Escrito por Francisca Vidal / Nº 265 /  01 diciembre 2018
Obesidad y lactancia materna

Sabemos que la obesidad es hoy un problema de salud pública en nuestro país. La Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 reveló que 39,8% de la población chilena presenta sobrepeso, 31,2% obesidad y 3,2% obesidad mórbida. En los niños, un 9% de los menores de cinco años tiene sobrepeso y obesidad.

¿Cómo podemos ayudar a disminuir la incidencia de esta patología en nuestra población? Una de las formas es la promoción de la lactancia materna. Los últimos estudios con respecto al tema, muestran que es un factor protector frente al sobrepeso y la obesidad.

La lactancia es el mejor alimento para los bebés, favoreciendo su óptimo estado nutricional. Además, contiene diversas hormonas (leptina y ghrelina) que, según los estudios, estarían implicadas en la regulación del crecimiento y desarrollo durante la infancia. Estas hormonas también podrían influir en la regulación del equilibrio energético tanto en la edad pediátrica como en la adulta.

Aunque el mecanismo por el cual la lactancia materna podría proteger contra el sobrepeso y la obesidad no está determinado, se han mencionado distintas hipótesis al respecto, entre las cuales destaca que influiría en la programación nutricional de los niños.

La leche materna cambia su composición durante la alimentación, tanto durante el día como en la misma toma, proporcionando señales de saciedad para que el bebé deje de mamar. Por otra parte, el tipo de grasa, metabolismo y composición corporal de niños y niñas amamantados es diferente al de aquellos alimentados con fórmula. Esta composición sería un factor fisiológico de protección contra la obesidad futura.

Otra hipótesis tiene que ver con que los niños amamantados a libre demanda regulan de forma autónoma su ingesta, lo que les permite identificar sus propias señales de hambre y saciedad.

En los lactantes alimentados con fórmula, la cantidad de ingesta es regulada principalmente a través del volumen indicado, lo que puede generar sobrealimentación. Asimismo, se han encontrado concentraciones plasmáticas de insulina significativamente mayores en niños alimentados con fórmula, en comparación con aquellos alimentados con lactancia materna. Esto podría estimular el depósito graso y el desarrollo temprano de los adipositos, favoreciendo la obesidad.

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