Escrito por Equipo Hacer Familia / Nº 262 /  01 octubre 2018
La importancia del vínculo madre-hijo

Una fuerte conexión emocional entre la madre y su bebé puede ayudar a prevenir enfermedades, aumentar la inmunidad e incluso mejorar el coeficiente intelectual de los niños.

“El vínculo madre-hijo ha evolucionado hasta convertirse en un proceso fisiológico complejo que alista no solo nuestros corazones, sino también nuestro cerebro, hormonas, nervios y casi cada parte de nuestro cuerpo”, señala el endocrinólogo Deepak Chopra, autor de numerosos libros y artículos de medicina, entre ellos Magical Beginnings, Enchanted Lives: A Holistic Guide to Pregnancy and Childbirth.

¿Cómo se desarrolla esta conexión? “El vínculo primario no es algo instantáneo: se desarrolla con el tiempo y cada familia es diferente. Solo porque no sostuviste a tu hijo la primera hora después de nacer, no significa que todo haya terminado”, dice el pediatra William Sears, autor de The Baby Book.

La cantidad de afecto físico y emocional que puede recibir un niño depende de múltiples factores. Para el doctor Chopra, como sociedad no proporcionamos a las madres el apoyo que necesitan, lo que entorpece el proceso de vinculación. La pareja, la familia, los vecinos y compañeros de trabajo deben ayudar a las mamás a facilitar su transición hacia la maternidad. “Una madre necesita tiempo para recargarse; de lo contrario, no podrá brindarle a su bebé la calidad de atención que necesita”, sostiene el endocrinólogo.

“Un apego seguro funciona para que los niños crezcan y se desarrollen con los recursos y herramientas necesarios para enfrentar las dificultades y obstáculos que se les presenten en la vida”. Lucas Raspall, autor de Neurociencias para Educadores.

 

 

 

Dos estudios que confirman la teoría del apego

1) En un estudio de 1980, realizado por investigadores de la Ohio State Univeristy y publicado en la revista Science, se observó que los conejos que tenían un vínculo emocional evidente, estaban protegidos contra los efectos obstructivos de las arterias de una dieta rica en colesterol. El amor y la atención afectaron los niveles hormonales de los conejos, ayudándolos a resistir enfermedades cardíacas.

2) Investigadores de un trabajo realizado en 2003 por la Universidad McGill en Montreal, encabezado por Michael J. Meaney, descubrieron que algunas ratas hembra se preocupaban de lamer a sus crías durante más tiempo que otras. Aquellas que fueron lamidas frecuentemente crecieron menos estresadas, mientras que las que no fueron criadas de la misma manera mostraron un comportamiento nervioso.

50% De acuerdo a un estudio publicado en la revista Pediatrics, los bebés prematuros que tuvieron contactos piel con piel por al menos una hora diaria, tanto con la madre como con el padre, subieron en casi el doble de peso de aquellos que no.
Fuente: Academia Americana de Pediatría, 2015.

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