Escrito por Ximena Greene / Nº 263 /  28 noviembre 2018
Cómo ser un padre más feliz

Cómo la paternidad moderna se ha convertido en sinónimo de miedo y culpabilidad. O la idea de que la mayoría de los padres, al igual que ella, aspiran a tener una vida más feliz y no sentirse avergonzados o juzgados si se equivocan, fueron los motivos por los que la columnista habitual del New York Times, KJ Dell’Antonia, decidió escribir Cómo ser un padre más feliz: criar una familia, tener una vida y amar (casi) cada minuto. A continuación, les contamos cómo sugiere que lo logremos.

“Tengo la suerte de poseer de todo: una casa linda en New Hampshire, lavadora y secadora, y niños saludables y cariñosos. Quiero que me guste, pero hasta hace poco no lo estaba disfrutando”, relata en su último libro, How to be a happier parent: raising a family, having a life, and loving (almost) every minute, la exitosa escritora y colaboradora habitual del periódico New York Times, KJ Dell’Antonia, madre de cuatro niños.

A partir de investigaciones, entrevistas con familias y su propia experiencia, la autora de Cómo ser un padre más feliz: criar una familia, tener una vida y amar (casi) cada minuto (por el título en español), va desarrollando la idea de que es posible hacer de nuestra vida familiar un refugio y un placer, en lugar de otro punto de estrés de un día agitado.

Mientras criaba a sus cuatro hijos en un campo en las afueras de New Hampshire, Dell’Antonia se dio cuenta de que las rutinas de las mañanas en su hogar eran solo uno de los aspectos de la crianza que la hacían sentir que estaba haciendo un mal trabajo como mamá. Ni hablar de las tareas, las relaciones entre hermanos, los espacios para desarrollar la creatividad de sus niños, la relación con las pantallas y un largo etcétera ante los que muchos padres se sienten culpables.

kj-dellantonia-263Por otro lado, su trabajo como columnista en temas de crianza para el New York Times la hizo darse cuenta de la insatisfacción que sentían aquellos que estaban en la misma realidad que ella. De acuerdo a Dell’Antonia, una de las mayores quejas de los padres es que necesitan más tiempo con sus niños, pero cuando lo tienen no son capaces de disfrutarlo y se sienten culpables de estar constantemente peleando o retándolos para que no hagan lo que se les da la gana.

Observó también que los padres de hoy se acercan a la crianza de los hijos de una manera que se centra únicamente en los resultados, sin darse cuenta de que el camino puede ser muy enriquecedor. Un cambio de perspectiva puede hacer maravillas para transformar la tediosa rutina diaria en una más feliz y acogedora. “En algunas familias, la clave está en aumentar la conciencia y reducir el estrés y, al mismo tiempo, disminuir la cantidad de actividades”, señala.

Fue así como KJ Dell’Antonia empezó a buscar soluciones para traer más alegría, placer e incluso diversión a las tareas que implica el trato diario con los hijos. De esta manera, desde el primer capítulo enumera cosas concretas que los padres pueden hacer o cambiar para mejorar el estado de ánimo de todos. Pero, lo que es más importante, también descubrió que los padres que se describen a sí mismos como más felices piensan de manera diferente y, por ende, crían, enseñan y educan en forma distinta.

PADRES FELICES

La investigación que realizó la autora para el libro reveló cuatro características de padres más felices. La primera tiene que ver con aquellos que fomentan la autonomía en sus hijos. “Las personas que se describen a sí mismas como padres felices suelen participar activamente en las vidas de sus niños cuando son pequeños, para luego fomentar la independencia cuando son mayores”, dice Dell’Antonia. Por ejemplo, cuando son más chicos, los padres los despiertan para ir al colegio. Pero cuando son mayores les compran un reloj y esperan que se levanten solos. Si llegan tarde es su responsabilidad.

Por otro lado, los padres más felices no ponen las necesidades diarias de sus hijos por encima de las propias y dejan un espacio para desarrollar sus hobbies o intereses. En este sentido, quienes pueden decir que llevan una vida más feliz entienden qué es lo que realmente importa y saben que la mayoría de lo que se percibe como amenaza para sus hijos no es realmente terrible. “Si a tu hijo o hija no la convidaron al cumpleaños, si un día se quedó solo en el patio y si fue a la plaza y no pudo columpiarse porque los juegos estaban ocupados, no pasa nada”, señala la colaboradora del New York Times.

Al mismo tiempo, al disciplinar a los niños, la autora explica la importancia de aprender a responder y no a reaccionar. “Evitar la explosión para pensar y darse tiempo para calmarse, entrega seguridad, confianza y aprendizaje”, afirma. Finalmente, otro aspecto de los padres felices está en mirar la vida de otra manera. “Los papás que, mientras su hijo está haciendo una pataleta monstruosa, son capaces de mirar por la ventana y decir ‘qué lindo está el día’, han entendido que esta actitud le da a su cerebro un nuevo conjunto de vías y alternativas que les ayudan a entender este tipo de comportamiento desde una mirada más amplia, y a detectar qué es lo importante y qué es simplemente ruido y furia”, comenta.

Dell’Antonia revela que, al trabajar en esta publicación sobre la felicidad, aprendió a enfocarse mejor en las labores familiares. “Cuando no estamos poniendo nuestra energía en hacer que los niños coman, estudien, salgan de las pantallas o que hagan algo distinto a lo que ellos quieren, podemos ayudarlos y ayudarnos a estar en un ambiente mucho más positivo y educativo”, concluye.

Tres consejos para padres felices

Aunque te cueste, toma el camino largo: De acuerdo a la autora estadounidense, lo más fácil es hacerle las cosas a tus hijos. Puedes levantar sus platos cuando hayan terminado de comer, decirles la respuesta a ese problema de matemáticas que tanto les ha costado o enviarle un correo electrónico a su profesora para que los ayude con quienes los molestan. En el corto plazo, te puedes evitar un par de malos ratos, pero con el tiempo tus niños se darán cuenta de que no es necesario crecer porque tú siempre estás ahí. Aunque te cueste, en la crianza de los hijos hay que recorrer el camino largo.

Puedes ser feliz, aunque haya momentos en los que tus hijos no lo sean: “Nuestros hijos tendrán decepciones. Tomarán malas decisiones. Otras personas los defraudarán. La suerte no siempre estará en su camino y eso nos dolerá. Pero, aun así, podemos y debemos mantener nuestro propio equilibrio interno”, asegura Dell’Antonia. La empatía no tiene que derrumbar nuestro mundo, porque los adultos podemos ofrecerle algo muy valioso a los niños: perspectiva. Por eso, entiende los sentimientos de tus hijos, ponte en su lugar, acompáñalos cuando sea necesario, pero dales las herramientas para ser responsables de sus propios sentimientos.

Las personas, especialmente los niños, cambian: De acuerdo a Dell’Antonia, los padres tendemos a ser muy catastróficos y absolutos, y pensar que nuestros niños nunca aprenderán. “Nunca le gustará su colegio”. “Mi hija nunca comerá verduras”. “Esos dos nunca se llevarán bien”. Pero los niños cambian: los mañosos evolucionan y los que son flojos en el colegio encuentran motivación. Los niños aprenden y es muy importante que dejemos que lo hagan, en lugar de estar persiguiéndolos, asumiendo que se quedarán adonde están.

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