Escrito por María Ester Roblero / Nº 265 /  30 diciembre 2018
4 selfies de Navidad que tú no quieres

Hay fotos y videos que quisiéramos no sacarnos esta Navidad: corriendo desesperadamente adentro de un mall al comprar regalos; toda la Nochebuena en el auto visitando a los cuatro pares de abuelos; o a nuestros hijos debajo de un cerro de paquetes de regalos sin darse el minuto para oír o interesarse sobre lo que estamos celebrando. ¿Cómo evitar que el espíritu anti Navidad nos atrape?

La selfie de El Grinch

Quizá tú eres de esas personas que a fines de noviembre empieza a anunciar a quien lo quiera escuchar que “detestas” la Navidad. “Puro consumismo. Pura falta de sentido. Pura manipulación publicitaria”, dices. Si te escuchas a ti mismo (a) pronunciando estas palabras, de seguro perteneces a la estirpe de los Grinch. Porque está en tus manos no caer en esos errores y puedes combatirlos.

Consejos:
Primero que nada, reconoce si te entusiasma el verdadero sentido de la Navidad: Unirse a celebrar el nacimiento de Jesús y la buena nueva del amor que trajo a la humanidad. Si tu respuesta es “no” e insistes en que “eso” se podría celebrar en otra fecha o de otro modo, eres de todos modos un Grinch y de los difíciles. Pero si la fecha es importante para ti, ¡protégela! Y evita que el consumismo y la prisa te roben la Navidad.
Cuida tu carácter: Si llegas a fin de año cansado (a), piensa que tu familia no puede pagar esa cuenta en esta fecha tan importante.
Haz una lista de las tres cosas que quieres evitar: Comprar regalos a última hora, meterte a un mall, etc. Y pon soluciones: compra por internet, compra a productores pequeños que te llevan los regalos a tu casa, ¡no compres! o haz tus regalos…
Sobriedad: Organízate con tu familia extendida y nuclear para hacer pocos regalos: hay distintas alternativas para jugar al amigo secreto, que pueden hacer pasarlo muy bien de verdad.
Amor: A tus hijos regálales algo que de verdad les sirva para desarrollar una afición, que los sorprenda gratamente por su originalidad. No compres “por dejarlos tranquilos”.
Espíritu: Protege los días anteriores a la Navidad y anda con tus hijos a alguna celebración religiosa o concierto.
Ambiente en el hogar: Que el árbol de Pascua no reemplace ni tape el pesebre.

loca-por-las-compras-265La selfie de “Loca (o) por las compras”

Si eres de esas personas que cree que debe regalar varios objetos a cada hijo, nieto, ahijado… Si eres de esos que boicotean el amigo secreto y llegan igual con “un engañito” para cada uno de los presentes… Si eres de esas abuelas (os) que no le hacen caso a los padres de la criaturas cuando ruegan que no los tapen a regalos caros o innecesarios…, eres de la estirpe de los compradores compulsivos que requieren rehabilitación.

Consejos:
Haz una lista con las personas a las que debes hacerles regalarlos: Respeta el acuerdo del amigo secreto.
Aplica un criterio simple con nietos y ahijados: Respeta lo que sus padres piden.
Prepara con más dedicación y cariño las tarjetas de Navidad que los regalos mismos.
Vuelve a saludar a tus amigos con una tarjeta, aunque sea por internet. Llama por teléfono a cada uno en vez de mandar tanto mensaje por whatsapp.
Haz obras sociales en esta época: Cajas de Navidad o visitas con grupos de voluntarios, lo que te permitirá dar tiempo en vez de objetos a los demás.
¡No te endeudes!: Ajusta tu presupuesto y usa la creatividad más que la tarjeta.

rapido-y-furioso_265La selfie de “Rápidos y furiosos”

Quizá has dicho mil veces que no quieres pasar el 24 y 25 de diciembre arriba del auto, pero aún no haces nada para evitarlo. No te atreves a decirle a tus padres que también tienes que ir donde tus suegros, ni a tus hijos que a las 12 de la noche no estarán en su casa y tampoco a tu pareja que este año de nuevo no podrán ir a la Misa del Gallo.

