Escrito por Jorge Velasco / Nº 265 /  30 diciembre 2018
Cinco reflexiones sobre 2018

Migración, religión, inclusión escolar, identidad de género y violencia juvenil. ¿Qué importancia tiene cada uno de estos temas para nosotros? ¿Qué lecciones nos dejan como familias a la luz de lo acontecido en 2018? Un grupo de expertos reflexiona sobre sus alcances.

MIGRACIÓN: ESPACIO PARA LA DIVERSIDAD

Los 160 ciudadanos haitianos que a comienzos de noviembre abordaron un avión de la Fuerza Aérea de Chile (Fach) para retornar a su país, como parte del Plan Humanitario de Regreso Ordenado dispuesto por el Gobierno, conforman solo una de las últimas postales del fenómeno de la migración en Chile.

JOSE-TOMAS-VICUNA_265El censo realizado en 2017 mostró que la cantidad de migrantes internacionales es del 4,35% de la población. Otras cifras entregadas por el Gobierno este año indican que la población migrante sería todavía más elevada y alcanzaría al 6,1%, equivalente a más de 1,1 millones de personas. Asimismo, dos de cada tres migrantes señalan haber llegado a Chile en el período 2010 y 2017. En este contexto, en 2018 las nuevas autoridades gubernamentales plantearon una serie de medidas para atender esta situación, como la presentación del proyecto para una Nueva Ley de Migraciones y la puesta en marcha de un proceso de regulación de migrantes.

Una de las instituciones que han sido protagonistas en acoger, integrar y buscarles oportunidades laborales y de vida a quienes llegan a vivir desde el extranjero, es el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM). “El Papa Francisco nos ha invitado a cuatro verbos en torno a la migración: acoger, proteger, promover, integrar. Debemos tener siempre una actitud de acogida para estas personas, proteger sus derechos, promover su cultura e integrarlos a la sociedad”, dice su director nacional, el sacerdote jesuita José Tomás Vicuña SJ.

Vicuña valora el que, por fin, el tema de la migración esté realmente en la agenda nacional. “Hay que avanzar en términos administrativos y culturales. Un punto importante es cómo se realiza la comunicación de las medidas. Es vital ayudar a la acogida e integración. Para eso hay que dejar de lado los mitos en torno a los migrantes e informarse de mejor manera, junto con tener cada vez más espacio para escucharlos”, recalca.

Uno de los principales desafíos de la migración apunta a las familias. Por lo general, estos procesos implican separación y reencuentro entre los seres queridos. “La evidencia internacional muestra que la segunda generación es clave. Al nacer en el país de destino o arribar a los pocos años, suelen no sentirse del país de sus padres, pero tampoco del que llegan. Esto pasa porque no conocen allá y, al mismo tiempo, se les sigue extranjerizando acá. Para revertir esto, es fundamental que los padres les cuenten de su país y en el colegio aprendan del nuestro”, reflexiona José Tomás Vicuña.

Este sacerdote invita a que los chilenos los hagan sentirse realmente parte de nuestra sociedad, sin reducir al migrante a temas costumbristas como la comida o el baile. “Son personas como cualquier otra, con múltiples dimensiones, y es necesario brindarles los espacios para que aparezca esa diversidad”, agrega.

Luz María RodríguezINCLUSIÓN: BUSCAR ELMÁXIMO DESARROLLO PERSONAL

Chile avanza rápidamente hacia la inclusión educacional de niños con necesidades especiales gracias a diversos decretos, leyes e iniciativas como los Programas de Integración Escolar (PIE), la Ley General de Educación y la Ley de Inclusión, que buscan eliminar todas las formas de discriminación arbitraria que impidan el aprendizaje y la participación de los estudiantes.

Si bien todavía se dan casos conflictivos, diversos colegios están conformando equipos con educadores diferenciales, fonoaudiólogos y psicopedagogos para realizar las adaptaciones necesarias del currículum para las personas con capacidades diferentes y llevarlas a cabo en la sala de clases.

Uno de ellos es el Colegio Everest. De hecho, el 12 de octubre realizó la bendición de sus salas de integración, implementadas para resolver las necesidades educativas individuales de sus alumnos. De esta manera, culminó la primera etapa del Proyecto de Integración iniciado en 2016. “Esta iniciativa tiene como objetivo contribuir al desarrollo integral, social, espiritual, cognitivo y afectivo del alumno. La escuela tiene como deber que todos los estudiantes -independientemente de sus características y necesidades– alcancen su máximo desarrollo personal”, afirma Luz María Rodríguez, encargada de Integración del Colegio Everest.

