Escrito por Francisca Vidal / Nº 263 /  02 noviembre 2018
Alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV)

¿Qué significa la APLV? Que el sistema inmunitario del niño reacciona de forma exagerada ante una o más proteínas presentes en la leche de vaca.

La solución a esta problemática es evitar la ingesta de la proteína que genera el problema. Si el niño es amamantado, se recomienda continuar con la lactancia por sus beneficios y que la madre realice una dieta en la que se elimine el consumo de productos que presenten dicha proteína, con el fin de que el niño no la tome a través de la leche. En tanto, si es alimentado con comidas enteras o papillas, deberá suprimirse el uso de alimentos que posean la proteína.

Las respuestas frente a esta reacción se pueden dar de dos maneras: reacción por Inmunoglobulina E o IgE, proteínas presentes en la sangre que actúan frente a otras proteínas, o por células. En estos casos es inmediata, observándose manifestaciones antes de dos horas de consumido el alimento. Sin embargo, la mayor cantidad de alergias alimentarias no está mediada por IgE, apareciendo los síntomas en forma más tardía.

En la práctica, los alimentos responsables de más del 90% de las alergias alimentarias son la leche, el huevo, la soya, el trigo, el maní, las nueces, los pescados y los mariscos.

Algunos síntomas

Los síntomas pueden ser poco específicos, dificultando el diagnóstico. Muchos de los niños que sufren de alergia a algún alimento lloran mucho, no duermen, se retuercen por dolores de guata, presentan reacciones cutáneas y, en algunas ocasiones, se pueden observar heces con sangre.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El médico tratante tendrá en cuenta los síntomas del niño, su historial médico y una evaluación, así como los resultados de algunas pruebas. Los testeos de alergia pueden incluir análisis de sangre y cutáneos, así como dietas. Recuerde que el médico es quien debe realizar el diagnóstico y solicitar las pruebas que considere pertinentes.

Alimentos permitidos

• Féculas y cereales: sémola, tapioca, arroz y maicena, papas, pastas sin huevo ni leche, purés instantáneos, harinas infantiles, galletas y magdalenas (todos ellos sin leche).
• Materias grasas: todos los tipos de aceite, margarinas vegetales 100%.
• Productos azucarados y chocolates: azúcar blanca y morena, miel, mermelada y jalea.
• Carnes y derivados: cerdo, cordero, conejo, carnes cocidas sin materia grasa, jamón serrano.
• Verduras y hortalizas: frescas, congeladas y conservadas al natural. Alimentos infantiles homogeneizados sin leche.

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