Consejos:
Aunque sea Navidad, nadie te puede obligar a hacer algo que no es bueno para tus hijos y no es adecuado para ellos pasar recorriendo casas para una fecha que debe ser de paz, reflexión, sentido espiritual y buen humor.
Desde ya decide dónde pasarán el 24 de diciembre y dónde el 25. Este es un asunto muy común y generalmente se resuelve: un día en cada casa, o año por medio en cada lugar.
En situaciones más complejas, con abuelos o suegros separados, se puede proponer almorzar el día 23, ir a un concierto de Navidad juntos. Lo importante es atreverse a rayar la cancha.
Si ir a la Misa del Gallo o alguna actividad religiosa es importante para ustedes como familia, protejan eso.

marter-265La selfie de “MasterChef”
Es una hermosa tradición hornear galletas de Navidad para amigos y vecinos o cocinar un pavo para la Nochebuena. Pero si el arte culinario no es lo tuyo o si la cocina te absorbe a tal extremo que detienes la vida de toda la familia una semana antes para dar con la receta adecuada o lucirte, quizá sea el momento de repensar el menú. Hoy están dadas las condiciones para simplificarse la vida o para sofisticarla en extremo.

Consejos:
La palabra malón no es contradictoria con Navidad. Distribuirse entre varios de la familia sigue siendo una excelente alternativa para muchos.
Optar por platos fríos que permitan a la dueña de casa sentarse a conversar y disfrutar tiene mucho sentido en Navidad.
Si la familia es buena para comer y celebrar, espera una semana para el Año Nuevo y elige algo más sencillo en una fecha que invita a la sencillez como es Nochebuena.
Atreverse a encontrar la mejor forma de vivir una Navidad con sentido pasa también por ser libre para hacer un pícnic mirando las estrellas o tomar una once-comida para ir a misa temprano y luego saludar a la familia. Sin pavo también hay Navidad.

Distintas y entretenidas versiones del amigo secreto

El amigo secreto ladrón
Esta alternativa es para adolescentes y adultos. Los hará reír y pasar un rato muy entretenido. Lo mejor: no es necesario juntarse antes para sacar papeles ni repartir nombres.
Cada asistente debe comprar solo un regalo unisex.
Ese día, cada uno deja el regalo en forma anónima bajo el árbol.
Se marcan papeles con el número de invitados (1 ,2, 3…) y cada uno toma uno.
Al que le sale el nº1, agarra el regalo que quiera, lo abre y muestra a los demás.
Al que le sale el número nº2, elige otro regalo, lo abre y puede decidir si quedarse con el que sacó o robarle el suyo al nº 1. El tercero puede elegir entre el regalo que sacó o cualquiera de los sacados por los dos anteriores, y así sucesivamente.
Es divertido ver cómo las personas se roban los regalos unos a otros.
Un mismo regalo no puede pasar por más de tres personas (es decir, puede ser robado solo dos veces) y nadie puede quedar con el regalo que llevó.

Amigos con refranes
Esta opción también es muy entretenida y permite reírse y pasarlo muy bien.
Cada persona lleva solo un regalo.
Los organizadores de la fiesta deben escribir un refrán en dos papelitos. Por ejemplo: papel 1, “Más vale pájaro en la mano…”, y papel 2, “Que cien volando”.
A cada invitado se le puede mandar por mail la mitad de un refrán o, si están todos reunidos antes, pueden sacar la primera frase de una bolsa.
El día de la entrega de obsequios, nuevamente cada invitado saca de una bolsa un papelito con la otra mitad del refrán. Cada uno va leyendo la parte de la frase que le tocó; el amigo secreto tendrá que revelarse y entregar su regalo.

Regalos temáticos
Es muy entretenido para grupos de amigos. Pueden elegir los regalos según sus intereses: cocina, salud, deporte, tecnología, preparándose para la tercera edad, estrategias para adelgazar, etc.
Eligen antes, por acuerdo, un tema. Ponen una cuota y se comprometen a ser muy creativos.
Luego, juegan de forma tradicional al amigo secreto sacando papelitos.
El ánimo es clave en este caso para celebrar cada regalo con humor.

Con fotos de cuando eran pequeños
Esta alternativa es muy simpática para grupos de oficinas.
Cada participante debe llevar una foto de cuando era guagua y dejarla en un sobre con un seudónimo.
Los sobres son sorteados al azar.
Cada cual debe tratar de adivinar quién es el de la foto y elegir un regalo para él.
El día de la fiesta, el regalo debe llevar, en vez de una tarjeta, la foto con el pseudónimo. Algún presentador lee el pseudónimo y pregunta al amigo secreto si había adivinado quién era el de la foto.

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