La experiencia de este establecimiento educacional se puede extrapolar a otros del país. “Es de suma importancia que todos los estamentos de la comunidad educativa hagan suyo un proyecto como este. Por lo tanto, todas las acciones de sensibilización deben dirigirse a todos sus miembros y debe haber un cambio de paradigma”, comenta Rodríguez.

Como parte de la comunidad escolar y primer núcleo de relaciones de los alumnos, las familias desempeñan un papel esencial en este camino inclusivo y, por lo tanto, deben estar permanentemente interiorizándose sobre cómo aprenden sus hijos. “Se hace necesario establecer sinergias positivas y de confianza con la institución escolar, para contribuir a la mejora de los procesos educativos generales, poniendo sobre la mesa el tema de la diversidad, promoviendo en sus hogares y en la comunidad una cultura de aceptación de las diferencias individuales, la discapacidad, la tolerancia y la sana convivencia”, explica la encargada de Integración del Colegio Everest.

Francisca BurgosIDENTIDAD DE GÉNERO: AFRONTAR LA DIVERSIDAD

A comienzos de marzo, la película Una Mujer Fantástica le daba a Chile su primer premio Oscar como mejor película extranjera. La cinta, protagonizada por Daniela Vega, hacía más pública que nunca la polémica sobre las implicancias de la Ley de Identidad de Género, que había sido ingresada al Congreso en 2013.

La iniciativa legal se aprobó el 12 de septiembre en la Cámara de Diputados, luego de su trámite en el Senado, para establecer una regulación que permitiera acceder al cambio de la inscripción relativa al sexo y nombre de una persona en el Registro Civil e Identificación, por vía administrativa para los mayores de 18 años y ante tribunales de familia para quienes tuvieran entre 14 y 18.

Más allá de lo legal, la discusión llevada a cabo en el Congreso apuntó a aspectos sociales, antropológicos y valóricos de fondo. “Estas temáticas han instalado la compleja pregunta de qué significa ser hombre o mujer, que a mi parecer es interesante y necesaria para estos tiempos”, dice Francisca Burgos, psicóloga con un diplomado en Psicología Clínica de la Universidad Adolfo Ibáñez, un postítulo en Teoría de Género, Desarrollo y Políticas Publicas de la Universidad de Chile y con amplia experiencia laboral en organizaciones vinculadas con temas de sexualidad.

El año 2018, afirma, ha sido uno que le ha permitido a la gente en Chile abrir nuevas perspectivas sobre este tema. “Las principales lecciones guardan relación con los cambios sociales que están ocurriendo como consecuencia de una sociedad postmoderna, la pérdida de las verdades absolutas, el poder de las redes sociales y los medios de comunicación, que han permitido una mayor apertura social a realidades que siempre han existido, pero que históricamente han sido rechazadas”, comenta. Esto es una realidad independiente de las creencias de cada familia, que nos invita a reflexionar sobre estos temas.

Una de la temáticas más complejas es la diversidad sexual. En este sentido, destaca la importancia del rol de los padres como educadores. “Ellos deben instalar estos temas como parte de la cultura familiar, lo que implica un trabajo personal respecto a prejuicios, temores e ignorancia, así como la búsqueda de instancias educativas para resolver dudas, reflexionar y aprender”, afirma esta psicóloga, quien llama a los progenitores a hablar de estos temas de manera abierta y transparente con sus hijos.
“Existe suficiente evidencia que sustenta la idea de que hablar de diversidad sexual desde una edad temprana no influye en la futura identidad de género u orientación sexual adulta, que es el mayor temor. Por el contrario, genera comunidades respetuosas y abiertas. En un futuro no tan lejano, los adultos deberán ser capaces de vivir en un mundo diverso, adaptarse e integrarse a diferentes realidades como una habilidad blanda básica. La posibilidad de que tu compañero de trabajo, profesor, jefe, amigo o familiar sea transgénero o de otra raza, por ejemplo, es alta, por lo que es importante estimular la idea de apertura y respeto hacia la diferencia ojalá desde una temprana infancia”, reflexiona Francisca Burgos.

gonzalo-letelier-265RELIGIÓN: VOLVER A LA IGLESIA COTIDIANA

El viaje del Papa Francisco a Chile, realizado entre el 15 y el 18 de enero, fue seguido -de alguna manera- por un tercio de la población nacional. Momentos como la visita al Centro Penitenciario Femenino quedaron marcados en la memoria colectiva y su mensaje de preocupación por aquellas personas que viven en una condición de fragilidad o vulnerabilidad caló hondo entre los católicos.

