saber poner límites

Por todas partes se lee sobre la regulación de las horas de pantallas que nuestros hijos deben tener diariamente. La Academia Americana de Pediatría (AAP), junto a otras instituciones, acuerdan que no deben superar las dos horas diarias en contacto con el teléfono, tablet, computador o televisor.

“El acceso a videojuegos es un fenómeno que se observa desde temprana edad, cuando los niños comienzan a ganar autonomía y disminuye la supervisión sobre lo que hacen y los papás los controlan menos”, explica Reyes. Es por ello que la AAP afirma que lo mejor es evitar las pantallas dentro de los dormitorios, puesto que postergan las ocho horas de sueño mínimas que un niño necesita para su desarrollo y, además, impide que los papás puedan controlar correctamente los contenidos.

Entonces, para lograr que nuestros hijos tengan la posibilidad de compartir la experiencia de los videojuegos con sus amigos, sin crecer como adictos a las pantallas, Benjamín Reyes nos da consejos que pueden hacer de esta tarea, algo un poco más fácil:

1) Incentivar otro tipo de entretención: Los niños son perfectamente capaces de entretenerse sin ayuda digital. Pero muchas veces necesitan de nuestra ayuda. Por ejemplo, enseñándoles a andar en bicicleta, inventar una actividad y jugar con ellos.

2) Entregar retroalimentación: Luego de crear un estímulo interesante, es bueno conversar con ellos sobre lo bien que lo hicieron, valorando su participación. Esto los estimula y motiva para seguir haciendo este tipo de actividades.

3) Ayudarlos a autorregularse: Hay niños que, al ser buenos en un deporte, por ejemplo, solos van a dejar el videojuego para ir a jugar a la pelota o ver a sus amigos. Otros, en cambio, si no tienen esa motivación serán más difíciles de autorregularse. Por lo tanto, siempre que hay ponerles un incentivo y sacarlos del mundo digital, con nuestra ayuda.

Entretenimiento rentable

En esta era digital han surgido nuevas opciones de trabajo –que son bastante rentables para quienes perseveran y tienen algo de talento– que eran impensadas hace poco más de una década. Estos son los gamers, personas que se dedican a tiempo completo a jugar y pasar etapas, mostrando su rendimiento en las redes sociales como Youtube.

Según el psicólogo de la Universidad de los Andes, “hoy ha aparecido una oportunidad real de desarrollo y de éxito futuro. Esto explica los gamers profesionales, que son personas que se dedican a jugar y luego suben los videos a Internet”.
Un ejemplo local es JuegaGerman, el segundo canal de Youtube de Germán Garmendia, uno de los youtubers más famosos de Chile, se muestra a sí mismo jugando y cuenta con más de 28 millones de seguidores actualmente. También está DeGoBoom, con 3,5 millones de suscriptores.

Tanto éxito tienen estas plataformas digitales, que incluso Canal 13 ha creado la Copa Claro Gamer, donde jugadores inscritos participan por ganar un campeonato de eSports, en este caso de fútbol virtual cono el juego Pro Evolution Soccer (PES) 2018, entregándole incluso cobertura a los dos meses de duración de la copa.

Por último, de acuerdo a un artículo publicado en julio en el diario Wall Street Journal, algunas familias en Estados Unidos están contratando tutores o entrenadores de Fortnite para ayudar a sus hijos gamers a subir de nivel en el popular juego. Es tal el fenómeno social que ha causado este juego entre todas las edades que los padres han llegado a pagar hasta US$ 50 por hora para que los profesionales de los videojuegos les dan un impulso a las tácticas y habilidades de sus hijos en su combate virtual. La razón: el miedo a que sus niños no se queden atrás y sean víctimas de bullying entre sus pares por no poder obtener buenos resultados en el juego.

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