Escrito por María de los Ángeles Saavedra / Nº 265 /  22 diciembre 2018
Aprender y jugar fuera de los límites

Los niños son creativos innatos. Buscan nuevos usos para las cosas sencillas, exploran lugares impensados y actúan como personajes que no conocemos. Sin quererlo, con ello están desarrollando habilidades muy necesarias para su vida adulta.

Para muchos, la creatividad es un talento para el arte o la música que solo algunos tienen la suerte de poseer. Pero la verdad es que va mucho más allá: consiste en la capacidad para pensar sin ajustarse a un molde, encontrar soluciones poco convencionales a un problema e innovar. Un niño creativo es aquel que sueña despierto y que hace las cosas de diferentes formas, sin importar lo que le digan los demás.

“Fomentar la creatividad es importante a toda edad, pero se ha visto que en esta etapa los niños son como una esponja, que aprenden mucho y absorben todo lo que ven y escuchan. En ese contexto, es importante realizar algunas prácticas en las casas, como retrasar el uso de pantallas, ya que dañan la capacidad creativa de los menores. Con los juegos electrónicos, por ejemplo, se les da todo hecho”, explica la psicóloga de la Clínica Universidad de los Andes, Ana María Rodríguez.

Si se fomenta esta cualidad, en el futuro los niños encontrarán salidas novedosas a los problemas más complejos en sus trabajos, buscando respuestas a interrogantes que aún no se han resuelto. Si bien de alguna manera todos nacemos con ella, es importante entender que las actividades para desarrollar la creatividad muchas veces van de la mano con la evolución emocional y física de los niños. Son el medio por el que trabajan la sociabilidad, tolerancia a la frustración, la motricidad fina y gruesa, habilidades como pintar o construir, o la capacidad para expresarse.

El regalo perfecto

Ana María Rodríguez recomienda para esta Navidad hacer regalos que hagan pensar y trabajar la imaginación de los niños. Para eso se pueden regalar disfraces, libros, pinturas, equipos deportivos, artículos de arte o de ciencia para hacer experimentos.

“Es relevante evitar juegos electrónicos o pantallas que fomenten el sedentarismo y una futura adicción. Por último, Navidad es una fecha importante para que cada familia genere sus propias tradiciones y fomente su identidad. Se puede ser creativo con los adornos y decoración de la casa o hacer una obra de teatro”, concluye.

Aburrirse para ser creativo

“Como papás somos los primeros responsables del desarrollo de la imaginación en nuestros hijos. Para eso también debemos ser creativos y ver cómo ayudar a cada uno de ellos, según su estilo de aprendizaje. Podemos hacer turnos con los horarios entre el padre y madre, o llevarlos a algún taller que fomente la creatividad. Sirve mucho también que aprendan a reutilizar los materiales desechables, a reciclar, a tener una huerta y también a fomentar el amor por los animales”, comenta Ana María Rodríguez.

Como no siempre es posible para todos los papás compartir horas interminables de juegos y aprendizaje con sus hijos, la psicóloga recomienda que estas actividades se realicen con alguien por quien el niño también tenga afecto, como un abuelo u otro familiar.

En la actualidad, la tendencia apunta a que los niños tengan cosas que hacer. Por eso, les inventamos juegos y panoramas y, cuando esto ya no funciona, les ofrecemos un minuto frente a la interminable oferta de Netflix.

Ante esta situación, la especialista de la Clínica Universidad de los Andes explica que es importante dejar que nuestros hijos se “aburran” un rato. “No debemos tenerle miedo a eso. Los pequeños deben aprender a tolerar el aburrimiento, porque eso lleva a la creatividad. Una recomendación es entregar materiales e ideas, pero no todo hecho ni listo. Hay padres que se estresan por pensar que deben estar ‘entreteniendo’ a sus hijos y, a la larga, eso es un daño”, asegura.

Ideas para tener niños creativos

• Ensuciarse hace bien: Muchas veces, por evitar desastres impedimos que nuestros hijos exploren materiales y experiencias, quitándoles una oportunidad para hacer crecer su mundo imaginario.
• Aburrirse: Ese tiempo libre permitirá que los niños busquen alternativas de juego, imaginando y creando.
• Jugar sin pautas: Al dejar que los niños dirijan el juego, sin seguir manuales ni direcciones, pueden sorprendernos con su imaginación.
• Pensar en un mundo de fantasía: Una forma de incentivar su creatividad es hacerles preguntas sobre cómo creen ellos que suceden las cosas. ¿Cómo viven los astronautas en el espacio o las princesas en un castillo?
• Más allá del preescolar: Quizás nuestros hijos son buenos para pintar, les gusta modelar en plasticina o disfrazarse y actuar. Dejarlos desarrollar un pasatiempo es una ruta alternativa para aumentar su creatividad y, quién sabe, guiarlos a lo que querrán hacer cuando crezcan.

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