Pero también aparecieron protestas y reclamos por la presencia en los actos oficiales del obispo Juan Barros, acusado de encubrir los excesos de Fernando Karadima, y la lentitud de la Iglesia para responder ante las demandas por abusos sexuales realizados por sacerdotes.

La visita, sin embargo, significó un importante giro en la forma en que el Vaticano está afrontando el tema. Citó a todos los obispos chilenos y les pidió poner su cargo a disposición. El Papa aceptó la renuncia de varios de ellos y expulsó del sacerdocio a figuras emblemáticas, como Cristián Precht y Fernando Karadima, y a los obispos José Francisco Cox y Marco Antonio Órdenes.

“La raíz de esta crisis dentro de la Iglesia es que se ha dejado de creer, pensar y actuar según lo que la Iglesia ha mandado siempre. Como ha venido diciendo el Papa, este es un período de profunda purificación, en el que hay que separar lo superfluo y lo vano de lo permanente y necesario, que es solo el amor a Dios y la fidelidad a su Iglesia”, reflexiona Gonzalo José María Letelier Widow, profesor del Centro de Estudios Generales de la Universidad de los Andes y director de Estudios del Colegio San Francisco de Asís.

A juicio de Gonzalo Letelier, las lecciones que se pueden extraer de los acontecimientos protagonizados en los últimos años por miembros del clero eclesiástico, se resumen básicamente en una idea central: la Fe y la confianza no deben estar puestos en el hombre y sus obras, que siempre pueden defraudar, sino directamente en Dios.

En este contexto, para las familias el desafío está en recuperar una vida de Fe auténtica, radicada en pequeñas cosas cotidianas. “Hay que buscar una coherencia y unidad de vida que muchas veces son impugnadas por el ambiente social, dando testimonio de que la vida del cristiano, con la ayuda de Dios, es posible y es profundamente gozosa”, afirma este licenciado en Filosofía de la Universidad Adolfo Ibáñez y doctor en Derecho de la Universidad de Padua, Italia.

Felipe-Alessandri-265VIOLENCIA JUVENIL: PADRES RESPONSABLES

Profesores rociados con bencina, el uso de elementos explosivos al interior de los colegios, barricadas en sus alrededores y golpizas a carabineros son algunos de los actos de violencia que protagonizaron este año alumnos de diversos establecimientos educacionales. Estos hechos motivaron al Gobierno a enviar al Congreso el proyecto de ley Aula Segura, aprobado en noviembre, que regula la expulsión de los colegios de alumnos u otros miembros de la comunidad educativa que cometan actos graves de violencia. Una de las personas que enfrentó en terreno esta problemática y respaldó la iniciativa legal fue el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, quien tuvo que abordar las consecuencias de los conflictos acontecidos en establecimientos como el Instituto Nacional, el Liceo Amunátegui y el Liceo de Aplicación. “En los tiempos actuales, para algunos grupos muy pequeños que están en nuestros liceos, la violencia está naturalizada como una forma de generar miedo y caos en las comunidades educativas y a los vecinos de la comuna y eso no puede seguir. En Chile tenemos que aprender a dialogar y debatir con argumentos de fondo”, reflexiona.

Mientras se discutía el proyecto de ley Aula Segura, Alessandri escribió una columna de opinión en el diario El Mercurio que decía: “El problema de fondo se debe resolver en el hogar, con padres responsables, que sean parte del proceso educativo de sus hijos, y que les entreguen un mínimo de sentido de corresponsabilidad”.

De esta manera, hacía ver la importancia del rol de la familia para evitar la violencia juvenil. “El principal desafío para los padres es involucrase en el aprendizaje, guiando y acompañando a sus hijos. Esa es la mejor forma de evitar que se vean involucrados en hechos de violencia. Es importante que las familias tengan en cuenta que los primeros conocimientos se adquieren en la casa y los entregan los padres. Lo que se aprende en casa determina a futuro la personalidad de las personas”, concluye.

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